“Pr. Luis A. Núñez“

Cuando comprendemos el propósito de Dios para nuestras vidas siempre tendremos fuerza, ánimo y coraje para enfrentar nuestros nuevos desafíos o para enfrentar las circunstancias adversas. Un ejemplo es Caleb, que a sus 85 años dijo: “Dios me hizo vivir, todavía tengo fuerzas para conquistar ¡dame ese monte!”.
La salida del pueblo de Israel de Egipto, es la tipología de la salida de nuestras vidas de la esclavitud del pecado y de sus consecuencias. Faraón es un tipo de Satanás, Israel fue salvo de la opresión de Faraón, como nosotros de la opresión de Satanás, Israel estaba condenada a morir en ese yugo como nosotros antes de que Cristo llegara a nuestras vidas, pero hay un detalle que no podemos obviar en esta nueva vida, es la cuestión del propósito, veamos:
“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo” (Éxodo 3:7-8)
Dios tenía para ellos un propósito mayor que solo liberarlos de Egipto. Si tú analizas podemos llegar a la conclusión de que si el propósito era solo liberarlos, Dios podría haber acabado con los Egipcios, tal vez con una plaga, como sucedió con la muerte de los primogénitos, no había necesidad de sacarlos de esa tierra, pero había un propósito mayor, llevarlos a otra tierra mejor, allí ellos serían conquistadores, forjadores de una nueva nación, bajo un gobierno divino, una nueva vida, esta tierra sería la figura del descanso en Dios, de la dependencia de Él.
De la misma manera Dios nos dio un gran propósito, primero expresar la vida de Dios, ser su habitación eterna y como consecuencia de ese propósito, la conquista de tu generación. Si pierdes ese propósito, tu vida solo será un conjunto de pesares y quejas por cada circunstancia adversa y mes tras mes, día tras día, tu vida será enfocada solo en eso, pero quien mira el propósito caminará hacia allá y conquistará la tierra de la heredad.
Debes comprender que alcanzar el propósito involucrará obstáculos que vencer. Que peligroso es no tener convicción de quién es Dios en tu vida, que peligroso es no tener revelación de su amor, que peligroso es no entender que su propósito es una de las expresiones de su amor, porque sin estar afirmados en esta verdad cuando se manifiestan los obstáculos estos te harán perder el propósito.
¿Cómo debemos comportarnos frente a estos obstáculos y cómo no perder el propósito? Recuerden que hay obstáculos reales, otros son obstáculos que a nosotros nos parecen reales y otros depende de nosotros si los hacemos obstáculos.
Confiando en su propia fuerza
“Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros” (Números 13:31)
Cuando ellos dijeron “no podremos” estaban reconociendo que ellos lo harían, eso estaba en su corazón, nunca reconocieron que Dios los hizo llegar hasta allí. Veamos entonces como caminar con firmeza para alcanzar las promesas.
- Teniendo convicción de la promesa y el llamado de Dios
Cuando enfrentes algún obstáculo, sea cual fuere, solo aférrate a una verdad, Dios te llamó, por tanto, estás en el camino cierto, mira para adelante, no mires abajo o atrás, como cuando cruzas un puente con durmientes separados.
¿Por qué no naciste en el siglo pasado? o ¿por qué no naciste en Suiza, Finlandia, etc.? tienes que tener certeza de que naciste en el tiempo cierto y estás en el lugar correcto y Dios llegó a tu vida en el momento exacto. Dios nos llamó para ser parte de su propósito eterno y de la salvación de este mundo, aunque este mundo no lo entienda y por causa de eso tengas que sufrir por un breve tiempo. Dios nos constituyó reyes y sacerdotes, somos embajadores de Cristo.
“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:18-20)
Esta porción nos habla de tres cosas maravillosas:
- Lo que hizo por nosotros (Nos reconcilió).
- Lo que nos dio (Propósito).
- Lo que nos encargó (Somos embajadores y representantes, por causa de que la vida de Dios está en nosotros).
No nos hemos cambiado de religión, no estas aquí por casualidad, estas aquí por un plan divino.
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28)
Fuimos llamados conforme a su propósito, entonces todo nos ayudará a bien ¡Aleluya! La palabra propósito aquí es traducida del griego “protesis”, de donde ahora también se deriva la palabra en español prótesis y ¿qué es una prótesis? es una pieza que reemplaza algún órgano o miembro en nuestro cuerpo, esto significa que una prótesis está en el lugar cierto y debe cumplir la tarea de hacer que funcione el cuerpo entero, es decir, habla de algo específico que esta en el lugar cierto y de manera cierta. Esto nos dice que debemos responder a la altura del encargo, en toda área Dios te colocó como una prótesis. La Biblia dice en Efesios 2:10 que somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas, la Biblia dice que somos como un poema de Dios, creados, manufacturados en Cristo para andar en buenas obras, pero ¿cuál es una de esas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas? Dios preparó la maravillosa obra “vida de la iglesia” para que andemos en ella. Por eso cada uno es piedra de la edificación en esta iglesia, la iglesia en este tiempo es su cuerpo, su expresión, la expresión de Dios en esta tierra, por eso el congregarnos responde a una visión más que solo asistir a un mensaje, es desear parte de la vida de iglesia y de todo lo que se desarrolla, porque Dios te hizo una prótesis en medio de ella.
- Nunca mires tu pasado en medio de la crisis
“Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?” (Éxodo 14:11)
Todo obstáculo siempre producirá crisis, esto es porque enfrentar los obstáculos demanda mayor esfuerzo, mayor perseverancia, lágrimas y lucha. Muchos obstáculos parecerán imposibles de vencer, aparentemente no tendrán una solución, producirán angustias ¿Cuántas veces dijiste: “quisiera dormir y no despertar en un año”? recuerda, los obstáculos siempre producirán crisis, pero en esas crisis nunca mires tu pasado sin Cristo, porque por un momento, tu pasado puede parecerte mejor que tu presente y esta forma de ver las cosas puede destruir tu futuro en el Señor, es decir, descalificarte de ser un vencedor para reinar junto con Cristo y añadir consecuencias que te darán pesar continuo. La realidad es solo una, nuestra vida hoy con Cristo, aunque enfrentes circunstancias adversas, siempre será mejor que nuestro pasado sin Él, por eso el Señor Jesús le contestó al que quería seguirlo: “Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62).
- Nunca tomes decisiones en medio de la crisis
“¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto” (Éxodo 14:12)
Toda crisis normalmente produce confusión, solo te centras en detalles circunstanciales, dejas de mirar con amplitud la vida, es por eso que quienes estamos fuera observamos muchas decisiones en las personas que son completamente absurdas. Israel decidió volver a Egipto y como en este caso, muchas decisiones como divorcios o renuncias a cosas importantes fueron tomadas en medio de la crisis y esto trajo más crisis. Hablamos por supuesto de decisiones que afectarán nuestra vida como: Salir de la iglesia, asumir una relación o romper con una relación importante, dejar el trabajo o dejar de estudiar, etc.
- No te contagies con la crisis de las personas
“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco” (Éxodo 14:13-15)
Tienes que creer en lo que Dios dice, estás llamado a ser una brújula para los de tu célula, para los tuyo. Dios reprendió a Moisés porque se desesperó, él sabía cómo Dios los libraría de los egipcios, pero en un momento se desequilibró y comenzó a gritar, la crisis de los demás lo alcanzó, la especulación lo abrazó, otra versión de la Biblia dice: “¿qué gritos son los que oigo? haz lo que te dije, sigue caminando, avanza”. Cuando caminas hacia el propósito que Dios te dio, expresas autoridad para abrir mares, expresas autoridad para conducir a los que están a lado tuyo a marchar hacia el milagro.
- No te olvides de sus obras
Fácilmente olvidamos sus beneficios, como en el caso del pueblo de Israel, que luego otra vez enfrentaban lo mismo, por esto cuando Josué pasa el Jordán Dios le pide que tome piedras del centro del río y haga un monumento para que en el futuro sea contado por las siguientes generaciones lo que Dios hizo (Josue 4:1-10). No olvides nada de lo que Di0s hizo por ti.
“para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras? les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre” (Josué 4:6-7)
Era una señal, un recordatorio de la gracia y favor de Dios sobre nosotros, de sus grandes beneficios.

