//Pr. Luis A. Núñez \\
- Primera llave: Toda la Biblia revela a Cristo
Toda la Biblia es una revelación de Cristo, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Aquí algunos ejemplos:
“Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” (Génesis 3:21)
“Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8)
El secreto guardado era Cristo.
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Efesios 1:7-10)
Había un silencio celestial esperando el momento de desvendar el secreto, un secreto que traería un nuevo tiempo, un tiempo en el que el hombre conocería el verdadero amor de Dios, un tiempo en el que el poder del pecado sería quebrado.
- Segunda llave: Dale importancia a aquello que Dios le da importancia
Esaú no le dio valor a aquello que para Dios era importante, su destino y propósito a través de la primogenitura y fue llamado de fornicario y profano. Fornicario porque no tiene lealtad a Dios y profano porque no le interesa lo santo.
“No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura” (Hebreos 12:16)
- Tercera llave: Cree que Dios está contigo
Durante todo el Antiguo Testamento vemos que constantemente Dios le dice a su pueblo que Él está con ellos, les dio señales de que estaba con ellos y a pesar de ello no creían, les dio manifestaciones de su poder para mostrarles que estaba con ellos y ellos no creían. Una porción de la Palabra que muestra esta verdad está en Isaías 41:8-10:
“Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo. Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”
Para cada siervo y profeta el lenguaje siempre fue el mismo: “Yo estoy contigo”.
“Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Vé con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre” (Jueces 6:11-16)
A través de la vida de Gedeón podemos ver dos cosas muy importantes: Como Dios nos ve y que Dios está con nosotros. La respuesta de Gedeón denota incredulidad, simplemente no cree que Dios está con Él por causa de la circunstancias y en segundo lugar, no se ve como Dios lo ve. Él se ve como un cobarde y pobre, pero Dios quiere que entienda que Él está con él. En el verso 16, una vez más, le dice: “Yo estaré contigo”.
Mas adelante la revelación de la nueva era, del nuevo tiempo, de la nueva dispensación, el advenimiento de la era de la gracia, la era de la salvación, se revela por un nombre:
“Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:20-23)
¡Dios con nosotros! Dios se hacia hombre por amor a nosotros. En el último capítulo de Mateo, en el último versículo donde nos da la gran comisión Él dice:
“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20)
El secreto de tu paz es creer que Dios está contigo, en tus luchas, en tus caminos, en el ministerio, en tu familia ¡DIOS ESTÁ CONTIGO!

