Expresiones del ministro de la reconciliación

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Al llegar él a tierra,  vino a su encuentro un hombre de la ciudad,  endemoniado desde hacía mucho tiempo;  no vestía ropa ni habitaba en casa,  sino en los sepulcros. Al ver a Jesús,  lanzó un gran grito,  y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: –¿Qué tienes conmigo,  Jesús,  Hijo del Dios altísimo?  Te ruego que no me atormentes. (Jesús le ordenaba al espíritu impuro que saliera del hombre,  pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él;  y lo ataban con cadenas y grillos,  pero,  rompiendo las cadenas,  era impelido por el demonio a los desiertos.) Jesús le preguntó: –¿Cómo te llamas? Él dijo: –Legión. Muchos demonios habían entrado en él y le rogaban que no los mandara al abismo. Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte;  y le rogaron que los dejara entrar en ellos.  Él les dio permiso. Entonces los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos,  y el hato se precipitó por un despeñadero al lago,  y se ahogó. Los que apacentaban los cerdos,  cuando vieron lo que había acontecido,  huyeron y dieron aviso en la ciudad y por los campos. Y salieron a ver lo que había sucedido;  vinieron a Jesús y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios sentado a los pies de Jesús,  vestido y en su cabal juicio;  y tuvieron miedo. Los que lo habían visto les contaron cómo había sido salvado el endemoniado. Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se alejara de ellos,  pues tenían gran temor.  Entró,  pues,  Jesús en la barca y se fue. El hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que lo dejara quedarse con él,  pero Jesús lo despidió,  diciendo: –Vuélvete a tu casa y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Él,  entonces, se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él” (Lucas 8:27-39)

La Biblia dice que este hombre predicó, no solo a su familia, sino a toda su ciudad ¿cómo sucedió esto? ¿cómo era posible esto si hasta hace poco este era un hombre despreciable, sin remedio y que sufría de una manera que no podemos imaginar? ahora está hablando a toda la ciudad, pues este era el propósito de Dios para su vida. De ser enemigo se convirtió en hijo, de despreciable a ser luz, de aborrecido en alguien amado.

Esta historia nos muestra con mucha exactitud el amor de Dios por nosotros. Primero, Jesús se dirige a esa región, una región despreciable para cualquier judío y claro, Jesús era judío. Era una región de criadores de chanchos, pero a pesar de lo despreciable del asunto Él quiso ir allá. Más adelante vemos que la motivación por la cual Jesús fue a esa región solo fue su amor por ese hombre, su propósito era liberarlo de su esclavitud, por eso la Biblia dice: “de tal manera Dios amó al mundo que entregó a su hijo para que todo aquel que en Él crea no se pierda, sino tenga vida eterna” (Juan 3:16). Luego de tener un encuentro con el gadareno, el destino de ese hombre fue cambiado, lo cual provocó tres expresiones en él, primero, se volvió un hombre rendido al Señor, segundo, con una nueva naturaleza y tercero, estaba plenamente consciente de quién era. Luego de eso el Señor le encarga que sea un ministro de reconciliación, le dice: “Ve a tu casa y cuéntales lo que Dios hizo contigo”. Esa es la esencia de la predicación del evangelio, mostrar lo que Dios hizo con nosotros a través de Cristo.  Entonces por la bondad de Dios, aun cuando éramos enemigos, Cristo vino a nosotros, pagó por nosotros y ahora lo que Él hizo con nosotros permite que expresemos tres cosas fundamentales, que hacen que ejerzamos con autoridad nuestro ministerio.

  1. Sentado a los pies de Jesús

Esto es impresionante, hasta hace poco este era un hombre completamente alejado de Dios, controlado por el maligno, aparentemente sin solución y ahora esta sentado a los pies de Jesús ¿Qué significa esto? simplemente significa que se rindió completamente. Hemos aprendido a caminar durante mucho tiempo lejos de Dios, guiados por nuestras propias razones, tomando nuestras propias decisiones, hemos actuado de la manera que hemos creído conveniente y estos hábitos, hasta hoy, a muchos los acompañan en diferentes áreas.

La Biblia nos muestra que allá en el Edén, Adán y Eva eligieron comer del árbol del conocimiento del bien y el mal, es decir, optaron por una vida basada solo en la percepción y conocimiento de su medio, basado en las circunstancias, esa es la razón por la que hemos escuchado muchas expresiones como:

  • Yo no tuve padres, por eso soy o actúo así (Aprendió a vivir así, sin cobertura, sin protección).
  • Siempre tuve que tomar mis propias decisiones y ¿ahora tengo que depender de lo que diga mi esposo(a)?
  • Mi mamá siempre trataba así a mi papá.
  • Mi papá siempre venía borracho y le pegaba a mi mamá (Ahora hace lo mismo con su esposa)
  • Si yo grito así es porque lo aprendí de papá y de mamá.
  • Aprendí a salir solito de mis problemas, no necesito de nadie.
  • Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así.

Todo esto te ha llevado muchas veces a ser y actuar con independencia de Dios a pesar de que ya eres cristiano. Uno de los mayores problemas en muchos cristianos es la independencia de Dios, a eso le llamamos también justicia propia, que es actuar de acuerdo a lo que te parece correcto y no ser dirigido por el Espíritu. Dios habla ahora a tu espíritu, pero tu carne que aun está llena de hábitos pecaminosos, se opone a tu nueva naturaleza, por eso una vez más veamos lo que dice la palabra:

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:17)

Esa es una lucha, en la que debes dejar que la dirección del Espíritu prevalezca, por eso no somos dirigidos por lo que la mente aprueba, sino por lo que el Espíritu nos habla. Muchas veces tu mente va a aprobar lo que tu espíritu desaprueba, por eso es muy común encontrar cristianos haciendo o viviendo de manera incorrecta, porque están siendo dirigidos por su carne. Una de las maneras de ser dirigidos por el Espíritu es estar sintonizado con la Palabra, porque Dios jamás va a contradecir su propia Palabra, por eso siempre les decimos que lo primero es orar y buscar su paz, nunca te dejes llevar por lo que te parece correcto, siempre busca la paz en Dios y la confirmación de su Palabra.

  1. Vestido 

La biblia hace mención de esta característica, porque la ropa nueva en la Biblia habla de una nueva naturaleza, de una nueva imagen (Colosenses 3:5-17). Este no es un consejo al mundo, esta no es una recomendación para los impíos, es para nosotros, es para todo aquel que se convierte al Señor.

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:5-17) 

“Vestíos” significa tomar la nueva naturaleza que Él nos dio, vivir conforme a esta nueva naturaleza. Ejercer el ministerio de la reconciliación será respaldado por esta nueva vestimenta. La Biblia deja claro que hay rezagos en ti de la vieja naturaleza, lo hemos conceptualizado como hábitos. Antes estos hábitos eran la expresión de tu naturaleza, pero ahora ya no, por eso debes hacerlos morir, esto quiere decir que todo lo que alimenta esos hábitos debe ser abandonado, por eso es que algunos lugares que frecuentabas, música que escuchabas, costumbres que tenías deben ser abandonadas, no son actitudes religiosas, sino decisiones correctas para el desarrollo de tu vida espiritual.    

  1. Cabal juicio

Esto es identidad, quiénes somos, pues lo que somos va a determinar lo que hacemos. No es que nos cambiamos de religión, ahora eres un hijo de Dios, eres la luz de este mundo, la sal de la tierra, eres santo, eres justo, eres morada del Espíritu Santo, eres un ministro de la reconciliación, eres embajador del Señor, eres heredero de toda bendición, eres salvo, eres bendecido, eres más que vencedor en Cristo, eres profeta del Nuevo Testamento, es más, eres el mayor profeta de los que han existido, miembro de una nación santa, real sacerdocio, linaje escogido, etc.

La Biblia narra que cuando fueron a buscar a Jesús para prenderlo (Juan 18:5) y el dijo “Yo soy”, cayeron al suelo todos los que allí estaban, porque en la identidad hay poder. Cuando declaras lo que fue determinado por Dios, lo que eres ¡Hay poder! No eres un simpatizante, eres parte de la familia celestial. Tu identidad está en Cristo, lo que somos en Él.

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16) 

“y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” (Colosenses 3:10-11) 

Todavía hay un nivel más para los ministros de la reconciliación, en los versos 38 y 39 dice que él quería ir con Jesús, él quería acompañarlo, nada lo haría más feliz, pero Jesús le dice: “Quédate y anuncia a tu familia”. En el Reino de Dios las cosas no son realizadas en el momento que nosotros queremos o gustamos, sino donde y en el momento en que se nos necesita. A propósito de esto último, necesitamos una vez más desafiar a las mujeres de esta iglesia, a las madres, a las abuelas a que trabajen con los niños, necesitamos que prediques, que discipules, necesitamos que actives tus células, que no dejes de congregar, de predicar el evangelio, pues hay una generación de niños que te espera.

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