//Pr. Miguel Bautista\\

Hay poder en tener una vida posicionada y firme, ya que el enemigo va a querer atacarnos en cada momento. Para ser un líder en la casa de Dios necesitas estar preparado, tienes que estar bien plantado en el lugar donde Dios te puso. Hay centenas de Iglesias con cincuenta miembros ¿por qué? Dios quiere que te cases, pero ¿por qué aún no sucede? Dios quiere bendecirte y prosperarte ¿por qué aún no pasa eso? ¿por qué hay hermanos que están años en la iglesia y no crecen en el Señor? El problema es un tema de posicionamiento.
Según la Palabra de Dios, tienes que aprender a posicionarte, ya que todo es espiritual: El matrimonio, el liderazgo, prosperar, criar hijos, emprender, todo es espiritual, pero, por el contrario, el enemigo quiere hacerte creer que todo es natural. Para salir vencedor de todo tienes que posicionarte en todo tiempo y momento.
Algunos ejemplos: Saúl no se posicionó en su reinado, no enfrentó un desafío como rey y estuvo replegado cuando Goliat amenazaba al ejército de Israel y terminó quitándose la vida cuando los filisteos ganaron una batalla. David mató a un león, un oso, un gigante y fue uno de los más grandes reyes de la nación de Israel, pero todo empezó al posicionarse en medio de la guerra, al escuchar las amenazas de Goliat. Hay poder cuando nos posicionamos.
En todo lo que no te posicionas creces mal
Si no tienes dinero y no te posicionas, no tendrás dinero toda tu vida. Si no creces en tu liderazgo y no te posicionas, pronto dejarás de liderar. Si tus hijos son malcriados y no te posicionas, los terminarás perdiendo. Si no estás guardando tu corazón y no te posicionas en esa área, tendrás muchos problemas en el matrimonio.
Si no quieres tener problemas mayores, entonces es tiempo de posicionarse. Alguien que está yendo por ese camino incorrecto siempre dice “mañana, mañana lo hago”. El posicionarse es una decisión que tenemos que tomar.
Historia de Acab
Acab fue rey de Israel y fue el peor rey descrito por la Biblia. Se casó con Jezabel y a través de esta historia vemos que lo que tú escoges muestra quién eres. Él no tenía errores grandes, pero era un hombre manipulable, no tenía posicionamiento. Permitió pecados terribles, no quiso ser tratado.
“Entonces Ben-adad rey de Siria juntó a todo su ejército, y con él a treinta y dos reyes, con caballos y carros; y subió y sitió a Samaria, y la combatió” (1 Reyes 20:1)
Ben-Adad, es un demonio y representa el ataque del enemigo. Antiguamente cercar una ciudad era una de las maneras de conquistar, es el primer camino antes de conquistar. Cercar un lugar los dejaba sin comida, sin salida y entrada y sobre todo con mucho miedo. De igual manera el enemigo nos encierra y te presiona para que entregues lo que está en tus manos. Para este propósito usa pensamientos errados, presión de tus padres o la sociedad, presión con el dinero o alguna área de tu vida. No puedes impedir eso, pero si puedes posicionarte, el ceder es perder.
“Y envió mensajeros a la ciudad a Acab, rey de Israel, diciendo: Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro son míos, y tus mujeres y tus hijos hermosos son míos. Y el rey de Israel respondió y dijo: Como tú dices, rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo” (1 Reyes 20:2-4)
Acab abrió la puerta para no tener problemas y entregó todo. El enemigo se llevó todo y a través de esa puerta abierta el enemigo siguió presionando la vida del rey. Dejar la célula por presión es darle espacio a Satanás.
“Volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: Así dijo Ben-adad: Yo te envié a decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me darás” (1 Reyes 20:5)
El enemigo se quedó en esa puerta para seguir destruyendo al rey y su reinado. Identifica cuál es la puerta y ya no la abras.
“Además, mañana a estas horas enviaré yo a ti mis siervos, los cuales registrarán tu casa, y las casas de tus siervos; y tomarán y llevarán todo lo precioso que tengas” (1 Reyes 20:6)
El enemigo fue hasta donde el rey se lo permitió. No aceptes lo que Dios no acepta, si el enemigo te quitó algo es tiempo de arrebatarle lo que es tuyo.
“Entonces el rey de Israel llamó a todos los ancianos del país, y les dijo: Entended, y ved ahora cómo este no busca sino mal; pues ha enviado a mí por mis mujeres y mis hijos, y por mi plata y por mi oro, y yo no se lo he negado” (1 Reyes 20:7)
Acab se dio cuenta que todo estaba empeorando y llamó a todos los ancianos del reino. Muchos recién se dan cuenta cuando todo está a punto de terminar, no permitas eso en tu vida.
“Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide” (1 Reyes 20:8)
Los ancianos confrontaron a Acab, le exigieron a Acab que se posicione. Aquel que es confrontado, tiene una oportunidad para hacer las cosas bien. Aquel que es corregido y confrontado tiene que aprender.
Historia de Caleb
Caleb fue un hombre que se posicionó y fue usado para conquistar.
“Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho. Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad” (Josué 14:7-13)
El trayecto de Egipto a Canaán era de 40 días. Cuando llegaron a Cades Barnea enviaron a un príncipe por cada tribu para reconocer la tierra que Dios tenía para ellos.
“Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos” (Números 13:31-33) Al no posicionarte en los momentos difíciles, comenzarás a hablar mal de la bendición de Dios. Todo el pueblo comenzó a tener ese corazón y comenzaron a hablar lo mismo que esos diez príncipes y fruto de eso, se quedaron 40 años en el desierto hasta que esa generación murió. Caleb se posicionó, espero el tiempo y fue usado por el Señor para llevar a todo el pueblo a poseer la tierra. Hay poder al posicionarnos en todo momento, así podremos comprobar la voluntad de Dios en nuestras vidas.

