// Pr. Luis A. Núñez \\
En Génesis 15:1-6 leemos que Dios pidió a Abraham que contara las estrellas. La razón de hacer esto fue para que él pueda creer en esa gran promesa. Recordemos que en el capítulo 12, Dios al llamar a Abraham ya le había dicho que le daría una descendencia grande, pero pasado el tiempo parece que Abraham dejó de creer, entonces Dios lo lleva a contar las estrellas.
“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: –No temas, Abram, yo soy tu escudo y tu recompensa será muy grande. Respondió Abram: –Señor Jehová, ¿qué me darás, si no me has dado hijos y el mayordomo de mi casa es ese Eliezer, el damasceno? Dijo también Abram: –Como no me has dado prole, mi heredero será un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: –No te heredará este, sino que un hijo tuyo será el que te herede. Entonces lo llevó fuera y le dijo: –Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. Y añadió: –Así será tu descendencia. Abram creyó a Jehová y le fue contado por justicia” (Génesis 15:1-6)
Engendrar una visión
Cuando Dios lo lleva a contar estrellas lo lleva a engendrar una gran visión. Muchos de nosotros estamos debajo de una visión mezquina de Dios y de nosotros mismos. Necesitamos tener visión en la familia, en el ministerio, en la vida profesional. Lo que vamos a cosechar en el futuro depende de la vision que tenemos hoy.
Al contar estrellas Abraham estaba recibiendo una razón específica para luchar contra todo lo que atentara contra su fe. Cuando no tienes una visión clara eres vulnerable a desisitir, a dejar de creer. Recordemos a David con las cinco piedras, él tenía una visión clara de que le cortaría la cabeza a Goliat, pero para eso necesitaba derribarlo primero, por eso escogió cinco piedras lisas del arroyo.
Trabajar arduamente
Tal vez Dios desee que contemos estrellas para mostrarnos que toda visión, todo sueño tiene un precio, trabajo arduo. Muchos sueñan, pero el sueño sin trabajo es fantasía. Sé que hablamos mucho de que la gracia es descanso, claro, porque nuestro descanso es confianza en la obra consumada, pero de ninguna manera es omisión de trabajo. El apóstol Pablo dijo:
“Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor” (Romanos 16:12)
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15:10)
Un aspecto fuerte del trabajo de contar estrellas es la perseverancia. En el proceso podemos perder la cuenta y tener que comenzar todo de nuevo, recordemos a David con las cinco piedras, él pudo haber pensado: “si no es con la primera será con la segunda”. Recuerda que el mismo Dios que nos desafía a colocar los pies en las aguas, abrirá el mar si fuera necesario.
Contar estrellas depura a los pesimistas de tu alrededor
Nada peor para una visión que estar a lado de un pesimista, de una persona negativa. Los mayores destructores de la visión son los jueces y observadores de alrededor, ellos se rien de los Abraham de Dios, pero mientras continúes y creas firmemente en el propósito de Dios, ellos irán quedando atrás. Construye las murallas que Dios te mandó a construir, aunque haya un Tobías o un Sanbalat, que se burlen, muy pronto su burla se convertirá en admiración.
Quiero contarte una historia interesante, dice que un día los animales de la selva decidieron hacer una carrera e involucraron a los animales más lentos, en realidad, la intención era burlarse y reirse de ellos. Se presentaron las tortugas, los perezosos y los sapos. Arrancó la carrera y comenzaron a reirse y burlarse, poco a poco todos desistían, pero un sapo quedó, continuaba y continuaba, tenía que llegar a la meta para ganar y llegó. Todos estaban admirados y fueron a entrevistarlo, querían saber cuál era su secreto y ¡sorpresa! se dieron cuenta que era sordo.
Entrar en la dimensión espiritual
Es necesario huir de lo natural para tener los sueños y las visiones de Dios. Cuando contamos estrellas renovamos nuestra mente para pensar como Dios piensa. Cuando Dios mandó a Abraham a contar estrellas Él estaba hablando de algo espiritual. Muchos fallan porque poseen solamente una visión natural, pero debemos depender de los recursos de Dios. En los días de Abraham podían contarse hasta 3 000 estrellas a simple vista, pero en los días de Galileo Galilei, cuando se inventó el telescopio, el número de estrellas visibles aumentó a 90 000, después fue inventado el radiotelescopio y ese número se multiplicó mucho. Hoy, con la tecnología del telescópio Hubble, una nueva estrella es descubierta cada día, llegando a apreciarse millones de estrellas. Eso nos enseña que no debemos limitar nuestra visión solamente a los recursos humanos. En la medida que avancemos, Dios nos dará recursos y condiciones para contar más estrellas.

