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//Pr. Luis A. Nuñez\\
En el reino de Dios en realidad no es contado el cómo comenzamos si no el cómo terminamos, esto ya nos hace ver el carácter perdonador de Dios y la constante nueva oportunidad que tenemos en Cristo; por eso Él es el Dios de toda gracia, nos da una nueva oportunidad para continuar, para levantarnos y proseguir.
Hay quienes viven de glorias pasadas, de aquello que hicieron, de aquello que fueron, sin contar lo que ahora son; la pregunta es: si fuiste “grande” ¿porque no lo sigues siendo?
El Señor Jesús es ejemplo de esto, pon atención a lo siguiente: No es el inicio sino el final lo que cuenta; si Él hubiese querido que recordemos su nacimiento sabríamos la fecha, si Él hubiese querido que nunca se olvide la grandeza de su nacimiento entonces no hubiese nacido en un establo; Él tuvo un comienzo humano, pero eso no era lo que importaría sino el cumplimiento del propósito, entonces el vino para concluir lo que vino hacer.
¿Sabes que a menudo solemos no concluir lo que comenzamos? allí está la chalina que comenzaste a tejer hace dos años o la mesa que comenzaste a construir hace 5 años, o la pared que comenzaste a pintar hace dos meses, es la realidad entre muchos. Jesús vino para terminar lo que vino hacer, sin embargo muchos creen que el propósito a culminar era la muerte en la cruz, pero no es así ¡El vino para cumplir la victoria en la resurrección!
“Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días” Marcos 8:31.
“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” 1 Corintios 15:3-4.
“Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho, pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” 1 Corintios 15:12-22.
La iglesia del libro de los Hechos así lo entendió, por eso decidió congregarse los domingos.
“El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche” Hechos 20:7.
“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” 1 Corintos 16:1-2.
Los apóstoles y los miembros de la iglesia eran provenientes del pueblo judío y para ellos el sábado era la mejor opción para la “Ekklesia” pero sin embargo no fue así, ellos se reunían el día domingo. ¿Por qué? Porque Jesucristo resucito en un día domingo ¿porque el domingo? porque el domingo era el inicio de la semana y Él era el inicio de una nueva era, la era de salvación y gracia ¡aleluya! ellos comprendieron que El no vino para morir sino El vino para resucitar; la resurrección es la prueba de la victoria sobre la muerte, por eso nos reunimos el domingo, porque celebramos su resurrección. El Señor Jesús termino lo que comenzó y eso si lo recordamos siempre, porque allí hay un mensaje de Dios ¡es el final lo que cuenta!
No sé cómo comenzaste, si bien o mal, pero lo que cuenta es como terminaras.
1.- Los que comenzaron mal y terminaron bien
Hay quienes comenzaron mal y Pablo era uno de ellos; comenzó persiguiendo a los cristianos, consintiendo la muerte de Esteban pero término como un apóstol, alguien que levantaba iglesias; es por eso que el mismo indica lo siguiente:
“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” Hechos 20:24.
Pablo indica que no permite que nada le impida acabar la carrera, él estaba preocupado en acabar la carrera, no se consuela solo con participar o haber solo comenzado, él quiere acabar; aun vemos que su preocupación era la siguiente:
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” Hebreos 12:1.
2.- Los que comenzaron bien y terminaron mal
Judas es ejemplo de esto; comenzó aceptando el llamado, siendo desafiado por El Señor, pero termino mal, traicionando a Jesús. Él no es contado como un vencedor, esa era la preocupación de Pablo, por eso él decía:
“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” 1 Corintios 9:27.
CONCLUSIÓN
“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” 1 Corintios 9:24-25.
Corre como si lo obtendrás, aquí no es quien llega primero sino el objetivo es llegar. No sé cómo comenzaste si bien o mal pero te pregunto ¿cómo estas ahora? si estás bien mantente así hasta el final, si estas mal levántate para terminar bien; eso es lo que cuenta. Por esto Pablo decía:
“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3:13-14.
Por eso Él es el Dios de toda gracia, Él nos invita a retener lo que tenemos:
“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” APOCALIPSIS 3:11.
¿Cuáles son los sueños que dejaste? tal vez quedaron atrás pero recuerda que Dios es el Señor de la vida y de toda resurrección.

