Jóvenes con los pies lavados y secos (Parte II)

//Pr. Eliud Cervantes\\

Tres Grandes RevelacionesPara encontrar el significado del agua con el cual Jesús lavó los pies de sus discípulos, tenemos que leer el capítulo 19 del libro de Números, dónde habla sobre la purificación. Por eso no solo debemos decir que la obra fue consumada en la Cruz, debemos saber los detalles de qué cosa está completo.

Las cenizas de la vaca alazana 

El Nuevo Testamento es la sustancia, pero el Antiguo Testamento da detalles y lo sorprendente es que en todas las cinco ofrendas de Levítico no encontramos las cenizas de la vaca alazana (rojiza) ¿Y por qué esto está descrito en el libro de Números, el libro de la peregrinación? porque las cenizas de la vaca alazana no es para la salvación sino para nuestro caminar diario.

Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha prescrito, diciendo: Dí a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo” (Números 19:1-2) 

¿Quién es la vaca? Nuestro Señor Jesús. ¿Por qué es hembra? Porque el macho habla de fuerza, acción; pero la hembra habla de pasividad; por tanto está hablando de cómo el Señor te aplica las cenizas, tú eres pasivo, fué lo que pasó con Pedro, Jesús le lavó.

Todavía dice que esa vaca era perfecta, no había falta también en nuestro Señor Jesús. Él no cometió, no conoció y no había pecado. ¿Te imaginas a un niño creciendo sin pecado en la sangre? Qué radiante, qué hermoso es Jesús. el más hermoso entre millares.

y la daréis a Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campamento, y la hará degollar en su presencia. Y Eleazar el sacerdote tomará de la sangre con su dedo, y rociará hacia la parte delantera del tabernáculo de reunión con la sangre de ella siete veces; y hará quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar. Luego tomará el sacerdote madera de cedro, e hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca” (Números 19:3-6) 

Eleazar significa ayudador, lo mismo que Jesús dijo sobre el Espíritu Santo. Fue el Espíritu Santo que llevó fuera del campamento a nuestro Señor. Hebreos 13:13 dice que Jesús fue sacrificado fuera del campamento. Entonces, la vaca alazana era sacrificada y quemada hasta que sea ceniza. La sangre era rociada 7 veces en el Tabernáculo, y las cenizas eran guardadas y eran usadas para personas que tocaban en algo muerto.

y cualquiera que tocare algún muerto a espada sobre la faz del campo, o algún cadáver, o hueso humano, o sepulcro, siete días será inmundo. Y para el inmundo tomarán de la ceniza de la vaca quemada de la expiación, y echarán sobre ella agua corriente en un recipiente” (Números 19:16-17) 

Las cenizas se obtienen cuando algo se quema, significa que el juicio ha acabado, ésa es la obra terminada de nuestro Señor Jesús; por tanto, el juicio (fuego) no puede quemar más, los pecados fueron quemados. El fuego se apaga cuando hay cenizas. El diablo no tiene más legalidad sobre tu vida, hay una prueba delante de Dios que dice que ya fue quemado. Nuestro Señor Jesús ya llevó todo en la cruz.

“y un hombre limpio tomará hisopo, y lo mojará en el agua, y rociará sobre la tienda, sobre todos los muebles, sobre las personas que allí estuvieren, y sobre aquel que hubiere tocado el hueso, o el asesinado, o el muerto, o el sepulcro” (Números 19:18) 

Las cenizas no se botaban, se colocaban a un lado como evidencia de que hubo un pago por los pecados. Éstas cenizas eran para personas que han tocado en muerto. ¿Cómo tocas la muerte? A veces viendo películas, leyendo un libro, etc. ¿Cómo te lavas? No es con la sangre, no necesitas bañarte (salvación), necesitas lavarte los pies ¿Cómo? Exponiéndote a la Palabra del Señor que tienen cenizas (obra consumada).

¿Qué pasó con el que tocó en muerte en Números 19? Tomaban el agua corriente (ES) y las cenizas (Obra consumada) y las mezclaban y con hisopo le colocaban al inmundo y quedaba puro. Somos limpios por recibir la Palabra del Señor (Juan 15:3), pero ten cuidado qué mensaje estás escuchando.

“Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”  (Hebreos 9:13-14) 

El leproso 

En Levítico 14 habla sobre la purificación de leproso, lo cual nunca sucedió antes de Jesús, solo Naamán (Sirio) fue limpiado. La primera vez que sucedió fue cuando Jesús tocó a un leproso después del Sermón del monte y le dijo que se presente al sacerdote con la ofrenda (Mt 8:4), que eran dos avecillas (para los pobres, los ricos llevan un toro), que representan a Jesús, uno en su muerte y la otra en su resurrección.

La ave viva era sumergida en la sangre del ave que ha muerto, y rociada sobre el inmundo 7 veces y la ave es suelta. Jesús volvió al cielo porque Él te ha aplicado la sangre.

“y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio (tajér-ceremonialmente limpio); y soltará la avecilla viva en el campo. Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio (tajér- limpio de enfermedades); y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días” (Levítico 14:7-8) 

Nuestro ministerio es declarar limpio por la sangre a las personas. Lo que Él purificó no osemos llamar impuro. La primera purificación (v.7) habla de la salvación, luego nuestros hábitos necesitan ser limpios por el agua (v.8).

Fue lo que pasó con el leproso de Mateo 8. Jesús hizo ambas cosas de una sola vez, ambas clases de limpieza con ese leproso. El lavamiento de la Palabra te refresca, te limpia. Jesús no dijo sé sanado, sino sé limpio. Ese tipo de limpieza es la que trae sanidad. Sí, lo que limpia a las personas es la predicación constante, el compartir constante, ya sea a través de la Biblia que la recibes o si lees libros.

Entonces. ¿Cuál es el agua con la que Jesús los lavó? Es un recuerdo de su obra acabada, aplicada en la práctica. La aplicación del agua es un recordatorio. Y no olvides, después de lavarles los pies, ¿qué hizo? Toma la toalla, “lention” que es “la justicia” y les seca los pies.

Cada sermón, cada libro que leas, debe dejarte con una conciencia de justicia o de lo contrario no es el ministerio del Nuevo Testamento. Si te hace sentir sucio, te hace sentir mal, te hace sentir más bajo el polvo, tomando polvo y ceniza sobre tu cabeza, no es el ministerio del Nuevo Testamento, te está matando.

Aún necesitamos purificarnos 

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”  (2 Corintios 7:1) 

Aun hay una purificación en nuestro día a día, porque estamos expuestos a este mundo. Tú sigues siendo justo, pero estás contaminado por fuera. Nunca serás sucio más por dentro. Ej: oro lleno de barro.

Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros” (Juan 13:12-14) 

Mira, algunas personas no leen la Biblia, pero otros le hablan. Por tanto, cada vez que hablas con alguien, tienes esta oportunidad de hacer lo que hizo Jesús. Esto es amarse unos a otros. Solo no te olvides de colocar cenizas en tus palabras. No estamos para condenar, sino para lavar. Lo puedes hacer por una llamada, mensaje de texto, etc.

Tal vez la persona hasta conozca esa palabra, pero en ese momento será agua para su vida. Recuerda, Jesús está haciendo lo mismo allá en los cielos.

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