//Pr. Eliud Cervantes\\
El perdón es muy importante, porque demuestra un principio espiritual muy serio: Dios trata contigo de acuerdo a la manera como tú tratas a tu hermano. Además de esto, Dios desea que nos tratemos unos a otros de la forma como Él nos trató, como dice Efesios 4:32:
“Antes sed bondadosos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”
La única barrera que hay para tus oraciones es guardar rencor y resentimiento. Si no perdonas a los otros, tampoco tú serás perdonado. El Señor Jesús nos enseñó a orar así “Perdónanos como también perdonamos a nuestro deudores” Es decir, a la medida que perdonamos somos perdonados.
“Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro padre celestial….” (Mateo 6:14-15)
- ¿Qué hacer?
- No debes guardar resentimientos, aunque sean justificables.
- No esperes el arrepentimiento del otro, para recién perdonarlo.
- No alimentes el enojo en tu corazón, sino más bien trata con él rápidamente.
- El resentimiento produce esclavitud
La falta de perdón te mantiene en esclavitud, por los siguientes motivos:
- El resentimiento es una de las causas de las enfermedades: “Mientras callé, mis huesos envejecieron” (Salmos 32:3).
- El resentimiento te vuelve esclavo de la persona que te ofendió, tu mente y tus acciones estarán siempre en función de ella.
- Si tú ofendiste a alguien ¿Qué hacer?
Jesús dijo:
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano y entonces vuelve y presenta tu ofrenda (Mateo 5: 23-26)
- ¿Qué debe hacer la persona ofendida?
La primera cosa es arreglar con tu hermano. Jesús dijo que:
“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo estando tú y él a solas” (Mateo 18:15)
No comentes con otras personas al respecto de tu enojo o resentimiento. Jesús dijo que si mi hermano pecara contra mí y se arrepintiera yo debo perdonarlo cuantas veces sea necesario (Lucas 17:3-4).

