Actitudes de un vencedor en tiempos de crisis

//Pr. Wilber Chávez\\

Vivimos tiempos nuevos, tiempos para los cuales tal vez no estuvimos preparados. En medio de este tiempo existen personas que pasaron, pasan o están a puertas de entrar en una crisis, es en esa situación donde muchas veces no sabemos qué hacer, y en medio de esa incertidumbre, la palabra de Dios nos da una dirección. En la Biblia vemos muchos hombres de Dios que pasaron por diferentes circunstancias difíciles y vemos en todos ellos el camino que los hizo salir como vencedores, decisiones y actitudes que los hicieron vencedores en tiempos de crisis.

  1. NO DEJARON DE CREER EN LA BONDAD DEL SEÑOR 

“Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:19) 

En génesis 3:19 vemos como Dios le dijo al hombre que ahora por causa de su pecado tendría de comer con el sudor de frente. Si analizamos bien la situación, podemos percibir que antes de todo esto, Adán vivía en un tiempo de mucha paz y alegría, tenía comida, un hogar, una esposa y no pasaba en general ninguna necesidad, pero después que peco tuvo que salir del huerto del Edén y Dios le dice lo que leímos en génesis 3.19. Ciertamente después de una crisis como esa cualquiera podría simplemente no querer hacer más nada o simplemente tirar la toalla, pero si leemos génesis 3:20 vemos lo siguiente.

“Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes” (Génesis 3:20)

La Biblia nos muestra que, en vez de tener una actitud negativa, Adán coloca como nombre a su esposa de Eva que significa, madre de todos los vivientes, es interesante saber que en medio de la crisis él hizo algo profético. Él declaro que su esposa seria madre de muchos, simbolizando que a pesar de crisis que ellos vivían Dios seguiría bendiciéndolos.

Muchas veces las cosas no salen como nos gustarían y eso no debería ser motivo para dejar de creer en la bondad del Señor. Dios no deja de ser bueno a pesar de las circunstancias que tú y yo podamos estar pasando. Estemos firmes en nuestros creer.

  1. APRENDIENDO A ESPERAR EN DIOS 

“y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. (Génesis 7:12) 

En la Biblia encontramos la historia de Noé, dice la Biblia que él después de construir el arca tuvo que permanecer durante el diluvió 40 días y 40 noches, es decir que fue realmente una cuarentena, pero sí examinamos la Palabra de Dios no fue solo eso, sino que también él tuvo que esperar 150 días a más para que las aguas se sequen, es decir que él pasó tiempos de crisis muy parecidas a la que podrías estar pasando. Sin salir, encerrado y todo ello no hizo que el caiga en la desesperación, por el contrario, el aprendió a esperar en Dios, su guía y su voluntad.

“Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días” (Génesis 7:24)

 Pero en ninguna parte vemos que él desistió o tiro la toalla, simplemente espero. A veces el esperar es una de las pruebas más grandes que podemos estar pasando.

3.- NO TOMES DECISIONES EN TIEMPO DE CRISIS 

La tentación de toda persona en tiempos de dificultad es a tomar decisiones apresuradas.

Motivadas simplemente por la crisis, pero la Palabra de Dios nos enseña siempre a depender de Dios en todo tiempo y esa dependencia habla siempre de esperar las direcciones del Señor en todo tiempo, por ejemplo: Alguien alguna vez me preguntó ¿Pero si Dios no me habla que hago? Y la respuesta es simple, no hacemos nada.

Debemos esperar siempre que sea Dios hablándonos. Nada de Dios se hace en lo apresurado. Tomemos un respiro y oremos siempre ala Señor.

La Biblia nos cuenta la historia de Isaac, dice la Biblia que por causa del hambre él fue tentado a ir a Egipto.

“Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré”. (Génesis 26:1-2)

Pero antes de ello Dios lo detuvo y le dijo que no. Te imaginas lo que pasaría si él hubiera tomado la decisión en ese momento. Dios le dio una dirección y felizmente él no se apresuró en su primera decisión mismo que ya lo había pensado.

Si estás pasando por una crisis espera la dirección del Señor.

4.- APRENDE A SER FIRME CON EL PECADO 

“Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella, aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió” (Génesis 39:10-12) 

La Biblia nos cuenta en Génesis la historia de José. Él fue vendido como esclavo por sus propios hermanos y una vez en casa de su amo Potifar, fue seducido por la esposa de su amo. Vemos que en medio de la tentación del pecado él huyo, aunque se encontraba desnudo. Si vemos la Palabra de Dios, vemos que él tenía todo para pecar, pero a pesar de las duras circunstancias que vivía no lo hizo.

Algunas ocasiones me encuentro con el caso de que algunos hermanos que causa del trabajo tienen que viajar a diferentes lugares. El detalle es que ellos cuentan que el estar ahí solos es muy peligroso dado que allí nadie los conoce, la tentación al pecado es mucho mayor. José estaba lejos de su familia y en una situación muy crítica y aun así él se mantuvo firme.

En medio de la crisis muchos son tentados al alcoholismo, a las drogas, algunos esposos a la infidelidad. Lamentablemente las consecuencias del pecado son muy duras. El pecado no está en cuarentena y por ello que debemos permanecer firmes con la mirada puesta siempre en el Señor. Muchas consecuencias del pecado son irreversibles, no podemos darle ninguna tregua.

  1. NO DEJES DE TENER TUS MANOS LEVANTADAS AL SEÑOR 

Tu victoria está a una oración de distancia. Vemos una historia muy interesante en la palabra de Dios y está en Éxodo capítulo 17.

“Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim” (Éxodo 17:8)

“Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec” (Éxodo 17:11)

En esta historia se nos cuenta que, durante la travesía del pueblo de Israel por el desierto, en medio de la tranquilar de su andar, ellos fueron atacados por los amalecitas, es decir que comenzaron un tiempo de crisis en sus vidas por el ataque del enemigo, en medio de todo eso, el líder Moisés decide tomar una actitud.

Moisés decido levantar las manos delante del Señor, y la biblia dice que cuando el hacía eso entonces Israel prevalecía y cuando las bajaba prevalecía el enemigo. El levantar las manos simboliza la oración, nuestra dependencia del Señor, podemos estar pasando luchas y tribulaciones, pero la actitud de un vencedor es levantar las manos al Señor en oración.

  1. ESTAR SIEMPRE VELANDO 

Estar velando significa estar atento a las cosas del Señor, es colocar a Cristo en medio más allá de toda circunstancia. En el libro de Mateo leemos.

Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41) 

Allí el Señor nos exhorta a orar y cuanto más a velar, sobre todo en tiempo de adversidad, porque el enemigo anda como león rugiente esperando a quien devorar.

La Biblia nos cuenta la historia de Pedro cuando el caminaba sobre las aguas, en esa historia dice la Biblia que Pedro comenzó a hundirse cuando vio las tempestades y las olas. Cada vez que dejamos de ver al Señor corremos el peligro de hundirnos en nuestra fe.

  1. NO PERMITAS QUE EL AMOR DE DIOS SE ENFRIE EN TU VIDA 

En mateo 24.12 leemos:

“y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” 

Allí vemos que por causa de la maldad el amor de muchos se enfría. ¿Pero que es esa maldad? Podemos interpretarlo con todo lo malo de este mundo, la corrupción, los crímenes, las enfermedades, etc. todo aquellos que solo hace daño.

Cuando vemos mucha maldad en este mundo es normal que sintamos tristeza, melancolía y por causa de ello ese amor de Dios, esa pasión para la obra de Dios se puede enfriar.

No podemos permitir que a pesar del dolor y la tristeza que podamos sentir nuestro amor por Dios y por su Iglesia no deben de menguar. Tenemos que ir aún más adelante.

 

CONCLUSIÓN

 

No podemos evitar las situaciones de crisis, pero si podemos hacerle frente como hombres de Dios vencedores. Así como Adán, Noé, Moisés prevalecieron, nosotros también podemos salir vencedores. Este mundo anhela por una generación de hombre apasionados por Cristo que no se amilanan ante ninguna circunstancia por más difícil que sea.

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