//Pr. Luis A. Núñez\\

La iglesia de los filipenses estaba siendo atacada con un mensaje judaizante y esto produjo el resquebrajamiento de su unidad. La iglesia fue generosa con el apóstol Pablo y su segundo viaje misionero, era una iglesia estable, pero el maligno siempre intenta desunir y Pablo los insta a lo siguiente:
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:4-7)
- Sean felices (V.4)
Regocijarse es una decisión.
“Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Corintios 13:11)
¿Recuerdan que les dije que debemos decidir ser felices por el contentamiento y no por la satisfacción? Obviamente esto es producto de un aprendizaje. Leamos los siguientes versículos en la versión Dios Habla Hoy (DHH):
“No lo digo porque yo esté necesitado, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13)
Somos felices porque nuestro Dios es un Dios feliz por causa nuestra.
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2)
No hay otra cosa que el gozo, la alegria puesta delante de Él era tu salvación, por causa de su muerte.
- Sean gentiles (V.5)
Esta palabra habla de respeto, de amabilidad y de bondad. Por mencionar un asunto, un gran problema en los matrimonios es que la familiaridad entre las parejas suele provocar que sean personas irrespetuosas, que fácilmente se griten, se insulten. Frente a esto, miren lo que dice la Palabra:
“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8)
“Ninguna palabra corrompida (podrida) salga de vuestra boca, sino la que sea buena (aghatos) para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:29)
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45)
Vigila tu corazón y no permitas que los pensamientos sembrados por el diablo en tu mente sienten raíces en tu corazón. Todo lo que hablas muestra de qué está lleno tu corazón.
Es bueno entender a qué se refiere como bueno y malo, la palabra bueno aquí es aghatos, que significa favor, buenas cosas, es decir, el hombre que tiene favor, que reconoce favor habla de ese favor, pero la palabra malo en el original es poneros, que dentro de todos los significados es condena, culpable, es decir, el que tiene en su corazón condena habla conforme a esa condenas. Tienes un corazón lleno de gracia que reconoce favor o un corazón malo, donde solo hay ley y condenación.
- No estén afanosos (V.6)
No estemos preocupados, ansiosos, sino contrariamente oremos, descansemos en Dios y sobre todo, tengan gratitud. La gratitud siempre nos coloca en una posición correcta, porque reconoces gracia, de lo contrario caeremos en el merecimiento. El ser humano no fue creado para tener estrés. Es por eso que hoy, fruto del afán, el ser humano experimenta enfermedades terribles como el cáncer.
El hombre fue creado para descanzar, descansar en Cristo, por eso existía en la ley el sabat, sim embargo, hoy Cristo es nuestro sabat, Él dijo: “Venid a mi los cansados y yo os hare descanzar”.
- La paz nos guarda (V.7)
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27)
“La paz os dejo” se refiere a la obra redentora en la Cruz, pero “mi paz os doy” se refiere a entregar, poner, es decir, su paz ha sido colocacada en nosotros.
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1)
La paz que nos entregó es una paz que gobierna nuestros corazones.
“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Colosenses 3:15)
La paz es el mejor indicativo para saber si tomarás decisiones erradas o para saber que cometiste un error, por más que tu mente te diga que lo que has hecho es razonable, la paz es la que definirá tu actuar. Es como la aparición del árbitro en el partido de fútbol, el juego continúa hasta que algo errado pasa, allí aparece el árbitro, así es cuando algo está mal, allí aparece la sensación de falta de paz.
Es más que seguro que después de gritar, vengarte o hacer algo por resentimiento pierdas la paz, entonces se guiado por ello, no por tu razón, perdónense, sopórtense, ámense.
“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros, si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:13-14)

