Impedimentos para que los sueños de Dios se cumplan en nuestras vidas

//Pr. Yon Vera\\

Toda persona, creyente o no creyente, siempre está en busca de tres cosas en su vida: Significado, relevancia y satisfacción. Por ejemplo, un atleta no busca el último lugar, sino la medalla de oro.

Te preguntó ¿Por qué estudias, trabajas duro, compras un auto, eliges y oras por un chico (a), tienes hijos, educas a estos hijos, buscas a Dios, predicas el evangelio? Porque a través de esto buscas sentido, relevancia y satisfacción. Toda esta búsqueda también tiene un nombre, búsqueda de sueño 

¿Cuál es tu sueño y qué estás dispuesto a hacer para hacer realidad este sueño? 

Esaú era el hijo mayor de Isaac y tenía derecho a heredar la promesa. Este derecho era el sueño de Dios para Esaú, que lo llevaría a cumplir todo propósito como canal del Espíritu Santo. Sin embargo, en vez de creer y valorar el sueño, Esaú renunció a la promesa de la herencia y no cumplió el sueño que Dios tenía para él, pues siguió mirando las circunstancias. Basándonos en la historia de Esaú, veamos seis características que impiden que los sueños de Dios se cumplan.

  1. Falta de corazón

Esta es una característica de las personas que solo sirven a Dios “fuera de la caja”. Esaú era religioso y no tenía corazón para Dios, pero Jacob recibió el cumplimiento de sus sueños. Ten cuidado si no llevas tu corazón donde Dios lo quiere, perderás la promesa de Dios. Solo serás bendecido para cumplir el sueño de Dios si tu corazón está alineado con el propósito de Dios.

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Isaías 29:13)

Ojo con ser un mero religioso, que se caracteriza por una vida espiritual superficial, donde Dios acaba resistiéndose. No hagas como Esaú que no fue bendecido, haz como Jacob, que atesoró la promesa y obtuvo prosperidad, bendiciones y una gran herencia.

  1. Visión natural de la vida y los acontecimientos

A Esaú no le importaban los propósitos de Dios. Lo que le interesaba era saciar su hambre, resolver su problema inmediato. Esaú tenía una visión natural de las circunstancias. No pudo ver la alineación de Dios en su vida. La persona que no entiende que Dios está alineando los hechos que suceden en su vida tiende a buscar culpables, sigue cavilando sobre el pasado, nunca soluciona sus problemas ¿Entiendes que Dios está detrás de todo lo que está pasando en tu vida? ¿Tu visión es natural o espiritual?

La Palabra dice que:  “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme al propósito han sido llamados”  (Romanos 8:28) . Así que enfrenta los problemas de frente, sé un solucionador de problemas, para que no te conviertas en el problema mismo.

No te aferres a las circunstancias de forma natural. Solo recuerda el ejemplo de José , él desarrolló sensibilidad espiritual porque, un día, fue vendido como esclavo. Las personas que no sufren son superficiales, privadas de la oportunidad de madurar. Enfrenta las circunstancias por más difíciles que sean como algo que se está alineando para el cumplimiento del propósito de Dios ¡Sé espiritual!

  1. Incredulidad

No vivimos con base en lo que vemos, la palabra dice: “Porque por fe andamos, y no por lo que el ojo ve”.  Cree en los sueños de Dios, Dios espera que creas, porque creer es un acto de elección, es confiar en Dios. Incredulidad es también creer, pero creer en el diablo. Tú eliges a quién creer y eso tendrá consecuencias; los sueños de Dios se hacen realidad o no. La fe abre puertas que la incredulidad mantuvo cerradas. Existes para cumplir el propósito, aunque no veas nada frente tuyo ¡simplemente cree en las promesas de Dios para su vida!

  1. Motivación incorrecta

La motivación de Esaú fue egoísta, porque solo miraba al hombre. Varias personas dependen exclusivamente de los hombres: políticos, personajes destacados, padrinos, etc. La motivación correcta es parecerse a Jesús. El carácter del diablo es arrogante, pero el carácter de Jesús es humilde.

Una relación motivada por intereses, la manipulación de las personas y el jugar al “pobrecito” son actitudes de quien no depende de la provisión de Dios ¿Cuál es la motivación que te lleva al sueño de Dios?

  1. Comodidad

La comodidad nos lleva a ser una persona perezosa, la comodidad se ha convertido en un rasgo de carácter cuando no estás dispuesto a aceptar desafíos. La alternativa que tienes es romper la comodidad. Necesitas aceptar las presiones (liderazgo, problemas, necesidades, dolor, enfermedad, pérdida) y enfrentar lo desconocido. Decide salir de tu zona de confort: la inseguridad te lleva a depender de Dios. Solo podemos estar seguros en su presencia.

  1. Falta de respuesta a Dios

Dios espera que concluyas tu pasado y sigas adelante. Deshonras a Dios cuando dejas que el recuerdo de tu pasado determine tu futuro. Dios espera que tengas una actitud: negarte a ti mismo, perdonar, concluir tu pasado, aceptar las presiones, enfrentar los desafíos. Ya que hay que hacerlo ¡hazlo bien! Ha llegado el momento de resetear tu marcador, porque Dios tiene un sueño para tu vida. 

No permitas que los sueños de Dios sean impedidos en tu vida por no tener un corazón totalmente rendido a Dios. Obtén una visión espiritual de las circunstancias que te rodean; cree lo que Dios dice acerca de ti. Crea en tu corazón motivos rectos, que agraden a Dios; acepta los desafíos, las presiones que el mismo Dios está permitiendo para tu crecimiento. Deshazte de la comodidad, sal de tu zona de confort, da respuestas acertadas a Dios y a las autoridades constituidas. Este es el tiempo para que los sueños de Dios se hagan realidad ¡La única persona que puede impedir que cumplas los sueños de Dios eres tú mismo!

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