//Pra. Yadira Romero\\

Propósito es algo que todos tenemos, pero muchas veces también es algo que tendemos a olvidar, porque aunque sabemos que Dios es fuerte y poderoso, a veces no conseguimos percibir el accionar de Dios en medio de un escenario caótico, difícil y complicado, no vemos a Dios actuando, no vemos su mano y nos sentimos solos y creemos que nada está pasando, pero este mensaje es para que entiendas que muchas veces Dios hace sin aparecer. Hay momentos que oramos y oramos y parece que no pasa nada, no vemos la mano de Dios, pero yo quiero decirte que en momentos como esos, Él nos está dirigiendo a vivir el propósito para el cual fuimos creados. Si tal vez terminaste este año cansado, frustrado y creyendo que no hay un propósito, te quiero decir que Dios se mueve en todos los escenarios de nuestra vida.
Ester vivió en una época en la cual todo el pueblo hebreo era esclavo en Babilonia, era huérfana de padre y madre, su situación era difícil, pero fue ese escenario el que Dios usó para el cumplimiento del propósito que tenía para ella. Muchas veces creemos que el momento, las circunstancias tienen que ser las mejores para cumplir el propósito de Dios para nuestras vidas, pero déjame decirte que muchas veces el escenario no será el mejor, pero es en esos tiempos en que somos más afirmados en el Señor.
“Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya” (Ester 2:7)
Mardoqueo – Espíritu de adopción
Mardoqueo fue una pieza clave en la vida de Ester, para que ella cumpla el propósito para el cual fue llamada. La condición de Ester era de orfandad, pero Dios usó a Mardoqueo para que ella fuera guiada y direccionada al propósito. El panorama de su vida no era el mejor, pero Dios estaba tejiendo su historia y uso la vida de Mardoqueo para adoptarla, llevarla al palacio y cumplir un gran propósito.
No vemos que Ester haya reclamado o lamentando su situación. Muchas veces reclamamos por las circunstancias que pasamos, muchas de nuestras circunstancias solo son consecuencias de malas decisiones, otras son necesarias pasarlas para que Cristo sea formado en nosotros, en cada una de ellas hay un propósito.
Hay áreas en nuestras vidas en las que nos podemos sentirnos como huérfanos, pero el Señor nos adopta en cada una de ellas. Durante un año muchas jóvenes se prepararon para ver al rey ya que una de ellas iría a ser escogida para ser la reina. En medio de esas mujeres había una joven huérfana, esclava y pobre, la más improbable para ser escogida, pero fue ella quien fue escogida.
De la noche a la mañana ella se convirtió en la mujer más importante, rica y poderosa, ella ahora era la reina y eso no era una casualidad, Dios ya había diseñado un propósito para que Ester lo cumpla. Dios tiene un Mardoqueo para adoptarnos. Mardoqueo fue aquel que capacitó a Ester para la guerra. Dios ya tiene las personas que necesitamos para cumplir nuestro propósito, no las personas que tú crees que necesitas, sino las personas que Dios sabe que necesitas. Dios preparó un Mardoqueo para tu vida.
Obediencia
“Ester no declaró cuál era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no lo declarase” (Ester 2:10)
Mardoqueo mandó a Ester a callar sobre cual era su origen, no por vergüenza, sino por sabiduría. Muchas veces perdemos muchas cosas por falta de sabiduría, porque hablamos lo que no tenemos que hablar a personas que no tendrían que escuchar. Ester nos enseña que cuando estamos en un ambiente de personas que no tienen cercanía o madurez es mejor callarnos. Si Ester hubiera hablado sobre su origen tal vez todo se hubiera echado a perder y no hubiera salvado a su nación. Todos tenemos un destino profético al cual llegar, fuimos diseñados para cumplir ese destino. Es necesario obedecer porque esa obediencia nos llevará a liberar y cumplir el propósito. Ella también hacia lo que Hegai, el eunuco, le decía y la Biblia dice que ella ganaba favor. Dios hace mayores cosas con nuestra obediencia que con recursos o circunstancias favorables.
Origen
“Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana” (Ester 2:7)
Nuestro destino profético no está determinado por nuestro origen. Dios escogió a una mujer huérfana, pobre, cautiva, completamente improbable, para liberar a todo su pueblo y cambiar su historia. Dios escoge cosas locas, improbables, Él hace lo que nadie haría. No importa tu origen o cuál es tu historia, no importa como comenzaste, sino como terminarás.
Puedes decir no, estoy dentro de un pozo, tranquila es Dios quien nos saca de ese pozo, Dios hace lo que quiere porque para Él no hay nada imposible. Tu origen puede ser de orfandad, pero tu destino es ser salvador de un pueblo, tu origen puede haber sido de desierto, pero tu destino será de tierra fructífera.No es tu origen lo que define tu futuro.
Las crónicas del rey
“En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, se enojaron Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Asuero. Cuando Mardoqueo entendió esto, lo denunció a la reina Ester, y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo. Se hizo investigación del asunto, y fue hallado cierto; por tanto, los dos eunucos fueron colgados en una horca. Y fue escrito el caso en el libro de las crónicas del rey” (Ester 2:21-23)
Mardoqueo estaba en el lugar cierto, en la hora cierta, en el tiempo de Dios (kairos – tiempo de Dios). Todo lo que sucedió fue utilizado por Dios más adelante para el cumplimiento del propósito que tenía para su pueblo. Este texto dice que todo fue escrito en las crónicas del rey, en los registros reales. Parece que las cosas que haces pasan desapercibidas, pero todo lo que hacemos está en los registros del rey, en los registros del cielo, ahí está registrada nuestra obediencia.
El rey tenía un consejero llamado Amán y este intentó perjudicar al pueblo de Dios, diciendo que era un pueblo rebelde y que era necesario promulgar un edicto para atacarlos y despojarlos de sus bienes. El rey no podía dormir y pidió las crónicas, ahí vio lo que había hecho Mardoqueo, entonces le pidió consejo a Amán respecto a que hacer para premiar a una persona de esas características. Amán, pernsando que se refería a él, le dijo que se tenía que honrar a esa persona subiéndola a un caballo con ropas reales y pregonar que se así se haría con cada varón que honre al rey. Por supuesto finalmente el premiado fue Mardoqueo. Todo lo que haces está en las crónicas del rey.
“Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?” (Ester 4:13-14)
Para cumplir nuestro propósito tenemos que recurrir a recursos eternos
“Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester” (Ester 4:15-17)
Ester no fue indiferente ante las necesidades de su pueblo, ella pudo permanecer tranquila con su posición o disfrutar de los beneficios naturales por ser la reina, pero ella usó recursos eternos, no se apoyó en estrategias humanas, ella se apoyó en recursos eternos (Ayuno y oración).
“Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda. Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos y exterminados. Si para siervos y siervas fuéramos vendidos, me callaría; pero nuestra muerte sería para el rey un daño irreparable. Respondió el rey Asuero, y dijo a la reina Ester: ¿Quién es, y dónde está, el que ha ensoberbecido su corazón para hacer esto? Ester dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amán. Entonces se turbó Amán delante del rey y de la reina” (Ester 7:3-6)
Ella fue llena de sabiduría, coraje, osadía, autoridad, porque decidió recurrir a recursos eternos, armas eternas. El propósito de Dios para nuestras vidas es alcanzado con recursos eternos no con recursos humanos. Ese día Amán murió en la horca que había preparado para Mardoqueo. El mayor propósito de nuestra vida no es matar a Amán, nuestro propósito es salvar a nuestro pueblo. Tu propósito es más grande que solo acabar con tus enemigos, tus decisiones pueden salvar una nación, tu obediencia puede salvar una nación.
Nuestro llamado es cumplir el propósito para el cual fuimos diseñados en la alegría o el dolor. Nuestro propósito es salvar a un pueblo. Tu propósito es entender que vives para algo más grande.
En Ester 8:1-6, Ester se humilla delante del rey, pero a pesar de esto ningún decreto podía ser anulado, frente a esto, el rey estipula otro decreto que decía que el pueblo podía defenderse y les proveyó de armas, los entrenó y cuando llegó el día en que el pueblo de Israel fue atacado, ellos se defendieron y ganaron, ellos vencieron y hasta ahora el pueblo de Israel festeja esa fiesta a la que llaman “PURIN”, que es la fiesta que celebra cómo Dios libró al pueblo de Israel.
Con Dios no hay casualidades, Él nos coloca en el lugar correcto. Dios te colocó en el lugar en el que estás, el objetivo es que veas tu propósito en ese lugar. Propósito no tiene nada que ver contigo, con tus talentos, propósito es algo más grande, es usar los talentos que Dios nos dio, para llevar gloria a su nombre.

