//Pr. Eliud Cervantes\\

Estamos en días de ayuno y oración y estamos creyendo por una unción de multiplicación sobre nuestras vidas y ella viene a través del poder del Espíritu sobre nosotros. La presencia del Espíritu es para habitar en nosotros, pero el poder del Espíritu es para realizar una obra. El poder del Espíritu siempre viene para un propósito específico. El poder de Dios viene para un tiempo y un servicio específico.
Y esa unción y poder de Dios pueden crecer y multiplicarse. En Ezequiel 47:1-7, vemos que las aguas, que representan el poder de Dios, fluyen del templo. Al inicio, las aguas cubren apenas los tobillos. Después, aumentan y llegan a los lomos. Mas, por fin, deben ser atravesadas a nado.
El Señor Jesús dijo, en Juan 7:37, que el agua que bebemos dentro de nosotros puede convertirse en ríos de aguas vivas. Nosotros bebemos un poco, pero después fluimos como ríos y ese fluir es para alcanzar a las otras personas.
La naturaleza y las etapas de la acción del Espíritu
Para ejercer el ministerio de forma eficaz, es imprescindible comprender la unción del Espíritu Santo. La unción es una capacitación divina que se inicia en el momento en que Dios nos concede una visión.
Hay tres etapas de la acción del Espíritu Santo en nuestra vida y lo vemos en Juan 14:17:
“El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”. Jn 14:17
- El Espíritu con los hombres: Antes de la conversión, el Espíritu Santo actúa con nosotros, convenciéndonos de pecado, de justicia y de juicio. Él nos atrae a Cristo.
- El Espíritu en nosotros (habitación): En el momento del nuevo nacimiento, el Espíritu Santo pasa a habitar en nosotros. Esto no es la unción, sino la habitación permanente del Espíritu, un sello de nuestra regeneración y filiación divina.
- El Espíritu sobre nosotros (unción/vestidura): Después de la habitación, necesitamos de un tercer momento: el revestimiento de poder, o la unción del Espíritu Santo sobre nosotros.
Mas recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos […] (Hechos 1:8 RV60)
Mientras que la presencia del Espíritu en nosotros nos define como hijos de Dios (el ser), la unción del Espíritu sobre nosotros nos capacita para la obra (el hacer). La unción es siempre concedida para la realización de una tarea específica, no solo para generar sensaciones de alegría o éxtasis.
La necesidad continua de la unción
La habitación del Espíritu es permanente, pero la unción, o el revestimiento de poder, no lo es. El bautismo en el Espíritu Santo es la experiencia inicial, pero necesitamos ser continuamente llenos. En Hechos 2, los discípulos fueron llenos del Espíritu. En Hechos 4:31, leemos que, después de orar, “todos fueron llenos del Espíritu Santo” nuevamente. Esto demuestra la necesidad de buscar renovadas experiencias con el poder de Dios.
Debemos ser sensibles para percibir cuando la unción no está fluyendo como debería, y entonces, separar tiempo para llenarnos nuevamente. La unción puede y debe crecer y multiplicarse en nuestra vida, como ilustrado por el río en Ezequiel 47, cuyas aguas se profundizan progresivamente.
De adición a multiplicación
El libro de Hechos muestra una progresión clara del crecimiento de la iglesia, que es un resultado directo de la unción.
- Adición: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47).
- Multiplicación: “En aquellos días, multiplicándose el número de los discípulos […]” (Hechos 6:1).
- Grande multiplicación: “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hechos 6:7).
El crecimiento de la palabra de Dios precede a la multiplicación de los discípulos. En estos días, el Señor desea liberar sobre ti una unción de multiplicación.
¿Cómo se multiplica la unción?
- Hambre
Aún hablaba Pedro estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían la palabra. (Hechos 10:44 RV60)
Un día Pedro fue a la casa de Cornelio por mandato de Dios. Y cuando Pedro comenzó a predicar, cayó el Espíritu Santo sobre todos los que oían la palabra. Pedro no oró, ni impuso las manos. Él simplemente predicó la palabra, y mientras predicaba, Cornelio y su casa recibieron al Espíritu. Cornelio era alguien que tenía hambre de Dios. Donde hay hambre, el Espíritu del Señor siempre se manifestará.
Nuestra tendencia es tornarnos apáticos e indiferentes en el transcurso de los años. Pero el hambre está asociada a la multiplicación de la unción. Cuando hay un anhelo por las cosas del cielo en nuestro corazón, el Espíritu fluye poderosamente.
- Unidad
Y muchos prodigios y señales eran hechos entre el pueblo por las manos de los apóstoles. Y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. (Hechos 5:12)
En Hechos 5:12, descubrimos que la unción está asociada a la unidad. Ellos acostumbraban reunirse todos de común acuerdo en el pórtico de Salomón. La unción siempre está asociada a la unidad. La unidad multiplica la unción.
Cuando todo el pueblo se une en un solo corazón por causa de un propósito, entonces la unción es liberada. Hay un poder tremendo en la concordancia y en la unidad. Por eso el diablo trabaja para todo el tiempo para quebrar la unidad dentro de la iglesia local. No hay unción donde hay división.
- Fe
…Este hombre oyó hablar a Pablo, quien, fijando en él los ojos y viendo que tenía fe para ser sanado, le dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó y anduvo. (Hechos 14:8-10)
Pablo tenía unción, pero la unción fluyó para la vida de aquel hombre por causa de la fe. La fe es el tercer aspecto que produce unción de multiplicación en la vida de la iglesia. No hay imposibles para aquel que cree. Dios puede todas las cosas en la vida del que cree.
- Adoración
Traedme un tañedor. Y cuando el tañedor tocaba, venía sobre Eliseo el poder de Jehová. (2 Reyes 3:15)
Eliseo mandó traer a alguien que tocase el arpa, y mientras el tañedor tocaba, vino el poder de Dios sobre Eliseo. Esto sucedió porque la alabanza carga ese poder. La alabanza multiplica y libera la unción.
La unción es algo que puede ser percibido, sentido. No se trata de mera emoción del alma, sino de una percepción espiritual. Las cosas del Espíritu de Dios son perceptibles. Si logramos percibir fácilmente un ambiente donde existe la acción de espíritus inmundos; mucho más seremos capaces de percibir el mover del Espíritu Santo.
- Oración
…Y habiendo orado, el lugar en que estaban reunidos tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y con denuedo anunciaban la palabra de Dios. (Hechos 4:29-33)
Hay una relación íntima entre oración y unción. Cuando oramos, autorizamos al Espíritu a venir sobre nosotros con poder. Tú no puedes esperar ser ungido sin oración. Necesitamos constantemente buscar la unción hasta percibir el desbordamiento en nuestro corazón.
- Estar con personas ungidas
Al ver la intrepidez de Pedro y Juan, sabiendo que eran hombres sin letras y sin instrucción, se maravillaban; y reconocían que habían estado con Jesús. (Hechos 4:13)
El secreto de los discípulos es que ellos anduvieron con Jesús. Si quieres que tu unción crezca, anda o asóciate con gente ungida. Si andas con personas ungidas, tu unción será multiplicada y desbordará.
- La palabra del evangelio
El profeta Ezequiel dijo que el Espíritu entró en él mientras oía la Palabra de Dios. Yo creo que la unción vendrá para ti cuando tú te sumerjas en la Palabra del Señor. “Entonces entró en mí el Espíritu cuando me habló, y me puso en pie, y oí al que me hablaba.” (Ezequiel 2:2)
Muchas veces, vamos a recibir unción mientras oímos la predicación del evangelio de la gracia. Solo el mensaje del evangelio puede liberar unción sobre nosotros. Por tanto, ven cada semana para ser lleno del Espíritu mientras la palabra del evangelio es ministrada.

