//Pr. Carlos Quispe\\
“Tengan cuidado de cómo se comportan. Vivan como gente que piensa lo que hace, y no como tontos. Aprovechen cada oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy malos. No sean tontos, sino traten de averiguar qué es lo que Dios quiere que hagan” (Efesios 5:15-17 TLA)
A través de este pasaje el apóstol Pablo identifica por lo menos tres actitudes de alguien que vive de manera tonta:
. Vivir sin pensar en lo que se hace.
. Vivir sin aprovechar las oportunidades que Dios nos da.
. Vivir sin saber cuál es el propósito y voluntad de Dios.
De manera natural, estas parecieran ser características de un joven común y corriente y podríamos resignarnos a ellas, pero gracias a Dios la vida en Cristo está por encima de lo natural. Sin embargo, algo que tenemos que reconocer es que todos en algún momento hemos actuado como si después de la muerte tendríamos una nueva vida para corregir lo que no hicimos bien aquí y eso nos lleva de manera sutil a vivir de manera descuidada, sin dirección y sin propósito ¿Recuerdan la película del Gato con botas? tenía 9 vidas y vivió cada una de ellas sin preocupaciones y de manera licenciosa, solo cuando le quedaba una sola entró en cuenta que estaba en problemas. A veces nosotros vivimos con una actitud similar.
Cuando somos pequeños, en medio de nuestros juegos, nuestros padres cuando fallábamos nos daban ciertas licencias y nuevas oportunidades para volver a hacerlo y de hecho sería genial vivir en un mundo injusto donde tengas la ventaja de repetir una y otra vez las cosas cuando te salen mal o te equivocas, sería fabuloso tener el poder de repetir o volver a hacer algo que arruinaste, pero en el mundo real las cosas no funcionan así.
He conversado con muchos padres y madres que me dicen: “Si pudiera hacerlo de nuevo, si lo pudiera intentar nuevamente, sería un padre presente. Invertiría más tiempo en ellos que en el trabajo” o parejas a puertas del divorcio que dicen: “Si tuviera la oportunidad de hacerlo de nuevo lo haría de forma distinta, le daría el lugar a mi esposo o esposa que le corresponde”, pero no se puede. Lidiamos con errores y equivocaciones que han condicionado nuestra vida y la de la gente a nuestro alrededor.
A veces pensamos que esa es una crisis que solo vive la gente sin Cristo, pero nosotros también metemos la pata y arruinamos cosas que a veces ya no tienen remedio. Solo recuerda el caso de David con sus hijos y cómo por no tomar decisiones en su momento a propósito de una gran crisis en su familia finalmente sus hijos mueren y su familia queda rota (2 Samuel 13:21 TLA). Después que David vio morir a sus hijos ¿A caso no crees que hubiera querido tener la oportunidad de hacer las cosas diferentes? Pero ya no se podía. Presta atención, las cosas que realmente valen la pena en esta vida, que realmente importan, no las podemos hacer de nuevo. Es muy raro encontrar personas que estén completamente satisfechas con cada decisión y camino que tomaron en su vida. Personas que digan: “Wao lo hice bien en mi matrimonio, lo hice bien en la universidad o solo hice bien con Dios”. Por el contrario, cada uno de nosotros podríamos gastar tiempo contando lo torpes que hemos sido.
La pregunta es: Y si tuvieras esa oportunidad de volver a hacerlo ¿Lo harías diferente? ¿Qué te garantiza que si pudieras recomenzar todo sería distinto? No te engañes. El material con el que construye tu vida está en ti y si usas ese mismo material (Criterios, argumentos, valores) el resultado será el mismo. Algo tendría que cambiar en ti, ese es el único camino, que permitas que algo distinto a ti entre en escena y eso es Jesús. No tengo miedo a morir, pero lo que si tengo mucho miedo es que lleguen mis últimos días y me arrepienta de haber guardado tanto, de no haber colocado todo en la mesa.
“Acuérdate de tu creador ahora que eres joven. Acuérdate de tu creador antes que vengan los días malos. Llegará el día en que digas: «No da gusto vivir tantos años” (Eclesiastes 12:1 TLA)
Por eso creo que necesitabas escuchar esto de parte de Dios, porque hay alguien que está preocupado en que aproveces uno de los dones más maravillosos, pero también efímeros de la vida, la juventud. Me gustaría leer con ustedes una porción de la Biblia y orar para que el Espíritu Santo te convenza que no guardes nada para la próxima vida y aproveches de mejor forma tus días:
“Pero, gracias a lo que Cristo hizo por mí, ahora pienso que no vale la pena lo que antes consideré de valor. Todo eso lo he dejado a un lado, y lo considero basura, con tal de llegar a conocer bien a Cristo, pues no hay mejor conocimiento. Y quiero que Dios me acepte, no por haber obedecido la ley, sino por confiar en Cristo, pues así es como Dios quiere aceptarnos. Por eso, lo único que deseo es conocer a Cristo; es decir, sentir el poder de su resurrección, sufrir como él sufrió, y aun morir como él murió ¡y espero que Dios me conceda resucitar de los muertos!”
(Filipenses 3:7-11) TLA
Si percibes, versículos antes el apóstol Pablo comparte sus credenciales y curriculum. Pablo no se anda con falsa modestia, estaba seguro de quién era, de lo que había logrado, pero declara que todo lo que tiene lo considera basura o pérdida por amor de Cristo.
Qué problema cuando defines tu vida a través de lo que haz conseguido o tienes, simplemente estás vacío ¿Has experimentado esa situación? Tienes más y te sientes más vacío. Encontramos a un Pablo que se supone que había alcanzado todo en la vida, el éxito, pero ahora considera que todo esto como pérdida, cuando lo compara a conocer a Cristo Jesús. Es perder todo para ganar todo.
Por favor no me malinterpretes, no estoy diciendo que todas las cosas que tenemos en este mundo sean malas, el problema es cuando reemplazamos a Dios con todo lo bueno. No es un problema que quieras disfrutar de todas las cosas, de hecho, él las creó para ti, pero cuando tomas esas cosas para reemplazar a Cristo te sentirás vacío. El matrimonio es maravilloso y no es que Dios esté tratando de interponerse entre tu esposo o esposa y tú, pero quiero decirte que tu esposa o esposo nunca serán suficientes para llenar ese vacío, no puedes esperar que él o ella sean en tu vida aquello que solo Dios puede ser. Lo mismo con tu carrera o trabajo, disfrútalo, pero no pretendas que eso sea en tu vida aquello que solo Dios puede ser. Muchos invierten años estudiando o trabajando en algo y llegan a la conclusión que están en la carrera equivocada porque se sienten vacíos y no, probablemente sea la carrera o trabajo correcto, pero la búsqueda es la equivocada. Aunque no lo creas eso también sucede con el ministerio, muchos hemos volcado nuestra vida entera al ministerio olvidando rápidamente a quien se supone que servimos, tu ministerio o servicio, no puede ser en tu vida aquello que Dios sí. Todas las cosas que acabo de mencionar son buenas, pero solamente cuando les das a Cristo el lugar que corresponde en tu vida empiezas a disfrutar de forma correcta y maravillosa todo lo que tienes en la vida.
Aquí viene el punto de todo, Pablo dice que considera todo como pérdida frente a lo maravilloso que es conocer a Cristo.
“Por eso, lo único que deseo es conocer a Cristo …” (Filipenses 3:10 TLA)
Aquí conocer no es intelectualmente, sino íntimamente. Pablo dice que conocerlo íntimamente cambia todo. Si quieres vivir una vida en la que aproveches cada día y cada momento y no dejes nada para la próxima vida, entonces no dejes que las cosas de esta vida te roben la vida.
Es en esta vida donde definirás el propósito y sentido de todo, donde adquieres la razón y significado. La eternidad para nosotros ya ha sido definida, fue un regalo de Dios, pero te imaginas una eternidad, pero sin significado y propósito, eso no sería cielo, más bien un infierno. Pablo dice que este es el propósito, conocer a Cristo y por supuesto eso lo aprendió de Jesús.
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3) RVR 1960
No te puedes dar el lujo de desperdiciar tu vida, invierte todas las flechas que hay en tu aljaba y se intenso. Para terminar leamos esta última historia:
“Eliseo se puso tan enfermo que estaba a punto de morir. Joás, rey de Israel, fue a verlo, y lloró por él, diciendo: «¡Mi señor, mi señor! ¡Fuiste más importante para Israel que los carros de combate y los soldados de caballería!» Eliseo le dijo: —Toma un arco y algunas flechas. El rey así lo hizo y Eliseo le dijo: —Prepara el arco para disparar. Él lo preparó. Entonces Eliseo puso sus manos sobre las de Joás y le ordenó: —Abre la ventana que da al este. El rey la abrió, y Eliseo le dijo: —¡Dispara! El rey disparó la flecha, y Eliseo exclamó: —¡Esa flecha es una señal de Dios! Él te dará la victoria sobre Siria. Lucharás contra los sirios en Afec, y los vencerás por completo. Después Eliseo le dijo al rey: —Toma las flechas. El rey las tomó, y Eliseo le dijo: —¡Golpea el piso con las flechas! El rey golpeó el piso tres veces y se detuvo. Entonces el profeta se enojó con él y le dijo: —¡Tendrías que haber golpeado el piso cinco o seis veces! Si lo hubieras hecho así, habrías podido vencer a Siria de una vez por todas. Pero ahora solo vas a derrotarla tres veces”
(2 Reyes 13:14-19 TLA)
Eliseo no encontró determinación en Joás, simplemente Joás no lo quiso lo suficiente y eso provocó que perdiera la guerra antes de empezarla. Sé intenso y determinado en buscar tu propósito, no te guardes nada, muere con la espada en la mano y con aljaba vacía.
Quiero orar por aquellos a quienes la comodidad y la falsa seguridad los ha sumido en la apatía. Aquellos que han pérdido el corage para vivir la vida, aquellos han dejado de disfrutar todo lo que están haciendo y quieren darle un significado a su vida. La vida que tenemos es nuestra única oportunidad para lograr encontrar significado y propósito.
Ahora sé cuál es mi propósito en esta vida, conocerte Dios.

