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//Pr. Eliud Cervantes\\
Ef 1:1-10; Col 1:16-20; 3:11
El don que recibimos de las manos de Dios es Su hijo Jesucristo. Pero muchos ven a Jesús como uno de los muchos dones de Dios, otros como el primero y otros aun como el único don de Dios.
Conforme pasa el tiempo de nuestra vida cristiana, notamos algunas “necesidades” en nosotros después de nuestra conversión, como: les sigue el orgullo, aún son cobardes. La verdad es que somos cristianos con deficiencias! Y por eso muchos están pidiendo, esperando, creyendo y orando en relación a muchos dones, lo cual lo reciben y ven a estas “cosas espirituales” como algo que llena nuestras necesidades. Ej: Supongamos que carecemos de paciencia. ¿Qué tipo de paciencia estas esperando tener? Nuestro ojos raramente miran hacia el cielo como nuestro patrón, normalmente miramos a nuestro alrededor “Que pena que no soy tan paciente como el hermano, él es tan manso y yo soy orgulloso”.
Frecuentemente oramos solo por lo que vemos en otros, entonces oramos por paciencia o humildad semejante a la que cierta persona tiene. Hemos descrito en nuestra mente lo que es humildad o paciencia! Quiero preguntarte: ¿estarías feliz si Dios cogiese la humildad o paciencia de tu hermano y depositase en ti? Tal vez después te considerarías perfecto y satisfecho. ¿Sabes por qué? Porque ves esto como COSAS, que la otra persona tiene.
Cristo solo
Pero, El propósito y la intención de Dios es Cristo, es a través de Cristo para Cristo. En Efesios y Colosenses vemos eso. En Efesios nos muestra que al final de los tiempos Él reunirá todas las cosas en Cristo (cielo y tierra) Ef 1:10. Colosenses revela que no solamente hizo que Cristo tenga el primer lugar, sino que Cristo es el todo y en todos (Col 3:11). Si Cristo es todo, entonces todas las cosas están reunidas en Él.
A los ojos de Dios solamente hay Cristo, y no cosas, no hay paciencia, humildad o luz en el mundo espiritual. Estas cosas no existen, ES CRISTO Y ES ÉL SOLITO. Él solamente contempla a Cristo. Naturalmente nosotros vemos cosas y asuntos, pero Dios ve solo Cristo. Cristo reunirá todas las cosas en Él y eso ya empezó. Si la iglesia aun ve cosas y situaciones (Ej: a ese hermano le falta amor), eso prueba que aún no contempló a Cristo. Las cosas y asuntos no son solo asuntos del mundo, sino también asuntos espirituales.
El Evangelio de Juan Revela a Cristo como todas las Cosas.
El Evangelio de Juan es el más profundo y último, en él Dios nos presenta cómo debemos conocer a Cristo. Podemos ver que Dios no necesita un cordero, ni pez, lo que Él dio el pan de vida, no providenció el camino, la verdad o la vida. En todo el evangelio solamente vemos un hecho fundamental: Cristo es todas las cosas.
· Él es la Luz (Jn 8:12) – no dice que es capaz de dar luz.
· Él es el pan de vida (Jn 6:35) – no dice que nos daría el pan de vida.
· Él es el camino (Jn 14:6) – no dice que nos guiaría para andar en el camino.
· Él es la verdad – no dice que nos enseñaría la verdad.
· Él es la verdadera vida – no dice que nos daría vida.
· Él es la resurrección (Jn 11:25) – no dice que tenía el poder de resucitar.
Lo que necesitamos entender delante de Dios es que en nuestra experiencia no hay cosas ni asuntos, sino solamente Cristo, no que Él nos da luz, el camino, etc. ¿comprenden la diferencia? Todo lo que Cristo da es su propia persona. Dios no nos dio alimento, nos dio Cristo, fuera de Él Dios no tiene nada.
Lo que Pablo entendió:
Cristo es nuestra esperanza (1Ti 1:1). Él no dice que nuestra esperanza está en Cristo, sino que él afirma que Cristo es nuestra esperanza. ¡No es un sentimiento! Cristo es nuestra vida (Col 3:4). ¿Tú percibes que un cristiano no tiene nada más que Cristo? Cristo es nuestra Sabiduría, Justificación, Santificación y Redención (1Co 1:30). Dios no nos dio Justicia, nos dio Cristo que es nuestra justicia.
· Justicia – Justicia no es conducta, sino una persona.
· Santificación – Él es santificación. No es una cosa, acción o comportamiento.
· Redención – Él es nuestra redención bien como nuestro redentor.
· Sabiduría – él nos dio Cristo, porque Cristo es todo eso!
David también entendió eso (Sal 27:1). Jesús es ambos: nuestro salvador y nuestra salvación.
¿Por qué colocar tanto énfasis en este punto? Aquí se encuentra la diferencia entre un cristianismo vivo y muerto. Uno es de Dios y lo otro es invención del hombre. En la Biblia hay solo una persona (Jesús) y no una cosa. Cristianismo no es recompensa, ni lo que Cristo me da. Cristianismo es nada más que la persona de Cristo, es Cristo dándose a sí mismo.
Dios no nos garantiza humildad, paciencia o mansedumbre, Él nos garantiza a Cristo, es Él quien se torna nuestra humildad, paciencia, mansedumbre. No hay nada impersonal en el Cristianismo. Todas las cosas en el Cristianismo tienen que ver con personalidad y la persona involucrada es Cristo.
En la vida de un creyente, hoy Cristo ya es TODO. No que Él da todo, sino que Él es todo. ¿Por qué somos derrotados? Porque obtuvimos el don y no a Cristo, poseemos objetos y “cosas espirituales” pero no una “Persona”.
YO SOY – El nombre de Dios es ese, Él nos dio a Cristo para ser nuestra vida, sin embargo estamos continuamente pidiendo a Dios por una, dos, tres, diez o 50 cosas. Pero Dios nos muestra que Cristo es todo. Por eso el nombre de Cristo es YO SOY.
Cristo es Sanidad
Hay tres diferentes conceptos de fe: algunos creen que Dios es su médico, otros creen que Dios puede darles sanidad y salud, mientras otros creen que Dios es su sanidad. Si ves a Dios como tu médico, entonces Él está tan distante como está tu médico. Si ves a Dios como aquel que te puede sanar, entonces tú recibes eso de Él y estas bien, pero Dios quiere ser tu SALUD, no darte salud. Ej: Mujer con hemorragia (Lc 8:43). Jesús no dio sanidad, ni tampoco tocó en ella, sino que de Él salió sanidad.
Tener al Señor como quien me da sanidad y tener a Él como sanidad son dos cosas diferentes. Sanidad para la mayoría de las personas es una cuestión de eliminar algo, pero esto no es así. Sanidad no es una eliminación de una enfermedad, sino es tener a ALGUIEN allí. No es la ausencia de la debilidad, sino es la presencia del Poder. Ejemplo de Pablo – espina en la carne (2Co 12) ¿Cuán fácil sería para Dios sanarle de eso a Pablo? Pero Dios no sacó, sino que aumentó su gracia (Jesús). Ej: barco yendo por un río superficial lleno de piedras.
Alimentándose (Jn 6:35) Lo que nos satisface delante de Dios no es el pan. La comida de Dios es Cristo, no es una cosa llamada comida, sino Cristo es la comida. Cualquier cosa que podamos pedir a Él, Dios siempre nos da a Cristo.
Muchas personas con el pasar del tiempo se tornan más irritados que cuando ser convirtieron. Al comienzo eran aptas para ser pacientes, perdonar, orar, etc. ¿Saben por qué? Porque vieron el amor, paciencia, perdón, orar, como “cosas espirituales” o una “dosis” que te dura un par de años. Dios nunca permitirá que el amor sea una “cosa”. Él al final debe hacer que Cristo sea nuestro amor.
Él removerá todas las cosas, no solo las cosas del mundo, sino también las cosas espirituales. Él remueve nuestra paciencia, amor, poder, mansedumbre, humildad personal, para que no vivamos más por estas cosas buenas, sino VIVIR POR UNA PERSONA. Podemos perder TODO, pero no podemos perder nunca a Cristo. Cuando lo conocemos (revelación) como nuestro TODO, todos nuestros problemas son resueltos.
Cristo a quien poseemos es una persona, no una cosa. Amor: si amo no es porque intento hacer lo mejor para amar, pues el poder del amor no está en mí, sino es porque hay UNO que ama en mí. Humildad: no es por reprimir mi orgullo o por determinar ser humilde, es la persona que está en mí que es humilde. ¡Oh hermanos! ¡Que Dios nos abra nuestros ojos para que podamos ver a Cristo como nuestro TODO!

