//Pr. Luis A. Núñez\\

Marcos 5:1-20
Gadara era una ciudad de la Decápolis con una fuerte influencia helenística. Se piensa que la población judía aquí era mínima y que en su mayoría eran griegos los que la habitaban, de hecho, se nos muestra la tendencia de una mayoría de ellos a la crianza de cerdos. Dentro de los habitantes de este lugar había un endemoniado que fue liberado y los que apacentaban los chanchos contaron acerca de lo que había acontecido con él y los cerdos. Después de este acontecimiento la gente le rogó a Jesús “¡Por favor no te quedes, vete!”, la gente lo desechó, le rogaron que se fuera, que no entrara en la ciudad ni en los alrededores. Podemos ver cierta lógica en que los fariseos lo rechazaran por cuestión de la religión, por sanar enfermos los días sábados, por decir que Él era hijo de Dios, etc. pero a los gadarenos ¿qué les impedía recibirlo? ¿cuál era su temor?
En Juan 4:39-40 vemos una actitud totalmente contraria, pues vemos que la gente en Samaria acudió a Él por la palabra de la mujer y le rogaron que se quedase y se quedó allí dos días. Lo curioso es que, por lo menos inicialmente, no hizo ningún gran milagro, solo la mujer habló con la gente y dio testimonio de lo que Jesús le dijo. Sin embargo, en Garada Jesús hace un gran milagro, pues este hombre era un gran problema para la ciudad, un problema social de su época, nada podía contenerlo, tenía una fuerza descomunal ¿consigues imaginar algo así? era violento, pero un día, frente al Señor Jesús, este ordenó que salgan los demonios, dándoles permiso para que entren en un hato de cerdos, pero ¿estos chanchos tenían dueño? claro, dos mil chanchos no eran salvajes, debían tener uno o más dueños y allí está la respuesta de porque no quisieron que se quedara, la respuesta tiene que ver con dinero.
Hoy en día, más o menos cada chancho cuesta unos doscientos setenta dólares y en dos mil chanchos ¿cuánto sería? unos quinientos mil dólares y en soles casi dos millones de soles. Entonces ¿Te imaginas la escena? los demonios entran en los chanchos y estos se lanzan al mar. Inmediatamente esto fue informado a la gente. Si comparas la historia de la mujer samaritana con este caso, la gente creyó y Jesús fue invitado a quedarse con ellos en Samaria, no hubo milagros ni señales en ese momento, solo la conversación con la mujer, pero en Gadara aunque un gran milagro se había realizado, no quisieron que se quedara ¿Entiendes por qué? La lógica de los criadores de chanchos fue: “Hemos perdido ya quinientos mil dólares y si Jesús se queda, cada milagro que haga nos contará mucho más” ¿te imaginas que hoy pase algo similar y que los demonios pidan entrar en los carros y que estos de pronto exploten uno tras otro? Probablemente muchos reaccionarían de la misma forma que en Gadara.
En Gadara consideraron que este mover costaba mucho, pues solo en sus inicios costó dos mil chanchos y ahora en adelante ¿cuánto costará? Contextualizando a nuestra realidad, probablemente muchos puedan decir: “No vayan a esa iglesia, aquí cuesta caro estar”, pero quiero decirte algo importante, la obra de Dios cuesta mucho, este mover cuesta, abrir iglesias en nuestro país cuesta, fuera del país cuesta aún más, multiplicar células cuesta, los encuentros cuestan, el mantenimiento del local de encuentros cuesta, etc. Desarrollar una iglesia que crece cuesta caro, todo lo que hacemos cuesta mucho dinero. Los gadarenos no quisieron este mover porque era caro y hoy hay muchas personas que no quieren entrar en este mover por la misma razón. Nunca hubo un mover de Dios sin tener gente que invierta. Podemos, por ejemplo, citar a algunas unas mujeres piadosas que financiaban el ministerio de Jesús (Lucas 8:3).
El inicio de la construcción del tabernáculo en el Antiguo Testamento fue un acontecimiento histórico en medio del pueblo de Dios, un nuevo comienzo y Dios convoca a que todos traigan una ofrenda:
“Jehová habló a Moisés y le dijo: «Di a los hijos de Israel que recojan para mí una ofrenda. De todo hombre que la dé voluntariamente, de corazón, recogeréis mi ofrenda.Esta es la ofrenda que aceptaréis de ellos: oro, plata, cobre,azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras,pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia,aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático,piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.Me erigirán un santuario, y habitaré en medio de ellos.Conforme a todo lo que yo te muestre, así haréis el diseño del Tabernáculo y el diseño de todos sus utensilios” (Éxodo 25:1-9)
Hubo una respuesta asombrosa e impresionante, que creemos acontecerá también en medio nuestro. La respuesta fue tan grande que Moisés ordenó que ya no trajeran más.
“Tanto, que todos los maestros que hacían la obra del santuario, dejaron el trabajo que cada uno hacía y fueron a decirle a Moisés: «El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga». Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento: «Ningún hombre ni mujer haga más labores para la ofrenda del santuario». Así se le impidió al pueblo ofrecer más,pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y aún sobraba” (Éxodo 36:4-7)
Lo mismo sucedió cuando se construyó el templo de Salomón. Antes de su construcción el rey David desafió al pueblo, indicando que él mismo había puesto de su tesoro personal y pregunta “¿Quién traerá ofrenda voluntaria?” y la respuesta fue impresionante.
“Entonces los jefes de familia, los príncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrendaron voluntariamente.Dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil dracmas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce, y cinco mil talentos de hierro.Todo el que tenía piedras preciosas las entregó para el tesoro de la casa de Jehová, en manos de Jehiel, el gersonita.Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrendaron espontáneamente a Jehová” (1 Crónicas 29:6-9)
En el transcurso de mi ministerio y aun conversando con otros pastores de denominaciones, he podido ver que la mayoría de hermanos en las iglesias aceptan ser instruidos domingo a domingo sobre perdón, sobre reconciliación, sobre milagros, sobre restauración, etc., pero se produce un malestar cuando se instruye sobre dinero a través de la Palabra e inclusive, en el peor de los casos, algunos miembros salen de sus iglesias. Esto ha hecho que algunos pastores no toquen este tema.
Existen tres aspectos básicos en la Biblia que enseñan sobre dinero:
Diezmos
“Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová” (Levítico 27:32)
Esto habla de la décima parte que le pertenece a Dios, es decir, de todo lo que Dios nos da la décima parte es de Él y el Señor dice que lo traigamos al alfolí. Dios expresa “haya alimento en mi casa”, este principio no pertenece a la ley, fue manifestado incluso antes de la ley con Melquisedec, rey de Salem, a quien Abraham llevó el diezmo de todo. Se entiende que Melquisedec era una teofanía. Todavía en Malaquías 3:8-9 se nos dice que esta es una forma en la que se roba a Dios, cuando no damos el diezmo.
Ofrenda
“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia.Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Corintios 16:1-2)
Es lo que ofrecemos a Dios, como fruto de nuestra gratitud, de amor y que en principio viene a ser mayor que el diezmo, no por la cantidad, sino por la motivación, pues el diezmo es una respuesta de obediencia, pero la ofrenda es una respuesta de gratitud, por esto es mayor. Según 2 Corintios 9:6 dice: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.La ofrenda es como una semilla, esto habla de un principio espiritual, dentro de las ofrendas están lo que llamamos como pactos, que es el compromiso económico de apoyar algún proyecto por un determinado tiempo.
Primicias
“Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto” (Proverbios 3:9-10)
Todo primogénito era consagrado a Dios porque le pertenecía a Dios, todos los primeros frutos eran para Dios. Desde el Génesis se nos muestra este principio, con Caín y Abel (Génesis 4:3-5). Romanos 11:16 nos habla de la consecuencia, del resultado de este principio: “Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas” Las primicias santifican el resto.
No hay mover de Dios en la historia que no tenga que ver con dinero, todo mover de Dios en la historia necesitó de dinero, la Biblia dice en Lucas 16:13: “que no podemos servir a dos señores, servimos a Mamón (El dios de las riquezas) o servimos a Dios.
Existen 215 versículos que hablan de fe, 218 versículos que hablan de salvación y 2084 versículos que hablan sobre finanzas y dinero, de las 28 parábolas de Jesús, 16 hablan sobre dinero ¿Por qué Jesús habló tanto de dinero? ¿Será que Jesús estaba interesado en dinero? ¿Será que Él vino a esta tierra a buscar dinero? ¡Claro que no! Jesús no está interesado en tu dinero, está interesado en nuestros corazones. Jesús dijo que donde estuviera nuestro tesoro, alli también estará nuestro corazón. El corazón siempre va detras del tesoro. Si existe algo que valoramos y que es importante para nosotros, no importa lo que sea, nuestro corazón va trás el. Dinero envuelve principios espirituales.
“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada «la Italiana»,piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo y oraba siempre a Dios. Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios” (Hechos 10:2-4)
Cornelio “Continuamente oraba a Dios y daba ofrendas”, este hombre vio una visión, el ángel le dijo “tus oraciones y tus ofrendas subieron” (v.4), las ofrendas suben, por supuesto, lo que sube no es el dinero, sino el espíritu, la motivación, el corazón. Cornelio daba sus ofrendas al pueblo porque no tenía congregación, no era aceptado por los judíos, era un hombre con un corazón conforme al corazón de Dios.
En Cesarea sucedió un mover grande, era la primera vez que los gentiles fueron llenos del Espíritu Santo, Cornelio fue el primer gentil en ser lleno del Espíritu Santo, pero hubo una razón interesante, Cornelio era alguien que buscaba a Dios, él oraba y ofrendaba, sus oraciones y sus ofrendas llegaron hasta el cielo y luego sucedió algo grande.
“Luego vi los siete ángeles que estaban de pie ante Dios, y se les dieron siete trompetas.Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.El humo del incienso con las oraciones de los santos subió de la mano del ángel a la presencia de Dios.Y el ángel tomó el incensario, lo llenó del fuego del altar y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, voces, relámpagos y un terremoto” (Apocalipsis 8:2-5)
Las oraciones suben al trono de Dios y el ángel las echa de nuevo a la tierra, es decir, lo que subió trajo una respuesta, pero ¿que fue echado a la tierra con el incienso? alguna cosa que subió de aquí, entonces si queremos algo de allá debemos enviar algo de aquí, todo esto es el mundo espiritual. Hechos nos muestra que las ofrendas también suben ¿Por qué suben? porque cuando das tu ofrenda y oras, reconoces que Él es el Señor, reconoces su poder, su autoridad y que tienes gratitud.
Hoy en día existen iglesias que exageran sus tendencias, por ejemplo, en la profecía, todo tiene que ser hecho con base en la profecía, sin ella nada es hecho. Han llegado incluso a niveles en las que personas son orientadas a casarse en función de la profecía. Por estas exageraciones algunas iglesias prohíben la manifestación del mover profético, pero se pierden las bendiciones que dentro de un mover equilibrado y la verdad bíblica traen. Otras exageran su búsqueda por la guerra espiritual y ven demonios en todo y muchas iglesias por esto prefieren no tocar en el asunto y luego enfrentan problemas. Otras exageran sobre su tendencia a la bendición económica y prosperidad que envuelve al dinero, hablan de manera desequilibrada y tienen actitudes completamente reprensibles, entonces la reacción de muchas iglesias es inhibirse a enseñar sobre dinero.
No debemos ser desequilibrados, pero tampoco seremos negligentes frente a este asunto, estorbando así un fluir en bendiciones.

