//Pr. Luis A. Núñez\\

El deseo de estar bajo su favor debe ser el mayor deseo para este año. Muchos deseos puedes alcanzarlos en tus fuerzas, pero no tendrán trascendencia, pues una cosa es hacerlo tú, pero otra totalmente distinta es hacerlo bajo el favor de Dios. Puedes trabajar duro, ser fiel y dedicado y claro que eso es importante, pero esto solo te llevará a un cierto nivel, pero cuando Dios te cubra con su favor, las cosas que nunca podrías haber hecho por ti mismo sucederán.
Lo que Dios ha preparado para ti en tu futuro no lo podrás lograr por ti mismo, con tu propia fuerza. Habrá numerosos obstáculos que parecerán imposibles de superar, pero la buena noticia es que Dios ha puesto algo en ti que te da una ventaja, algo que abrirá puertas que no puedes abrir por ti mismo, algo que te hará destacar entre la multitud, ese es el favor, la gracia de Dios sobre ti.
El favor te llevará a recibir cosas que no mereces. No eras el mejor calificado para ese trabajo, pero serás seleccionado. Nunca podrías haber pasado ese concurso, pero el Señor te pondrá allí. Las personas que estuvieron en tu contra por alguna razón cambiarán de opinión. Cuando esto suceda, entiende que no fue una coincidencia, fue el favor de Dios. Un toque de favor vale más que toda una vida de trabajo. No te estoy diciendo que este año vengas a buscar el favor, sino que te quedes, que permanezcas en él y esto a través del creer, porque el favor de Dios ya está a tu disposición. Dios está a punto de hacer algo inusual en tu vida y cuando esto suceda, nadie lo podrá explicar. Por supuesto, no puedes obtener el crédito de lo que suceda porque ese es el favor de Dios.
Durante muchos siglos, las culturas en diferentes lugares realizaban diferentes ritos vinculados al año nuevo, todas estas con la esperanza de que sus dioses les dieran un mejor año. Muchas de sus actitudes respondían a una serie de cuestiones que de alguna manera les brindaran la seguridad que ellos necesitaban.
Los incas determinaron que el comienzo de su año fuera en agosto, el comienzo de las siembras y para esto hacían muchos ritos o pagos. Se cree que realizaban una ceremonia con la chicha en Q’enqo y aunque lo vemos como parte de la historia, hoy no estamos muy lejos de eso, pues el hombre moderno en su necesidad de seguridad y llenar vacíos en su vida ha comenzado a inventar costumbres que le den cierta esperanza de un buen año. Esta es la razón de las prendas amarillas, el paseo con la maleta alrededor de la cuadra, la quema de ropas, las doce uvas, las velas, etc.
Mira lo que dice Dios de manera profética a su pueblo:
“Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno” (Zacarías 10:1)
La lluvia temprana descrita en la Biblia, en toda la región bíblica, es entre octubre y noviembre, que vendría a ser otoño y la lluvia tardia vendría a ser entre marzo y abril, que es primavera, esta lluvia es crucial para madurar la cosecha, principalmente la del trigo.
La lluvia temprana era la lluvia que servía para sembrar y la lluvia tardia era la lluvia para producción, para preparar todo para la cosecha. Dios quiere que pidan lluvia en plena temporada de lluvia, la estación tardía ¿cómo es eso? lo que Él nos dice es que discirnamos el tiempo. Creemos que este es tiempo del favor de Dios, este es al año de multiplicación, creemos que este es tiempo de bendición, pero Dios quiere que pidamos en este tiempo su favor, su bendición. Dios quiere que pidamos y pedir es reconocer que en Él podemos depositar nuestra confianza plena y que creemos en la plenitud de su poder.
Pedro pidió caminar sobre las aguas y es el único que logró hacerlo, los otros no tuvieron esa experiencia porque no pidieron.
“Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento” (Mateo 14:26-32)
Como ya dije, necesitamos pedir y por otro lado también confiar en Él.
Necesitas confiar en Dios
“La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin” (Deuteronomio 11:10-12)
Los egipcios solo miraban el suelo para ver si el rÍo Nilo rebalsaba y eso era suficiente para su riego, pero el pueblo de Dios siempre tenía que mirar al cielo para ver cuando Dios traería la lluvia ¡Aleluya! Busca en Dios todo lo que te permita depender de Él. Algo que suele suceder es que cuando alcanzamos cosas por las que estuvimos orando mucho, una vez conseguido, sutilmente dejamos de depender de Dios. Si tu trabajo depende de renovar un contrato continuamente, entonces oras continuamente, pero si tienes un nombramiento permanente, entonces ya no oras por tu estabilidad. No estoy diciendo que no ores por estabilidad laboral, pero si te digo que debes tener una actitud de dependencia siempre a Él. Eso es lo que deberíamos desear, desear todo lo que nos permita depender de Dios. Tristemente, a no ser que hayas madurado en tu fe, todo lo que tiende a brindarte algún tipo de seguridad, te hace una persona lejana a Dios, poco a poco. Muchas veces lo que pedimos y que luego recibimos, tiende a convertirse en la razón de nuestro alejamiento de Dios. Esto también abre puertas para creer que somos nosotros y caemos en el orgullo y merecimiento.
“Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” (Deuteronomio 6:10-12)
“Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza” (Deuteronomio 8:11-17)
La lluvia caerá sobre la iglesia
“Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja” (Ezequiel 34:22)
“Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán” (Ezequiel 34:26)
Toda lluvia es colectiva, pero aquí dice que lloverá sobre su pueblo, sobre su collado. Creemos que este año será derramada bendición especial sobre su iglesia. No salgas de la bendicion de estar bajo su cuidado y protección. No dejes de hacer todo en tu vida ligado a la vida de la iglesia, es decir, que todo lo que hagas siempre esté cerca de los planes de la edificación de la casa.
Vamos a pedir lluvia en medio de la lluvia, vamos a creer, vamos a colocar nuestra esperanza en Dios, vamos a discernir el tiempo de la bendición ¡Vamos a creer que este año será el año de la multiplicación!

