La vida se me escapa

//Pr. Miguel Bautista\\

“Mi vida pasa más rápido que un corredor y se va volando sin una pizca de felicidad; desaparece como un barco veloz hecho de papiro, como un águila que se lanza en picada sobre su presa” (Job 9:25-26 NTV)

“Haznos entender que la vida es corta, para así vivirla con sabiduría” (Salmos 90:12)

La vida tiene que ver con el tiempo

La vida que vivimos es pasajera, tiene un límite, tiene fecha de caducidad. Nadie vivirá para siempre. Entonces si nadie vivirá para siempre tenemos que aprender a dar importancia y significado a cada día de nuestras vidas.

Un estudio hecho por la OMS revela que la edad promedio de vida de un varón es de 62 años y de una mujer 68 años para este año y la razón es por todas las circunstancias, enfermedades, peligros, trabajos riesgosos o vicios a los que estamos expuestos. Frente a esta realidad hay una mentira diabólica que dice que todavía hay tiempo, pero eso es mentira.

¿Cuántos años quieres vivir? Hagamos un cálculo. 365 x 70 = 25 550 días, eso multiplicado por 24 horas da un total de 613 200 horas. A esas quítale las horas que tienes que dormir. Entonces aproximadamente tienes como 400 mil horas para vivir. Comprendiendo esto vemos entonces que el tiempo es lo más importante que tenemos, porque es limitado. Podemos producir dinero, pero no más tiempo. Podemos comprar muchas cosas, pero no tiempo. Con nuestras fuerzas podemos conseguir lo que sea, pero no alargar el tiempo de vida que tenemos.

Entonces, nuestra vida es el resultado del tiempo invertido en algo y es por eso que tenemos que aprender a invertirlo en algo que valga la pena. Si le entregamos dos horas de nuestro tiempo a las redes sociales, nunca más las podremos recuperar. Preguntémonos siempre que si en lo que gastamos nuestro tiempo vale la pena o no. Veamos algunos casos: Si entregamos una hora de tiempo a nuestros hijos es un tiempo invertido que dará fruto en su tiempo. Si entregamos más tiempo de lo necesario al trabajo no recuperaremos ese tiempo, aunque así lo queramos. Si invertimos tiempo en el Señor todas las áreas de nuestras vidas serán afectadas y bendecidas.

Entonces pastor ¿En qué puedo invertir mi tiempo?

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)

El sistema de este mundo te invita a invertir tu tiempo en el dinero, pero ¿el dinero hará feliz a alguien? Estudias para ganar más dinero, inviertes y sacrificas horas con tu familia solo por ganar más dinero. Eso no significa que no debas trabajar, pues la manera de Dios para conseguir nuestro sustento es trabajando, pero trabaja para vivir no vivas para trabajar. Todo esto es un espejismo, no es real, no trae felicidad a nadie.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10)

El Señor quiere que invirtamos nuestro tiempo en Él, porque quiere darnos una vida abundante y quiere bendecirnos con toda clase de bendición.

“Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados ¡y cuán fugaz es mi vida! La vida que me has dado no es más larga que el ancho de mi mano. Toda mi vida es apenas un instante para ti; cuando mucho, cada uno de nosotros es apenas un suspiro” (Salmos 39:4-5)

El Señor te hace una invitación hoy para dejar de estar preso por las deudas, para dejar de estar con miedo por lo que vendrá, para salir de un vició y vivir libre, para dejar de depender de personas y vivir sintiéndote amado y feliz. Entrégale tu vida al Señor, la vida es corta, no digas después, puedes hacerlo ahora.

“Ada dio a luz a Jabal, que fue el primero en vivir en carpas y criar ganado. Su hermano se llamaba Jubal, que fue el primero que tocó el arpa y la flauta. Zila dio a luz a Tubal Caín, que fue el primero en trabajar el cobre y el hierro” (Génesis 4:20-22)

La Biblia muestra las grandes cosas que hicieron y lograron, pero sus días no fueron contados por Dios.

“Cuando Adán tenía 130 años, tuvo otro hijo a su imagen y semejanza y lo llamó Set. Después del nacimiento de Set, Adán vivió 800 años más y durante ese tiempo tuvo más hijos e hijas. Adán murió a la edad de 930 años” (Génesis 5:3-5)

La Biblia nos muestra cuántos años vivieron y a qué edad tuvo su primer hijo y de ahí nos dice que tuvo más hijos y todo el tiempo que vivieron. Sus días fueron contados por Dios. Radicales libres, es tiempo de darle relevancia a nuestra existencia y tiempo de que prediquemos el evangelio. Paralelamente conquistemos nuestros sueños, pero con nuestros ojos en las cosas eternas. La vida es corta y se va de nuestras manos, ahora es el tiempo.

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