//Pr. Eliud Cervantes\\

La Biblia muestra que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, no como una mera ilustración sino como un hecho, una realidad. En la primera carta a los Corintios, Pablo revela que el Cuerpo es Cristo.
“Porque, así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” 1 Corintios 12:12.
Este hecho también es explicado por la ilustración de la vid, en el capítulo 15 del evangelio de Juan. En el verso 5, el Señor Jesús dijo:
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos”
¿La vid no está en los pámpanos? ¡Claro que sí! Como ramas de la vid, todo lo que Cristo es, está en nosotros. Eso significa que fuimos hechos parte de Él, así como las ramas de la vid son partes de ella. Por tanto, debemos tener osadía para decir que somos parte de Cristo. Pablo podía decir que para él vivir era Cristo. La Iglesia es un grupo de personas en las cuales Dios se colocó a sí mismo, La iglesia es la habitación de Dios, es el lugar donde estamos en Él y Él está en nosotros. Cuando vivimos una vida de los unos hacia los otros, estamos comenzando a construir esa casa espiritual para la habitación divina.
La célula es la expresión de la Iglesia, edificar la célula es edificar la Iglesia. Muchos, sin embargo, ven a la célula apenas como una reunión de hermanos en una casa, pero la célula es mucho más que eso. Para edificar la célula de forma apropiada, necesitamos tener claridad acerca de lo que es la Iglesia.
“Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” Efesios 1:22-23.
Leemos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, la plenitud de aquél que todo lo llena en todo. La Iglesia es la plenitud de Cristo y la palabra “plenitud” significa “expresión”. De esta forma, la plenitud o expresión de Cristo es la Iglesia, así como nuestro cuerpo es nuestra expresión, el cuerpo de Cristo, la Iglesia, es su expresión y plenitud. Solo podemos conocer a alguien personalmente conociendo su cuerpo; de la misma forma, la manera que alguien conozca a Cristo es conociendo su cuerpo, pero si no hay una expresión de Cristo, se torna difícil para las personas que lo conozcan apropiadamente.
Por ejemplo, la célula es una expresión de Cristo, pues es la Iglesia. En ella, las personas pueden conocer a Cristo cuando ven su expresión en el Cuerpo vivo, pero si la célula es muy inmadura, tendrá dificultad para ser una expresión apropiada de Cristo, pues para que sea una expresión, el cuerpo debe madurar. Un niño puede ser perfecto, pero su cuerpo no puede expresarlo en plenitud, pues para eso debe crecer.
“…a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:12.
Pablo muestra que el cuerpo necesita crecer y los miembros deben funcionar apropiadamente. Madurez y funcionamiento, estos son los dos objetivos que toda la célula debe perseguir para ser la expresión de la Iglesia. El Cuerpo de Cristo está relacionado a la vida, es algo orgánico y vivo, cada uno de nosotros es parte de ese cuerpo, donde circula la vida de Dios. La ilustración del cuerpo nos da una serie de analogías que nos ayudan a comprender lo que es la Iglesia.
- En el cuerpo, todos los miembros son imprescindibles
Hasta el miembro más difícil y complicado está en el cuerpo para ser instrumento de perfeccionamiento para los demás. Necesitamos ser prácticos con relación al cuerpo. La célula es la plenitud de la Iglesia y la expresión de su vida. De esta forma, solo en la célula todos los miembros pueden ser involucrados, edificados y percibir que son imprescindibles.
Reconocemos que nuestros hermanos poseen habilidades y dones, diferentes entre sí. Algunos son más maduros, experimentados y pueden orientarnos. No hay miembro aislado, pues vivimos en el cuerpo. Solo seremos útiles si estamos conectados, porque Dios no puede usar miembros desconectados del Cuerpo.
- En el cuerpo, todo miembro debe funcionar
Evidentemente, cada miembro posee una función, pero hay una función común en todos, como podemos ver en 1 Corintios 12:15, aquí Pablo dice algo muy interesante: “Si dijere el pie…” Después él dice: “Si dijere la oreja…” Eso nos muestra que, en el Cuerpo de Cristo, todos los miembros hablan: los pies, los oídos, los ojos… Hablar es una forma de vivir la vida en el Cuerpo, es por eso que somos una iglesia en células, pues solamente en un grupo pequeño todos los miembros pueden funcionar hablando. La pasividad trae un gran perjuicio para el Cuerpo, pues priva a los demás miembros de ser edificados y bendecidos.
- En el cuerpo, los miembros se cuidan mutuamente
Si un miembro sufre, todos sufren con él. 1Corintios 12:26 dice:
“De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”
En la iglesia (la célula), nosotros nos protegemos y cuidamos a los miembros que están enfermos. Por favor consideren que un solo miembro puede llevar a todo el Cuerpo a sufrir. Cuando tenemos revelación de lo que es el Cuerpo, somos cuidadosos con nuestra vida, pues sabemos que nuestras actitudes pueden traer dolor y sufrimiento a toda la célula e inclusive a todo el Cuerpo de Cristo, en la iglesia local.
- En el cuerpo, ningún miembro actúa independientemente
Todos los miembros están sujetos a la cabeza, que es Cristo. La mano no se sujeta directamente a la cabeza, sin embargo, ella lo hace a través del brazo. De esta forma, la autoridad de la cabeza fluye a través de los miembros. Dios ha colocado en el Cuerpo miembros que representan a la Cabeza, si usted se resiste a ellos, estará resistiendo a Dios.
- En el cuerpo, todos participan de una misma vida
La sangre simboliza vida. La vida de Dios circulando entre nosotros opera en el Cuerpo de Cristo, lo mismo que la sangre hace en nuestro cuerpo natural. La sangre hace por lo menos cuatro cosas:
- Mata a los gérmenes y protege al cuerpo.
- Elimina las impurezas del cuerpo.
- Lleva energía a los miembros.
- Mantiene la temperatura del cuerpo.
Es maravilloso ser parte del Cuerpo de Cristo, eso significa que todo lo que se dice en relación a la Cabeza se aplica a sus miembros. Donde la cabeza está, todo el cuerpo también se encuentra, por eso Pablo dice que estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales, por encima de todo principado y potestad (Efesios 2:6). El destino de la Cabeza es el destino de todo el Cuerpo.
Recomendaciones:
1. Decide asistir al culto general, los días domingo o al culto de jóvenes, los días sábados. Estas reuniones y la de la célula son importantes para el desarrollo de tu vida espiritual.

