Cómo ser un vencedor en la carrera que tenemos por delante (Parte III)

//Pr. Luis A. Núñez\\

Olvidando-lo-que-quedó-atrás
Olvidando lo que quedó atrás

Una vez más recordemos que la vida cristiana se nos muestra como una carrera en la que Dios desea que lleguemos a la meta, porque nos espera un premio, una corona, el poder reinar juntamente con Cristo.

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado (existe el peligro de no terminar la carrera)” (1 Corintios 9:24-27) 

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14)

Recordemos también que el apóstol Pedro nos dice que hay una manera de llegar a la meta de manera amplia y espaciosa, hay una manera de ser un vencedor: a nuestra fe añadir virtud, a la virtud, conocimiento, al conocimiento dominio propio y al dominio propio paciencia. 

  1. Al dominio propio añadir paciencia 

Esta palabra aquí se traduce como perseverancia, constancia, resistencia y aguante. Existe otra palabra que, específicamente, tiene que ver con longanimidad, que es alguien tardo para reaccionar y a esto es lo que normalmente conocemos como paciencia, pero la palabra usada aquí esta referida a perseverancia.

Esto es tremendo, pues no basta solo con la fe que tienes, sino hay que añadir la excelencia moral que está en la Palabra de Dios, a su vez a esta es necesario añadirle conocimiento que es la revelación de Cristo y a esta dominio propio, para vencer en la guerra de nuestra carne y nuestro espíritu. Hasta aquí vemos que estas cosas nos traen una vida de victoria, pero es importante que entiendas que esto no puede ser temporal, tienes que perseverar y ser constante en ellos. Si no tienes perseverancia en buscar conocimiento en la Palabra entonces todo resultado será simplemente temporal, necesitas añadir paciencia para esperar las promesas de Dios, para soportar la continua lucha con nuestra carne.

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:16-17) 

Debes ser constante para establecer un hábito de resistencia, continuidad, un habito de lucha contra los deseos de la carne. Hay cosas con las que tenemos que luchar cada día, una de ellas es con nuestro carácter, con la tendencia hacia el desánimo; tengo que reconocer que yo soy uno de ellos, pues hay ciertas cosas me derrumban con facilidad, pero cada vez que eso ocurre miro a los cielos para darme cuenta que este camino es celestial y doy gracias a Dios por Jesucristo, porque Él es nuestra victoria.  

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre” (Hebreos 12:1-4)

¡No bajes la guardia! los tiempos de quietud son los mas peligrosos en la vida de un cristiano; es interesante pero ¿sabías que mientras enfrentamos luchas crecemos más? Y por el contrario, cuando hemos alcanzado o logrado muchas cosas entramos a un período de estabilidad, que es maravilloso por supuesto, pero en lugar de ser una plataforma para seguir creciendo, se torna en un punto de descenso, pues se baja la guardia, baja la intensidad, la búsqueda, baja la lucha contra la carne que siempre será carne; esa es la razón por la que hombres de Dios, siendo gente con una trayectoria de liderazgo maravillosa caen en cosas que ellos ya superaron, que ya vencieron hace mucho tiempo, eso sucede porque no añadieron a su fe perseverancia, constancia de lucha.

El apóstol Pablo, siendo consciente de esta lucha se pregunta: “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”  la respuesta es la revelación de Cristo en su vida.

  1.  la paciencia añadir piedad

 La palabra griega usada en la epístola de Pedro es el eusebes que es una composición de las palabras eu (bien) sebomaei (devoto), es decir, literalmente significa ser bien devotos.  Necesitamos ser bien devotos y entregados al Señor, o sea entregado al Señor. Percibe que nuestra perseverancia necesita un combustible para seguir ardiendo, para que sea efectiva y este combustible es la intensidad, la devoción. Eso te ayudará a perseverar, tu devoción y tu entrega harán que tu lucha no sea una lucha, sino un placer constante. Esta piedad te convertirá en lo que el mundo llama erradamente “fanático”. Este término es usado para referirse peyorativamente a un cristiano intenso, pero si tener plena devoción es ser fanático, entonces Jesús fue fanático, al igual que Pedro, Pablo y tantos hombres a los que la Biblia llama “piadosos”, eran fanáticos, mira lo que dice:

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12)

¿Por qué sufrirán persecución? El mundo tolera a una persona santa, pero a una persona consagrada no la tolera, siempre perseguirán la consagración, la devoción, la intensidad.

“Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12)

Los primeros cristianos fueron piadosos, no escatimaron morir quemados o devorados por los leones porque eran verdaderamente devotos.

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