Una gran historia de amor: Jacob y Raquel

//Pr. Wilber Chávez\\

Vivimos en una generación con muchas carencias y una de ellas es la falta de direcciones en cuanto a las relaciones. Existen muchos libros que hablan acerca de ello, pero los frutos de cada uno de ellos nos muestran que esos no son el camino. Hoy quiero evaluar contigo una bella historia de amor en la Palabra de Dios que guarda y esconde principios muy preciosos que nos ayudarán en nuestras relaciones. Todos queremos en algún momento casarnos, algunos más tarde y otros antes, pero no deseamos equivocarnos, queremos encontrar a esa persona que Dios tiene para nosotros. Es por ello que una de las historias fascinantes que la Biblia nos cuenta es la historia de Jacob y Raquel, dos personas que llegaron a cumplir grandes sueños y grandes propósitos en el Señor. Analicemos en su historia los principios de Dios

  1. Jacob aprendió a honrar la vida de sus padres 

“Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán” (Génesis 28.1)

Jacob ya tenía la mayoría de edad para ese tiempo y como cualquier otra persona adulta, pudo salir de casa, pudo decirles a sus padres que no se metan en su vida o simplemente no escuchar su consejo, pero en esta parte la Biblia nos dice que él honró a sus padres escuchándolos. Existe una bendición muy especial de Dios para aquellos que saben honrar a sus padres.

“Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12)

Amados hermanos, una de las cosas que siempre debemos de observar en la persona que Dios tiene para nuestras vidas, es ver si ellos honran o no a sus padres. Aquellas personas que en su vida no han sabido ser gratas, respetuosas y colocar en alta estima la vida de quienes le dieron la vida y cuidaron de él, simplemente son personas en las cuales aún no hay la manifestación del carácter de Cristo. Solo imagina lo que pasaría cuando tu estés casada con alguien así, si esa persona no cuida la vida de sus padres ¿será que lo hará contigo?

  1. Escuchó y prestó atención al consejo de Dios a través de su padre 

Es importante enfatizar que el consejo que Isaac le dio a Jacob fue el mismo consejo que Abraham le dio a su siervo cuando él tenía que buscar una esposa para Isaac. Los principios de Dios no cambian, ellos perduran por los siglos de los siglos y es responsabilidad de los padres poder transmitir el consejo de Dios para las futuras generaciones.

“Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán” (Génesis 28:1)

En el consejo que recibió Jacob estaba la voluntad de Dios para su vida. Una de las decisiones más importantes que tomamos en nuestra vida, después de haber decidido por Cristo, es la de escoger con quien te casarás, con quien compartirás tus días. Es por ello que el deseo de Isaac era que Jacob continúe con esa línea de bendición sobre aquellos que obedecen al Señor.

Isaac sabía que ellos eran herederos de una gran promesa del Señor, que Dios los había escogido y tenían un gran propósito a alcanzar. Por ello la esposa que deberían de escoger tendría que ser alguien que tenga los mismos sueños y los mismos propósitos.

El yugo desigual 

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”                      (2 Corintios 2:14)

Una de las cosas que la Palabra de Dios nos dice y lo enfatiza mucho, tiene que ver con no relacionarse con personas que no han nacido de nuevo. Es decir, con todos aquellos que no han creído en Jesús y no le han entregado su vida. Creo que cosas como estas no deberían de pasarse por alto. El Señor no nos obliga a nada, cada uno tiene la libertad de escoger y hacer con su vida lo que bien le parezca, pero es de sabios saber escuchar el consejo de Dios.

No debemos nunca olvidar que Dios es bueno y nos ama y su voluntad es buena, agradable y perfecta. Todo esto debería de ser motivo para dar atención a todo aquello que Dios nos habla a través de su Palabra.

Una persona que no ama a alguien que murió por ella en la cruz ¿será que llegará a amarte a ti que no hiciste nada por ella? Por otro lado, normalmente las personas que no tienen a Cristo en su corazón viven para ellas mismas y no para el Señor. Quien se casa con alguien que es incrédulo debe saber que se hace uno con esa persona y que junto a ella tendrá que alcanzar sus propósitos.

Nadia está obligado a casarse con alguien, el Señor en su gracia nos da la oportunidad de escoger. Isaac no le dijo a Jacob exactamente con quien debía de casarse, simplemente le dijo que no sea con una mujer del pueblo cananeo (Pueblo que no honraba ni adoraba a Dios). Y la biblia nos muestra que Jacob obedeció y más adelante vemos que el Señor le dio una esposa de la cual él se enamoró completamente.

  1. No se apresuró en buscar a su esposa 

      La Biblia dice que una vez Jacob salió de Canaán, se dirigió a Padan Haran donde vivía la familia de su madre y es allí que él conoce a su esposa.

“Siguió luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales. Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él, porque de aquel pozo abrevaban los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo. Y juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de la boca del pozo, y abrevaban las ovejas, y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar. Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Harán somos. Él les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos.  Y él les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas” (Génesis 29:1-6)

Cuando Jacob toma la decisión de ir a la familia de su madre, no estamos hablando de un viaje de horas, sino de días y posiblemente meses. Es decir, que él estaba decidido a llegar a ese lugar. Imagino inclusive que él pudo estar tentado a quedarse en uno de aquellos lugares en el camino, pero vemos en la Palabra de Dios que él continuó hasta llegar al lugar.

Es impresionante que una vez en el lugar, Jacob pregunta por la familia de su madre, es decir, él se asegura de estar en el lugar correcto y con las personas correctas, porque solo así él podría descansar e inclusive abrir su corazón para conocer a la que sería su futura esposa.

Recuerdo que cuando conocí a mi esposa, ella era una líder de célula en la red de uno de los pastores de la Iglesia y una de las primeras cosas que yo hice fue justamente buscar a su pastor y preguntarle ¿Cómo era ella? ¿tenía un llamado pastoral? uno de mis mayores sueños era el poder ser un pastor y poder estar a cargo de una bella iglesia y para ello la persona que Dios tendría para mí también debería de tener esos mismos sueños y anhelos, es por ello que decidí buscar a su pastor y preguntarle. La respuesta de su pastor me alegró mucho porque me dijo que ella si tenía esos sueños de Dios también en su vida, que ella quería ser enviada y anhelaba mucho servir al Señor en cualquier lugar. Hice todo ello antes de que ella y yo podamos entrar en el cortejo, porque tenía miedo de abrir mi corazón a alguien que tal vez no compartiera los sueños de Dios conmigo.

Jacob decidió guardarse, escuchar el consejo de su padre y no apresurar el tiempo de encontrar una esposa. Él esperó llegar hasta un punto, preguntar y al estar seguro de donde se encontraba entonces recién allí, abrió su corazón.

“Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre. Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró” (Génesis 29:10-11)

Por otro lado, su hermano Esaú escogió otro camino muy distinto al de Jacob, él tomó la decisión de tomar otro rumbo, lo cual lo llevó a no ser más de bendición para sus padres y los demás.

“Y cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat hija de Elón heteo; y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca” (Génesis 26:34-35)

  1. La caballerosidad y la diligencia nunca estarán de más 

Una de las cosas que llaman mucho mi atención es la actitud que Jacob tiene al conocer a Raquel, la que sería su esposa.

“Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora. Y sucedió que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y las ovejas de Labán el hermano de su madre, se acercó Jacob y removió la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán hermano de su madre. Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz y lloró” (Génesis 29:9-11)

La Biblia dice que cuando el rebaño de Raquel llegó y ella necesitaba de alguien le ayude a remover la piedra para que puedan beber sus ovejas, sin esperar nada, Jacob se dispuso a ayudar. Habían allí muchos hombres, pero ninguno de ellos tenía el deseo de ayudar, ellos iban a esperar a que lleguen otros rebaños para que junto con las demás personas entonces recién ellos poder mover esa piedra.

Creo que es muy importante no desperdiciar ninguna oportunidad para ser caballeroso y no siempre solo con la persona que Dios separa para nuestras vidas, sino hacer de ello un estilo de vida. Debemos saber que cuando alguien gusta de alguien lo primero que hará será siempre preguntar a otras personas acerca de ti y bueno, es allí donde las personas mencionarán la clase de persona que eres. Si eres alguien muy noble, diligente y caballeroso ciertamente será la respuesta que ellos darán a quien pregunte por ti.

Aun la Biblia dice que él se acercó y le dio un beso, no creo que haya sido un beso en la boca, sino en la mejilla (por causa de la cultura en ese tiempo), pero lo que me llama la atención es que él tuvo diligencia para no esperar mucho tiempo y acercarse. Hoy en día me encuentro con jóvenes que esperan demasiado para tomar el valor y decirle a la persona lo que está sintiendo en su corazón, muchos de ellos son invadidos por el miedo al rechazo y por causa de ello solo dejan pasar más el tiempo y se encuentran muy angustiados. Es tiempo de tomar una actitud diligente.

  1. Jacob tuvo disposición al sacrificio y Raquel una disposición a confiar 

“Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario. Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer. Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor. Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo. Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba” (Génesis 29:15-20)

La Biblia muestra que Jacob decidió servir a su suegro por causa de Raquel siete años y la Biblia aun menciona que ese tiempo le pareció corto porque él la amaba, quien ama está dispuesto a esperar. Toda aquella persona que realmente siente amor en su corazón estará dispuesta en todo tiempo a hacer lo que sea necesario para tener al lado a esa persona. Es por ello que el cortejo es realmente para aquellos que están dispuestos a ir más lejos. Creo que si alguien desea comprobar si la persona que está a su lado realmente la ama es viendo si podría esperar. En el cortejo no hay besos ni abrazos y a veces oigo decir a los jóvenes que esperar hasta casarse para hacer todo eso es difícil y que realmente no creen que eso funcione. A la verdad yo pongo en tela de juicio sus sentimientos. Jacob no espero por Raquel meses, sino años y le parecieron pocos años porque él la amaba.

Por otro lado, también vemos que Raquel no hizo nada para acelerar ese tiempo, ella al igual que Jacob espero ese tiempo también. Imagino que de vez en cuando tanto Raquel como Jacob se miraban y solo contaban los días para estar juntos. Ella también se dispuso a esperar, de no ser así tal vez ella hubiese hablado con sus padres e intentado mover su brazo para que todo acontezca.

En esta generación es muy común que una de las pruebas de amor que los jóvenes piden a sus parejas es el de tener relaciones sexuales, pero yo creo que la verdadera prueba debería ser el esperar a casarse. Solo quien sabe esperar entonces será alguien que ama con el corazón y no tiene una amor externo o superficial. Oremos cada día para ver ese amor en medio de nuestra generación, un amor dispuesto al sacrificio.

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