//Pr. Eliud Cervantes\\

En tiempos como el que estamos viviendo, lo que las personas más necesitan no es solo escuchar sobre el amor de Dios, sino tener revelación de ese amor en Cristo Jesús. Cuando tenemos revelación de ese amor sobre nuestras vidas, eso nos llevará a experimentar una bendición en toda su plenitud, una prosperidad (éxito) mayor, cien veces más, la cual es el propósito del Señor. Y eso pudimos ver la anterior semana a través de la parábola de los trabajadores de la viña que está en Mateo 20.
Ahora, esta parábola es para corregir y enseñarnos sobre el motivo y la postura que tenemos al servir al Señor. No es el “qué”, sino el “por qué”. Vimos también que cuando en el v.16 dice: “muchos son llamados, mas pocos escogidos”, no está hablando de la salvación, sino de la manera de ser elegido para disfrutar la plenitud de las bendiciones.
Y en esta oportunidad me gustaría tocar con ustedes algunos detalles que no alcanzamos a ver en el anterior culto. Vimos que el primer grupo de personas fue “contratada” al comienzo del día, y llegaron a un “convenio” de un “denario” por el trabajo del día. Pero con los grupos de la hora tercera, la hora sexta y novena, no hubo ningún acuerdo. Se les dijo: “…Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.”Tenían que ir confiando en su palabra. Sin embargo, cuando salió a la hora undécima, es decir, 5 de la tarde, no tuvieron ningún acuerdo tampoco, pero recibieron un denario, una bendición completa y multiplicada por cien.
La recompensa para los trabajadores
Quiero que sepas, que nosotros somos la generación del atardecer, de la plenitud de las bendiciones. En relación al tiempo, el primer grupo se refiera a Israel y el último la Iglesia. Israel tiene bendiciones físicas y materiales. Nosotros tenemos el cielo, sentados con Cristo. Pero algunos creyentes no reciben cien veces más, reciben treinta o sesenta veces más ¿Por qué? El grupo de las 9 hasta las 3pm trabajaron más, pero aun así, fue por la fe que ellos fueron, creyendo en la bondad del padre. Entonces, vemos que algunos creen un poco en su bondad y otros mucho. Pero cuando recibieron el salario ¿quién crees que se sintió más agradecido con el Señor? Definitivamente el de las 5pm.
Ahora, ¿por qué algunos cristianos son más agradecidos? Porque algunos tienen aún ese anhelo por sus obras, porque su mirada está aún en su desempeño y en Jesús. Por tanto, cuando servimos al Señor, no debemos enfocarnos en el sacrificio que estamos haciendo, sino en su bondad. Dejemos que su bondad se manifieste sobre nosotros.
Sión vs Sinaí
“Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. Este es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido. Bendeciré abundantemente su provisión; A sus pobres saciaré de pan” (Salmos 132:13-15)
¿Por qué el Señor ha elegido Sión? ¿Por qué está cerca de su corazón? La palabra “quiso” o “ahav” en hebreo, es un deseo profundo. Cuando comparamos Sión con Sinaí, vemos que Sinaí es el monte de los Diez Mandamientos, significa la Ley; sin embargo, Sión representa la gracia, es el monte donde Dios provee gracia.
Ahora no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Te pregunto: ¿con qué sentimiento te despiertas cada día? ¿sabiendo que Dios te está proveyendo? Cuanto mayor es la necesidad, mayor es la demanda y mayor es la provisión. Es cuando estás bajo la gracia y no bajo la ley, que estás bajo la mentalidad de provisión y no bajo una mentalidad de exigencia. Dios te ha dado el carisma (gracia). Si hay una situación difícil, Dios te sacará de ella. “Amo o quise a Sión…” dice el Señor, en otras palabras, amo la gracia (Sal 132). Y sobre esa gracia, me gustaría ver aun algunos detalles en la parábola que estamos estudiando.
Salió a ellos
Un detalle interesante, que habla de la gracia de Dios, es cuando vemos que fue el padre quien “SALIÓ” a ellos. No fueron ellos que vinieron. Entonces, aquí encontramos la palabra “salió” en esta parábola. ¿Y saben cuántas veces salió? Salió cinco (05) veces. Y el número cinco, en la palabra del Señor es el número de la gracia. ¿Sabes por qué podemos servir al Señor? Es por la gracia de nuestro Dios, porque Él salió a nuestro encuentro.
Es por ese motivo que en la parábola del hijo prodigo, vemos cinco actitudes que tuvo el padre cuando éste regreso: El padre lo vio. El padre corrió. El padre lo abrazó. El padre se echó sobre su cuello. El padre lo besó. Hay cinco respuestas que tuvo el padre, lo cual habla de la gracia.
Dar vs recibir
Otro detalle que quiero mostrarles, que creo que los va a bendecir. Olvidémonos del primer grupo por un momento. Hablemos de todos aquellos que recibieron por gracia, es decir, de todos aquellos que fueron sin hacer un trato con el padre. Podemos ver que incluso entre ellos, hay quienes recibieron más y otros menos. Miren el versículo 3, la multitud de las 9 am, Jesús les dijo: “Os daré lo que sea justo”. Eso va para la gente del mediodía y la multitud de las 3pm también. Pero a la hora undécima, les dijo, “…recibireis lo que sea justo” ¿Sabes cuál es la diferencia entre dar y recibir? Una cosa es que Dios dé, otra es que tú recibas. La generación del tiempo del fin recibirá. Eso lo podemos ver en la vida de Abrahám.
“En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates” (Génesis 15:18)
Es interesante que la Biblia en hebreo tiene solamente dos tiempos o dos formas verbales: pasado y presente. Fíjense que algo está perdido aquí. El futuro. En el hebreo no hay tiempo futuro, en el hebreo hay presente, por ejemplo: “el Señor te bendice”, o en pasado: “el Señor te ha bendecido”. Este es el medio o ámbito para recibir los milagros.
Por ejemplo, Dios le dijo a Israel una y otra vez, 40 años antes (Ex 6:4; Lv 20:24). Ni siquiera tuvieron que deambular. Cuando estaban en Cades Barnea, Dios les había estado diciendo incluso antes de que llegaran que Dios ya les había dado la tierra prometida (Números 14:8). Una cosa es que Dios dé. Otra cosa es que tú recibas. Ellos no recibieron. Durante 38 años, no recibieron. Es posible que Dios dé y nosotros no recibamos. Así que, los que reciben la plenitud son los que son más llenos de gracia, los que reciben más.
¿Cómo ves a Dios? ¿lo ves dando?
Si queremos recibir la bendición completa o cien veces más, es muy importante la visión que tú tengas sobre nuestro Padre ¿Lo ves a Dios dando todo el tiempo? O sólo ves las necesidades, demandas, áreas de preocupación, tu familia, tu trabajo, etc. Pero Dios está dando, y ¿cómo recibimos? A través de la oración. La oración es realmente recibir.
Muchas veces, hacemos de la oración una actuación, cuando en realidad la oración no es nada más que recibir. Así que, mientras más ores, más recibirás. Usualmente decimos que la oración cambia las cosas. Sí, pero en realidad Dios está dispensando, está ministrando todo el tiempo. La oración simplemente te pone en la postura para recibir. Cuando nos postramos o humillamos delante del Señor, estamos en el lugar correcto para recibir gracia. Por eso, cuanto menos creas que puedes hacer, más hará Dios a través de ti.
Entonces, ¿pueden ver la diferencia? Incluso entre los creyentes, algunos son más bendecidos y otros no. ¿Por qué? Porque permitieron que Dios muestre su bondad y amor sobre sus vidas.

