Transformados por su gracia

//Pr. Luis A. Núñez\\

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22-24)

La primera cosa que debemos entender es que en Cristo somos nuevas criaturas.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17)

Existen dos maneras de vivir nuestro día a día, desarrollas las obras de la carne o  desarrollas la obra del espíritu. Obviamente lo que debemos desear es expresar la obra del espíritu, guiados por el Espíritu, pero algunos continúan viviendo de la misma manera como lo hacían en su pasado, el Señor te dice “despójate de ese viejo hombre y revístete del nuevo, creado según Dios”.

El apóstol Pedro es un ejemplo claro del proceso de desvestirse de ese viejo hombre y vestirte del nuevo. Veamos.

¿Quién era Pedro?

Pedro era un pescador y uno de los doce apóstoles. Su nombre original era Simón, pero Jesús se lo cambió por Pedro, hermano de Andrés y su padre se llamaba Jonás. Por la mención de que Jesús sanó a su suegra sabemos que era casado, pero no se sabe nada acerca de su esposa, solo por un dato dado por Pablo en 1 Corintios 9:5 se supone que su esposa lo acompañaba en sus viajes.

Colérico e impulsivo

“Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco”               (Juan 18:10)

Un poco más de fuerza y le corta el brazo y Malco se vuelve manco.

Rencoroso

“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano” (Mateo 18:15)

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:21-22)

Torpe de entendimiento

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca” (Mateo 16:21-22)

Al punto que el Señor le dijo “¡Apártate de mi Satanás!”.

Se comparaba con los demás

“Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo” (Mateo 26:31-35)

En otro momento fue reprendido por el Señor.

“Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú” (Juan 21:20-22)

Negó a Jesús,   

“Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo.  Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo” (Mateo 26:69-74)

¡Lo desconosco!

Ya te encontraste con personas cuyo cambio radical produce que exclames la frase ¡Lo desconosco! Claro, desde un sentido positivo. Pedro era un conjunto de torpezas y desilusiones, un conjunto de errores que dejan mucho que desear, PERO de pronto tiene una de las revelaciones mas grandes:  

“Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”    (Mateo 16:16)

Más adelante, en su primera prédica se convierten como tres mil personas y se bautizan.

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:38-41)

Y fue escritor de la primera y segunda epístola con una gran revelación de la resurrección, dando un énfasis fuerte en la vida cristiana, teniendo una fuerte esperanza en medio del sufrimiento y siendo celoso de las enseñanzas de los falsos maestros, además incide en fundamentarse en la Palabra de Dios.

¿Cómo paso esto?

  1. ¡Siempre corría hacia Señor!

“Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar” (Juan 21:7)

Podía ser torpe, colérico, testarudo, pero corría al Señor, buscaba estar con Él y aunque el miedo lo traicionó, pudo caminar sobre las aguas porque quería estar en los brazos del Señor.

“Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús” (Mateo 14:27-29)

  • Tenía una actitud de sujeción a la Palabra

Podía ser falto de entendimiento, podía ser un odioso con los demás, pero por encima de sus razones, de sus emociones, él se sujetaba a la Palabra de su Señor, tenía un corazón sujeto a la Palabra.

“Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red” (Lucas 5:5)

  • Creyó en el perdón y favor de Dios

Podía ser un traidor que negó al Señor, un mal ejemplo de valor, pero creyó en el perdón y la restitución que el Señor le otorgó.

“Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo” (Marcos 16:7)

  • Tuvo disernimiento y revelación del Espiritu, era fiel

“Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”  (Juan 6:65-68) La manera de ser fiel al Señor es siendo fiel a la iglesia.

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