Recibe por la fe lo que Dios ya ha provisto

//Pr. Eliud Cervantes\\

¿Qué voces estás escuchando?

Dios siempre habla a sus hijos, pero en lugar de escuchar lo que les dice, los creyentes a menudo se dejan llevar por otras voces. El miedo, la condenación, la acusación y las voces de la incredulidad compiten constantemente por nuestra atención e intentan influir en nuestras creencias.

La palabra del Señor nos enseña: «Mis ovejas oyen mi voz…» Juan 10:27

Por eso debes saber que estamos en una batalla, y ese lugar suele estar en la mente. El objetivo del enemigo no es simplemente hacernos pensar negativamente, sino influir en nuestra manera de pensar e impedir que creamos lo que Dios dice.

En 2 Corintios 10:3-5, Pablo nos recuerda que las armas de nuestra lucha no son naturales, sino espirituales. Las fortalezas que describe no son edificios físicos, sino patrones de pensamiento arraigados que se oponen a la verdad de Dios.

En última instancia, la batalla se reduce a nuestras creencias. ¿Nos dejaremos influenciar por las voces del miedo, la acusación y la incredulidad, o por la voz de nuestro Padre que nos ama?

El reino espiritual es más real que el reino natural

Normalmente solemos depositar demasiada confianza en lo que podemos ver, tocar, sentir y medir. A menudo asumimos que lo visible es la realidad más auténtica. Como resultado, tendemos a guiarnos por lo que vemos en lugar de por la fe.

Sin embargo, el hecho de que algo no se pueda ver no significa que no sea real o que no exista. La fe comienza cuando reconocemos que las realidades invisibles de Dios no son menos reales que las cosas que podemos ver.

Las Escrituras nos dicen: “…las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:18

Todo lo visible está sujeto a cambios. Las circunstancias pueden cambiar. Al ser temporales, no constituyen la realidad definitiva. Las realidades eternas de Dios son más sustanciales que lo que podemos percibir actualmente.

Para acceder al reino espiritual de Dios, necesitamos fe. La fe es la clave para mirar más allá de nuestras circunstancias presentes y aferrarnos a las realidades eternas que Dios ya ha establecido en su Palabra. Comprender esto cambia nuestra perspectiva sobre los desafíos de la vida.

Recibe por la fe lo que Dios ya te ha dado en Cristo

Una de las mayores ideas erróneas sobre la fe es que esta es la responsable de crear el milagro, producir el avance o generar la provisión de Dios. La fe no crea la provisión. La provisión de Dios ya está ahí. La fe es lo que nos permite recibir lo que nuestro Padre celestial ya ha puesto a nuestra disposición.

Es como una ventana, ella no crea luz solar, sino ya está ahí. La fe es la ventana a través de la cual recibimos la provisión de Dios en nuestras vidas. Es lo que nos permite recibir de un plano que no podemos percibir con nuestros sentidos naturales.

Si no podemos percibir lo que hay en el ámbito espiritual, ¿cómo sabremos lo que nuestro Padre celestial ya ha preparado para nosotros? Por eso es tan importante que escuchemos y leamos Su Palabra. La Biblia nos revela todas las bendiciones y provisiones que Dios ya ha preparado para nosotros, sus hijos.

Y la Escritura también nos dice que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Cristo (Romanos 10:17). La fe no viene simplemente por haber oído una vez, sino por escuchar continuamente lo que Dios ha dicho en su Palabra.

Por eso necesitamos seguir escuchando. A medida que continuamos escuchando la Palabra de Dios, la fe se fortalece, las fortalezas comienzan a perder su poder y la verdad de Dios se vuelve más real para nosotros que nuestras circunstancias.

Cuanto más escuchamos la voz de Dios, menos nos dejamos guiar por lo que vemos en el mundo natural. La fe comienza a moldear no solo lo que creemos, sino también cómo interpretamos nuestras circunstancias.

Llevando cada pensamiento a la obediencia de Cristo

Si el campo de batalla es la mente, entonces cada victoria y cada derrota comienza con un pensamiento. A veces, aparece un síntoma e inmediatamente surgen pensamientos de temor. Se presenta una situación difícil y la preocupación y la ansiedad comienzan a aumentar. El enemigo busca usar estos pensamientos negativos para alejarnos de la verdad de Dios y llevarnos a la incredulidad.

Por eso Pablo nos dice que llevemos “…todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo” (2 Cor. 10:5).

A primera vista, muchos creyentes interpretan este versículo como una instrucción para que cada pensamiento obedezca a Cristo. Sin embargo, la frase no se refiere a nuestra obediencia a Cristo, sino a «la obediencia de Cristo ». Esto cambia por completo el enfoque del pasaje.

Cuando surgen pensamientos de temor, condenación o acusación, la respuesta de Dios no es que nos centremos en nuestro propio desempeño. En cambio, nos llama a mirar hacia afuera, a lo que Cristo ha logrado en nuestro favor.

Romanos 8:32 nos dice además que si Dios estaba dispuesto a darnos su mayor regalo —su propio Hijo, ¿por qué nos negaría sanidad, provisión, sabiduría, fortaleza o cualquier otra bendición que necesitemos? La cruz resolvió definitivamente la cuestión del corazón de Dios hacia nosotros.

Así pues, todo pensamiento debe, en última instancia, reconducirse a esta realidad: Cristo ya ha realizado lo necesario para que podamos ser justos ante Dios.

El espíritu de la fe cree y habla

Una vez que nuestra fe en lo que Cristo logró por nosotros ha surgido, ¿qué hacemos? ¿Cómo respondemos? Dios nunca quiso que sus verdades se quedaran como meros conceptos teológicos. Desea que moldeen nuestra forma de pensar, nuestra forma de vernos a nosotros mismos e incluso nuestra forma de hablar. Pablo escribió: “Creí y por eso hablé.” 2 Corintios 4:13

La fe primero cree y luego habla. No espera a que cambien las circunstancias antes de estar de acuerdo con Dios. Responde a su Palabra incluso cuando lo natural parece indicar lo contrario.

Así es como Dios mismo habla a lo largo de las Escrituras. Dios no habla según las circunstancias presentes, sino según lo que percibe en el ámbito espiritual.

Cuando Gedeón se escondía por miedo, Dios lo llamó un hombre valiente (Jueces 6:12-16).
Cuando Abraham no tenía hijos, Dios lo llamó padre de muchas naciones (Génesis 17:4-5).

Dios habló según su realidad, no según sus circunstancias. Y como hijos de Dios, podemos aprender a hacer lo mismo. En lugar de hablar movidos por el miedo, la carencia, la debilidad o lo que se manifiesta en lo natural, podemos hablar conforme a lo que Dios ha dicho en su Palabra.

David es un poderoso ejemplo de este espíritu de fe. De pie ante Goliat, no habló con temor al gigante que tenía delante. Habló con plena confianza en la victoria que Dios había prometido a su pueblo (1 Sam. 17:45–47).

Ese es el espíritu de fe que agrada a Dios. Cree en lo que Dios ha dicho y habla conforme a su Palabra, incluso antes de que se manifieste. Y si sientes que te falta fe, no te desanimes. Jesús animó repetidamente a sus discípulos incluso cuando su fe era pequeña.

«Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?» Mateo 6:30

Al llamarlos «hombres de poca fe», nuestro Señor les aseguraba simultáneamente la provisión del Padre. El énfasis no estaba en la insuficiencia de su fe, sino en la suficiencia de su Padre. Si Dios viste fielmente la hierba del campo, ¿cuánto más cuidará de sus hijos?

Amados hermanos, el mismo Dios que llamó a Gedeón un hombre valiente y a Abraham padre de muchas naciones, y que le dio a David la victoria sobre Goliat, es el mismo Dios que nos habla hoy. Él sabe lo que necesitamos. Ya nos ha provisto en Cristo. Y nos invita a confiar en su corazón, a estar de acuerdo con su Palabra y a recibir su provisión.

Cuando el miedo nos invade, cuando las circunstancias parecen contrarias y cuando lo natural nos dice lo contrario, elijamos hablar por fe. Podemos estar de acuerdo con lo que nuestro Padre ha dicho, sabiendo que su Palabra es más real que lo que podemos ver en este momento.

Descargar Audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio