//Pr. Eliud Cervantes\\

Encuentras esperanza en los planes y propósitos de Dios
Nosotros, la iglesia, somos el sueño de Dios hecho realidad. Es importante que conozcamos el sueño de Dios, su plan para nosotros, porque todo lo que necesitamos en la vida está incluido en él. Si estos días fue una semana terrible para tu vida, encontrarás esperanza en los planes y propósitos de Dios para tu vida. El mundo sufre porque no los conoce.
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29)
Cuando entendemos el propósito de Dios para nuestras vidas, todo lo demás: las circunstancias, problemas, etc., pierden relevancia. Es ahí que entenderemos dónde hemos perdido la brújula, porque el verdadero norte es el plan de Dios para tu vida.
En tus temores exalta la grandeza de tu Dios
“y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?” (2 Crónicas 20:6)
En 2 Crónicas 20:3-4, vemos que cuando se enfrentó a lo que parecía ser una destrucción segura, el rey Josafat se dispuso a buscar al Señor. Eso lo vemos en su oración. Ten en cuenta que en lugar de reiterar sus temores al Señor y lamentarse de lo rebasada que estaba su pequeña tribu por parte de sus enemigos, Josafat centró su oración y sus pensamientos en cuán grande y poderoso es realmente su Dios. Proclamó denodadamente que “nadie puede resistir” al Señor, ¡nadie! En una situación desesperada, él esperó en el Señor.
¡A eso lo llamamos de esperanza bíblica! La esperanza es una hermosa palabra en la Biblia. Esperanza en el Nuevo Testamento es la palabra griega “elpis”, que se define como una “expectativa favorable y confiada o “la feliz anticipación del bien”. Esto significa que cuando esperas en el Señor, hay gozo en tu semblante (en pocas palabras, una sonrisa en tu rostro). Hay una confiada seguridad en tu corazón de que, por sombrías que parezcan las circunstancias, la situación aún no ha terminado.
Desafortunadamente, la palabra “esperanza” como se usa en nuestra lengua vernácula moderna es completamente diferente y, a veces, incluso antitética a la forma en que la Biblia la define. Cuando decimos cosas como “espero conseguir el trabajo”, nuestro uso de la palabra connota incertidumbre, duda y ambivalencia.
La esperanza que no desilusiona
La Palabra de Dios declara que “esta esperanza no será defraudada. Porque sabemos cuánto nos ama Dios” (Romanos 5:5 NLT). Podemos tener una verdadera esperanza, una expectativa cierta, gozosa y confiada del bien, cuando creemos correctamente cuánto nos ama Dios. Existe una correlación directa y proporcionada entre la esperanza y creer correctamente en el amor de Dios por ti. La esperanza brota en tu corazón cuando crees que Dios te ama.
No importa cuán adversas puedan parecer tus circunstancias hoy, pon tu confianza en el Señor. Cree que Dios está trabajando entre bastidores a tu favor y que está cambiando la situación para tu bien (Romanos 8:28). Todos Sus abundantes recursos celestiales, Su poder, Su sanidad, Su restauración, Su liberación, Su provisión, Su favor, Su ayuda, Su consuelo y Su amor están contigo y de tu lado, esperando ser desatados sobre ti. ¡El Señor tu Dios abrirá las ventanas de los cielos sobre tu vida y derramará sobre ti tal bendición que no habrá lugar para recibirla!
Cuando toda nuestra esperanza y confianza está en Él, podemos contar con Sus promesas para con nosotros. Esta esperanza nunca decepciona, lo que significa que tus mayores victorias están delante de ti. Dios quiere que tengas una confiada expectativa del bien porque, como Su hijo, Él te favorece. Debido a que Cristo, la esperanza de gloria, está en ti (Colosenses 1:27), puedes tener expectativa de que la gloria de Dios brille en cada área de tu vida, incluyendo tu familia, tu trabajo, tu ministerio, tu salud y tus finanzas.
La Palabra de Dios dice: “y la esperanza no avergüenza [o “desilusiona”]; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:2). Puedes haber experimentado desilusión en alguna esperanza, pero hay una esperanza que no te decepciona y esta es cuando eres consciente de lo tanto que Dios te ama. Es una esperanza que brota del corazón de Dios, quien te ama mucho.
Es interesante que la primera mención del don del espíritu santo en el libro de Romanos esté ligada al amor de Dios. El libro de Romanos es considerado fundacional para los cristianos. ¿Podría ser que lo primero que el Espíritu Santo quiere hacer es establecer en nuestros corazones que Dios nos ama? Muchas personas piensan que el Espíritu Santo ha venido a enseñarnos sobre el poder. Pero la verdad es que el Espíritu Santo no ha venido para revelar el amor para el poder, ¡sino el poder del amor!
Querido joven, puede que hayas perdido tu trabajo. Pero si puedes decir: “Sé que Dios me ama”, también puedes decir: “Yo creo que conseguiré un mejor trabajo mañana”. Cuando crees que Dios te ama, tendrás una positiva expectativa del bien. Tendrás una esperanza que no te desilusionará. ¡Así que ten cuidado con lo que esperas porque vas a obtenerlo!
Aférrate a la esperanza
“Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (Hebreos 6:18)
“Lo hizo así para que, mediante la promesa y el juramento, que son dos realidades que nunca cambian y en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un estímulo poderoso los que, buscando refugio, nos aferramos a la esperanza que está delante de nosotros” (Hebreos 6:18 NVI)
Leyendo Hebreos 6, vemos que Dios quiere que estemos tan anclados en el seguro y firme conocimiento de que Él nos va a bendecir, como simiente de Abraham, que Él juró por Sí Mismo, diciendo: “De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente” (v.13-14).
Todavía más adelante Él nos dice que nos “aferremos” a la esperanza, la cual está puesta delante de ti. Esa palabra “aferrarse” tiene que ver con agarrarnos de algo que se llama esperanza para que así tengamos una fuerte consolación. Y lo interesante es que todos tenemos acceso a esa esperanza.
Debes recordar que la esperanza es como un ancla para nuestra alma. ¿Qué pasa cuando el barco lanza su ancla? Puede venir la tempestad, pero no lo va llevar a otro lugar. Es así en nuestra vida también, pueden venir circunstancias, que inclusive nos muevan un poco, pero permaneces ahí firme, es así cuando nos aferramos a la esperanza que está puesta delante de nosotros.
Es interesante todavía ver que el ancla, es algo que no es visible superficialmente porque esta escondido dentro del mar. De la misma forma, nadie ve tu esperanza, pero tú estarás seguro porque hay algo que te sostiene. “Aférrate a esa esperanza.”

