Una generación de jóvenes radicales se levanta

//Pr. Ronald Gabancho\\

“Entonces se levantaron los jóvenes” (Hechos 5:6)

Quiero sacar de contexto totalmente esta primera parte del versículo, la Palabra dice que los jóvenes se levantaron. Creo que necesitamos orar y llorar por nuestros jóvenes, para que en estos tiempos se levanten y crean que Dios hará algo grande con sus vidas. El Señor tiene un gran propósito para ustedes.

Dios quiere levantar a los jóvenes para conquistar esta generación de jóvenes. El pueblo de Israel no pudo poseer la tierra prometida por causa solo de una cosa, ellos no creyeron. Dios dice que de los 20 años para arriba no entrarían en la tierra prometida, pues todos los que se quejaron contra mí morirán en el desierto (Números 14:29). Fueron los niños y los jovencitos los que tomaron la tierra prometida 40 años después. Oremos por nuestros jóvenes, porque Dios tiene un llamado para ellos.

¿Cómo son los jóvenes que Dios levanta?

  1. Jóvenes que no enamoran, sino cortejan

Necesitamos hablar un mismo lenguaje como iglesia. Hay un camino que Dios diseñó para cada área en nuestras vidas. El camino maravilloso de Dios para las relaciones es el cortejo. Hoy en día vemos relaciones basadas en algo momentáneo, solo buscando la auto satisfacción. El mundo sigue un camino. Por otro lado, el camino de Dios no sigue el mismo patrón del mundo. Algunos piensan que a Dios no le interesan las relaciones o nuestros sentimientos. Esto es algo que debe ser cambiado en nuestra manera de pensar. En Mateo 22:35-40, vemos que Dios valora las relaciones al punto de resumir la ley y los mandamientos en dos: “amar a Dios sobre todas las cosas” y “amar a tu prójimo como a ti mismo”.

El Señor está trayendo para nuestra generación un cambio de mentalidad con respecto a las relaciones. Por eso los caminos de Dios no siguen la misma lógica de los caminos del mundo.  Vemos que lo que el mundo hoy enseña es el enamoramiento,  promiscuidad, pornografía, mentiras, drogas, etc. El Señor nos invita, por tanto, a un cambio radical.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, declara el Señor” (Isaías 55:8)

Lo que la Palabra de Dios nos está mostrando aquí es que Dios tiene un camino el cual no sigue los patrones de este mundo. Él quiere enseñarnos un camino más excelente, que nos llevará a experiencias amorosas en un nivel arrebatador en el matrimonio. Amar es querer lo mejor para el prójimo. Vemos que muchos se casan porque están buscando a alguien que los haga felices, pero ese es un concepto egoista. El concepto correcto de amor para el matrimonio es querer encontrar a alguien para hacerlo felíz. Si estás buscando a alguien para ser felíz, mejor no te cases, pues te estarías casando basado en un “amor” egoísta.

Las relaciones son algo muy serio. Después de tu encuentro con Dios, tu encuentro con tu pareja será o ya lo es, la elección más importante y el acontecimiento más marcante de tu vida.

“Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Filipenses 1:9-10)

La Palabra nos pide evaluar el tipo de amor con el que amamos, evaluar el tipo de relación que llevamos, para que no sea un amor exagerado. Muchos dicen que el amor lo volvió bruto y esto no es así,  es el pecado el que te hace bruto y ciego. Las personas están sufriendo y dañándose allá afuera y dentro de la iglesia también. La Biblia dice que de todo lo que debes guardar, lo más precioso es tu corazón, porque de él procede la fuente de la vida. Dios tiene un camino mejor, un camino que nos protegerá y nos hará personas felices.

Para nosotros santidad es mucho más que no tener sexo, la santidad debe ser parte de tu mente, de tu corazón, de tus pensamientos y de tus actitudes.

  • Jóvenes que buscan la dirección de Dios (Proverbios 3:5-6)

El versículo está diciendo: confía en el Señor totalmente y no en tu propia sabiduría, ten en cuenta a Dios en todo lo que hagas y Él te ayudará a vivir rectamente. Necesitamos jóvenes que busquen al Señor en sus vidas para todo. La etapa de la juventud es la más importante, porque es en ella cuando decides con quién te casarás, qué estudiarás, qué dirección tomará tu vida. Entonces, necesitas tomar en cuenta al Señor en todo lo que hagas.

Eclesiastés 12:1 dice: “acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos y vengan los años en que digas: no encuentro en ellos placer alguno” ¿Por qué nos dice “acuérdate de tu creador”? Cuando alguien crea algo, es porque lo hace con un propósito. Lo que está diciendo es: Dios tiene un diseño para ti. Dios te planeó, Dios tiene algo grande para tu vida. En la juventud, a veces, los jóvenes son tentados a vivir una vida lejos de Dios, atraídos por el mundo, que a veces parece tan feliz, pero no todos los caminos son de vida. La Biblia dice que hay caminos que para el hombre parecen de vida, pero su fin son caminos de muerte.

  • Jóvenes que murieron al pecado

“Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 6.10-11)

Para comprender nuestra liberación, primero debemos darnos cuenta de que Cristo murió al pecado. El versículo 10 dice claramente que Cristo murió al pecado ¿En qué sentido murió al pecado?

Primero, Él no murió a la influencia del pecado, ya que Él no tenía la naturaleza del pecado, por lo tanto, no sentía atracción por el pecado.

En segundo lugar, Él no murió a la práctica del pecado, porque nunca cometió pecado. Entonces, ¿por qué aspecto del pecado murió Cristo? En la cruz recibió la condenación por nuestros pecados. Fue condenado a causa de nuestros pecados.

Ahora, fíjate que el versículo 11 comienza con la expresión: “Tú también …”. Esta expresión significa “de la misma manera que Él”. En otras palabras, el versículo 11 dice: “así como Cristo murió al pecado, así también vosotros debemos considerarnos muertos al pecado”. Cristo murió para sufrir la condenación del pecado, por eso yo debo considerarme muerto también a toda condenación.

En el pasado, aprendí que Cristo había muerto a la práctica del pecado, así que pensé que debía considerarme muerto todo el tiempo. Seguí confesando que estaba muerto, pero cuanto más lo confesaba, más vivo para el pecado me daba cuenta que estaba. Simplemente no funciona. La creencia estaba equivocada. Estoy muerto a toda condenación, pero no estoy muerto a la influencia, a la tentación, a la práctica del pecado. Debo confesar todo el tiempo que estoy libre de toda condenación del pecado. Esto es lo que nos libera de la esclavitud.

Considérate muerto

En el versículo 11, Pablo dice que debemos considerarnos muertos al pecado. Toda esta enseñanza de que debemos morir diariamente al pecado es errónea. El Señor Jesús murió al pecado de una vez y por todas. Nuestros pecados fueron puestos sobre el Señor Jesús, entonces cuando Él murió, tomó la condenación, el juicio y la culpa de nuestro pecado. De la misma manera, también morimos a la condenación, al juicio y a la culpa del pecado.

El versículo 11 comienza con la expresión “tú también”. Esto significa que nuestra actitud ahora se basa en lo que hizo el Señor en la cruz. Él murió y nuestro viejo hombre murió con Él y ahora debemos considerarnos muertos. Ya morimos, no morimos a diario. Todo lo que le pasó a Cristo nos pasó a nosotros.

La palabra considerar es un término contable que significa “un valor registrado en la cuenta”. La palabra en griego es logizomai. Quiere decir que si digo que tengo cien soles en mi cuenta, es un hecho. Considero que tengo cien soles porque los tengo, no lo considero para que se haga realidad. Hay gente que piensa que la fe bíblica es una especie de fantasía. Dicen por ejemplo: “No tengo cien soles en mi cuenta, pero voy hacer de cuenta que los tengo”. Eso no es fe bíblica. La fe es que como sé que lo tengo, lo doy por sentado, incluso si no lo veo.

El versículo 12 dice: “Por tanto, no reine el pecado en vuestros cuerpos mortales, de modo que obedezcáis sus pasiones”. Recuerde siempre que en el Nuevo Testamento tenemos indicativos e imperativos divinos. El indicativo siempre apunta a Cristo y su obra consumada y el imperativo es siempre consecuencia del indicativo. Por tanto, como Cristo ya murió (este es el indicativo), considérate muerto (este es el imperativo). El imperativo es “no reine, pues el pecado”. En otras palabras, por eso no dejes que el pecado reine en tu cuerpo.

Pablo no da una orden, dice: “Como consecuencia de lo que hizo Cristo, no reine el pecado”. No dejes que el pecado te engañe haciéndote pensar que todavía eres ese viejo hombre. Cada vez que cedes al pecado, el diablo viene a mostrarte el hecho del pecado, basándose en lo que sientes, ves y experimentas. En base a esto dice que sigues siendo el mismo, pero eso es mentira. Eres nueva criatura.

El pecado se siente real, pero Dios dice que no lo es. Estás muerto al pecado. Has resucitado con Cristo y vives una vida nueva. Este es el momento en el que necesitas decir: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” El diablo te dirá que todo esto es una fantasía. Él dirá: “Mira tu realidad”. El diablo siempre actúa en la esfera de la experiencia, la sensación y el sentimiento. Sin embargo, en el momento en que actúas en la esfera de la fe, él es derrotado.

Así que no te dejes atrapar por lo que ves o sientes, simplemente cree. A pesar de lo que veo o siento, sé que soy la justicia de Dios en Cristo. A Dios le encanta cuando actuamos así. Esto honra completamente la obra del Hijo y nos quita todo mérito. Dios dice que eres justo a sus ojos, así que simplemente tómalo como un hecho en tu cuenta. Camine en esta verdad e ignore cuál es la experiencia o las sensaciones. El Señor quiere levantar tu vida amado hijo de Dios. La venida del Señor está cercana. Vamos a conquistar esta generación de jóvenes.

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