Vivir intensamente (Parte III)

//Pr. Luis A. Núñez\\

Mientras esperas las promesas ¡vive con intensidad!

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz” (Jeremías 29:4-7)

Considera los siguiente puntos:

  1. Sal de la condenación

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, (la condenación es la puerta para los que andan en la carne) sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1)

“Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:8)

En Hebreos 11:6 leemos que “sin fe es imposible agradar a Dios” y en Romanos 8:8 leemos que “los que viven en la carne no pueden agradar a Dios”. Nota estas dos declaraciones: en Hebreos los incrédulos no pueden agradar a Dios y en Romanos, los carnales tampoco pueden agradarle. Por lo tanto, por asociación, decimos que los carnales también son incrédulos, en realidad son lo mismo. Carnalidad es sinónimo de incredulidad.

Los que no salen de la condenacion siempre están con esa sensación de que Dios está arreglando cuentas con ellos y eso no les permite tener paz. El diablo es el acusador, él martilla en la mente del hombre que Dios no lo oirá hasta saldar cuentas, hasta arreglar su error, por consecuencia, no experimenta paz.

  • Vive en paz

No se puede vivir intensamente sin tener paz y la manera de tener paz es justamente saber que no hay más condenación sobre nosotros.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1)

“Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado” (Colosenses 1:21)

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:10)

  • Ten buenas espectativas

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)

El Señor quiere tu paz y tu descanso, Él ama tu tiempo de paz.

“Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa y digan siempre: Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo” (Salmos 35:27)

  • Rechaza todo merecimiento

Quien está pensando en función al merecimiento siempre terminará sumergido en la justicia propia. El merecimiento se covierte en una moneda para negociar con Dios, pues te lleva a pensar que es por lo que tú haces que mereces ser bendecido. Por supuesto, esa idea siempre te llevará a reclamar, a ser infeliz porque siempre creerás que Dios no es justo porque tú mereces mas, te llevará a la comparación con aquellos que, según tú, merecen menos y no te permitirá disfrutar lo que recibiste.

“Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal,(A) comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.  El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos” (Mateo 20:1-16)

En cuanto a negociar con Dios, sería importante entender que,  Él es demasiado rico  y no necesita vender y nosotros demasiado pobres para comprar lo que Él nos ofrece, por eso es por gracia.

Ayuno, oración, lectura de la palabra, congregar, alabar, estas son disciplinas espirituales que Dios nos dio para crecer espiritualmente, para vencer, para fortalecer nuestra fe, pero no son monedas de intercambio, pues si hubiera moneda de intercambio, esto anularía la gracia y nos colocaría en la ley. La gracia se trata de comprar sin dinero.

“¡Venid,  todos los sedientos, venid a las aguas! Aunque no tengáis dinero,  ¡venid,

comprad y comed! ¡Venid,  comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche! (Isaías 55:1)

“Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades” (Salmos 37:3-7)

  • No vivas para conquistar el amor de Dios

“Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob”     (Génesis 25:28)

No intentar conquistar el amor de Dios es el secreto para ser feliz, pues solo se necesita entender y creer que eres amado y responder a ese amor. Observa lo que la Biblia nos muestra la forma como crecían Esaú y Jacob, Esaú era amado, pero porque traía carne de caza. Obviamente él vivía tratando de agradar a su padre, trayendo carne de caza y ese era su afán, buscar ser amado. Esta actitud, a la larga, cansa, pero por otro lado, la Biblia dice que Jacob era amado por Rebeca, pero no dice por qué, simplemente era amado. Quien vive reconociendo que es amado vive en paz, vive confiado, vive soñando.

  • Sé agradecido

Cuando hablamos de vivir intensamente, las personas inmediatamente mencionan sus luchas, nos recuerdan inmediatamente sus problemas, pero la promesa de Dios es que todo nos va a ayudar para bien.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28)

Cuando te apropias de esa verdad eres capaz de ser agradecido en todo tiempo.

“Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo (Efesios 5:20)

“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias” (Colosenses 2:6-7)

Desde el Génesis, cuando el hombre fue transformado de naturaleza a una naturaleza de pecado, en el momento en que comió del árbol del conocimiento del bien y del mal, se envaneció, se lleno de justicia propia y desde entonces vive para merecer, vive por esa ley. Por eso la gratitud no está presente en el corazón del hombre, tenemos que enseñarles a ser agradecidos y aun así, eso cuesta, el ser humano no reconoce la gracia de Dios sobre su vida.

“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido” (Romanos 1:21)

El mundo no reconoce la gracia y se envanece en su esfuerzo, por eso la Biblia nos anima a ser agradecidos.

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18)

Esa es la voluntad de Dios, porque gratitud y reconocimiento de su favor nos corona de su gracia. La Biblia cuenta la historia de 10 leprosos, quienes fueron enviados por el Señor a presentarse ante el sacerdote y mientras caminaban fueron sanados, pero solo uno volvió y el Señor preguntó dónde estaban los otros. Solo uno regresó a postrarse a los pies del Señor para agradecer.

El próximo año será el año de la multiplicación y la gratitud es la puerta para la multiplicación. Gratitud es la puerta para la prosperidad.

“Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido” (Juan 6:11-13)

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