//Pr. Eliud Cervantes\\

Hay un principio divino para la vida celestial
En nuestra vida cristiana debemos entender que todo lo que Dios hace comienza en el cielo y se manifiesta en la tierra. Así que no dependas de la tierra ni de los recursos terrenales para tu sustento. Por tanto, asegúrate de acudir al Padre celestial y recibirás su porción celestial.
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1)
Aquí vemos que Dios creó primero los cielos y luego la Tierra. Por tanto, todo lo bueno que necesitamos en esta vida fluye primero de la provisión celestial antes de recibirlo aquí en la tierra. Lo mismo aplica a nosotros hoy, es a través de su Palabra que aprendemos lo que el Padre nos ha prometido y qué provisiones tenemos en su tesoro celestial.
“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (Génesis 1:2-3)
Podemos ver en la creación que Dios pronunció su Palabra al vacío sin forma, y la luz irrumpió. De la misma manera, cuando meditas en sus promesas y expresas su Palabra en tu situación, su luz penetra en el desafío que enfrentas o en la oscuridad en la que te encuentras.
La palabra hebrea para “MOVÍA” de Génesis 1:2, se usa de nuevo en Deuteronomio 32:11 y describe la imagen de un águila empollando a sus polluelos y es eso lo que el Espíritu Santo hace por ti, tu Padre celestial está cerca, flotando sobre ti, calentando tu corazón con amor, cubriéndote con su presencia y obrando milagros para ayudarte a emprender el vuelo.
“Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma y los lleva sobre sus plumas” (Deuteronomio 32:11)
Es en Cristo que se encuentra la bendición que necesitas
Sé consciente que la provisión del cielo es nuestra realidad y verás las bendiciones de Dios fluyendo en tu vida diaria. El Salmo 91:1 confirma esta hermosa verdad:
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”
Habitar en el abrigo (lugar secreto) es vivir consciente de que estás en Cristo: seguro, protegido y constantemente cerca de Dios. Cuando permaneces consciente de este lugar de cercanía, cada promesa del Salmo 91 se vuelve real, ya sea protección contra el peligro (v. 10-11), paz en la angustia (v. 5-6), liberación del daño (v. 3-4) o una larga vida llena de satisfacción (v. 16).
En Deuteronomio 28:1-2, vemos que a los israelitas se les prometió que, si obedecían a la perfección, el Señor los exaltaría sobre todas las naciones de la tierra y que todas esas bendiciones vendrían sobre ellos. Bajo el antiguo pacto, esa posición dependía de la obediencia del hombre. Bajo el nuevo, Jesús ha obedecido todos los mandamientos, y su justicia nos ha sido acreditada. Hoy, estamos sentados con Él en los lugares celestiales (Efesios 2:6). Porque estamos en Cristo, las bendiciones ya no son recompensas que debemos ganar, sino una herencia que podemos recibir.
Vive consciente del amor del Padre
Conociendo tu posición en Cristo, vivirás la vida celestial no a base de esfuerzo, sino descansando en el amor de tu Padre celestial. Cuando eres consciente del amor del Padre por ti, comienzas a vivir con una actitud celestial: seguro, sin temor y lleno de paz.
“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18)
La frase: «que está en el seno del Padre» está escrito en presente. Así que, incluso mientras Jesús anduvo por la tierra, permaneció en el abrazo del Padre. Ese fue el secreto de nuestro Señor: vivió cada momento consciente de ser amado por su Padre. De igual manera, debes acercarte a Dios no por tu esfuerzo. El Padre ya te ama profundamente, y cuando lo sabes y te estableces en él, la distancia desaparece y el miedo se desvanece.
1 Juan 4:18 dice: «el perfecto amor echa fuera el temor». Cuanto más sepas que Dios te ama, menos te conmoverán la preocupación o la intimidación. Su amor es el latido del cielo, y cuando vives en ese amor, el cielo llena tu corazón aquí en la tierra.
Vive desde tu posición celestial en Cristo
En Juan 3:13 dice esto: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”.
Incluso mientras caminaba por la tierra, Jesús declaró que estaba en el cielo. Aunque rodeado de necesidad y presión, su corazón siempre estuvo anclado en el amor y la presencia del Padre. Nos demostró lo que significaba vivir en la realidad del cielo, no en las exigencias de la tierra.
Efesios 1:3 dice: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.”
Esto significa que todas las bendiciones espirituales del cielo —paz, sabiduría, favor, salud y provisión— ya te han sido dadas en Cristo. Al mantenerte consciente de tu posición celestial, estas bendiciones comenzarán a manifestarse en tu vida. Cuando vives desde esta posición, dejas de buscar la aceptación y empiezas a descansar en el favor divino del Señor. Oras no como alguien alejado de Dios, sino como alguien sentado a su lado, contemplando tus desafíos desde arriba.
Colosenses 3:1-2 dice: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba… Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”
Cuando vivas consciente de tu posición en Cristo, tu mentalidad cambiará. Comenzarás a ver tus situaciones desde la perspectiva de Dios. Superarás la irritación, el miedo y la lucha. Caminarás en gracia y calma, llevando la fragancia del cielo a cada aspecto de tu vida. Como hijos amados de Dios, tenemos una porción celestial preparada para que la experimentemos aquí y ahora. Cuanto más conscientes seamos del amor del Padre y de nuestro lugar en Cristo, más se nos revelará la realidad del cielo y podremos vivir la vida celestial aquí en la tierra. ¡Aleluya!
Preguntas para compartir:
- ¿Cuál es el principio divino para la vida celestial aquí en esta tierra?
- ¿Por qué es importante vivir con la consciencia del amor del Padre?
- ¿Qué es lo que pasa cuando vivimos desde la posición celestial aquí en la tierra?

