Creí, por eso hablé (Ayuno de 21 días)

//Pr. Luis A. Núñez\\

Podemos encontrar en la Biblia formas de ayuno como: el ayuno personal y el ayuno comunitario, el ayuno congregacional y el ayuno nacional, el ayuno regular y el ayuno ocasional, el ayuno parcial y el ayuno absoluto. Podemos decir también que el ayuno puede incluir la abstinencia de todo lo que es legítimo o importante para cada uno a causa de algún propósito espiritual o algún propósito especial, sin embargo, es importante explicar que el ayuno normal implica abstenerse de comida (aunque no sin agua), durante cierto periodo de tiempo (puede ser un día, tres o siete días) o la abstención de comida y agua por un día, teniendo en vista algún propósito espiritual especifico. 

Podemos ver algunas referencias de ayuno en el Nuevo Testamento en 2 Corintios 11:27, Hechos 13:1-3, Hechos 14:23, Hechos 10:30, Lucas 2:37.

INSTRUCCIÓN SOBRE EL AYUNO

“Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:16-18)

Es interesante, pero el Señor Jesús en este capítulo esta dando una serie de enseñanzas frente a las actitudes que debemos tener en algunas disciplinas espirituales como la oración, la ofrenda y el ayuno (esta es la única vez que vemos al Señor enseñando sobre el ayuno, en otras oportunidades solo demanda ayunar). De hecho, la práctica del ayuno del pueblo de Israel era una disciplina continua, entonces Jesús no enseñó algo nuevo, sino que les instruye acerca de asumir una actitud distinta a la mostrada en el ayuno del Antiguo Testamento.

  1. Ayuno es mostrarse ante Dios 

El versículo 18 nos muestra que el ayuno es una disciplina relacional, es decir, una disciplina que se desarrolla en nuestra comunion con Dios, es una expresión delante de Dios, no es posicional, es decir, delante de los hombres. No es una actividad elitista o que te categoriza ante los hombres, que te coloca en una posición de superioridad, por lo tanto, se nos dice que no nos mostremos a los hombres, sino a Dios.

Entonces ¿qué es lo que debo mostrar a Dios con el ayuno? Es simple, debo mostrarme como un hombre con plena dependencia, indefenso, que solo le cree y espera en Él,  porque Él lo conoce todo, el principio es simple, es como la oración. Una pregunta que hacen muchos es: si Dios conoce todo ¿por qué debemos orar? ora quien tiene fe, solo el que cree puede orar, el que cree en su poder, el que cree en su auxilio, el que cree en su gracia, en su protección, por tanto, la oración y el ayuno son recursos que tenemos para expresar fe, para crecer en fe, solo quien ora puede expresar que cree, asi es también con el ayuno, es una expresión de fe, de confianza, de descanso y dependencia en Dios. 

La primera instrucción nos dice “no seáis austeros”, la palabra austero es “mostrar una apariencia lamentable, alicaído” y hace la comparación con hipocritas que en el idioma original es “actor de escenario o un simulador”, pues estos tienen la intensión de mostrarse a los hombres. La pregunta que debemos hacernos es ¿por qué aquellos que ayunan querrían mostrar a los hombres que están ayunando? el Señor Jesús nos indica que existe una intencionalidad humana de mostrarse ante los demás que se esta ayunando.

Esta instrucción es muy importante, ya que el propio Señor está haciéndolo, pero nos preguntamos ¿por qué no la hubo en el Antiguo Testamento, tiempo en el que constantemente el pueblo ayunaba? es simple, porque en el Antiguo Testamento las personas debían mostrar su esfuerzo propio para cumplir la ley, pero en el Nuevo Testamento debemos mostrar nuestra dependencia total en Dios. Quiero aclarar que vivir en la gracia es reconocer que todo lo que somos y hacemos es solo por su magnífica bondad, por su fortaleza en nosotros y por su gracia.

“Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe”   (Filipenses 3:9)

Debemos ser encontrados en Cristo ¿cómo? no teniendo propia justicia, que se basa en la ley. Mi justicia basada en la ley es simplemente lo que yo alcanzo en mi fuerza, es decir, la ley tenía un principio, el esfuerzo propio para cumplirla, era la victoria personal, era alcanzar la bendición por tu esfuerzo. Lamentablemente, hoy muchos cristianos viven basados en su esfuerzo propio para conseguir unción, para conseguir bendición, poder, etc. La Biblia dice que no debemos ser hallados teniendo esa actitud, simentada en el principio de quienes viven bajo la ley, sino que debemos ser hallados teniendo justicia que procede de Dios, que se basa en la fe ¿Cómo es esa justicia que procede de Dios? es la que nos dice que todo es por Él, todo es de Él y por medio de Él, es decir, nada de lo que hagas te hace conquistarla, sino Él mismo la conquistó y ahora solo la tomamos por fe.

¿Por qué alguien que ayuna quisiera mostrarse a las personas? déjenme aclarar que es difícil pasar inadvertido cuando ayunas, por las implicancias que esto determina, por ejemplo, cuando te ofrecen algo de comer y es circunstancialmente inevitable rechazar, entonces tendrás que explicar porque no aceptas o cuando anunciamos que vamos a ayunar, como ahora, pero esta actitud es diferente a querer mostrar que estoy ayunando. Si la actitud es querer mostrarse, entonces estarás demostrando que tu intención es jactarte de tu esfuerzo y poder humano, eso es la justicia propia.

  1. El ayuno nos lleva a creer 

“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”  (2 Corintios 4:13) 

Es porque creemos que hablamos, es decir, la expresión profética, la expresión de fe, tiene como fuente el creer. No es hablar las cosas como un mantra solamente o como un desfogue emocional, una actitud sin el creer es solo una expresión religiosa, hueca, costumbrista, recuerden que los discípulos en la barca tuvieron la actitud de despertar a Jesús, pero Él los reprendió diciéndoles “hombres de poca fe”, es que su actitud no iba de acuerdo a su creer, ellos estaban simplemente desesperados por lo que acudieron a Jesús, pero no porque creían, el creer siempre traerá paz. Entonces el poder del hablar radica en la fuente del creer.

Observa algo interesante en la historia narrada en Mateo 17:14-21:

“Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno”

Noten que el problema es la falta de fe, ellos necesitan creer. Debemos tomar lo que se nos otorgó, el poder de la palabra en tu expresión radica en el creer. En  Marcos 16:17  se nos muestra que el echar fuera demonios en su Nombre sería una señal de los que creen, no propiamente de los que ayunan ¿Cómo es eso? si tu crees en Cristo y el poder que tienes en Él, echarás fuera demonios en su Nombre.

La Biblia dice en Colosenses 2:14.15:

“Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”

El Señor Jesús los venció en la cruz, entonces nuestra autoridad radica en creer en lo que Jesuú hizo. Ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia, entonces todo poder nos ha sido otorgado en su nombre.

Entonces el ayuno es una disciplina basada en quebrar la carne para llevarla a la dependencia de Dios, es allí donde tu sensibilidad de oir y creer en su Palabra se incrementarán y eso es lo que te capacitará para tener una actitud correcta, que es el resultado de creer. En cierta ocasión los discípulos le contaron algo al Señor, veamos  Lucas 9:49-50:

“Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es”

Este hombre creía, de hecho era un creyente, el poder de su palabra era el creer.

El ayuno del Señor Jesús 

En Mateo 4:1, La Biblia dice que Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo, no dice que fue llevado al desierto para ayunar, pero Jesús entró en ayuno, 40 días y 40 noches. Su victoria tuvo que ver con una posición firme de fe ¿cómo es eso? No existe datos en los evangelios, donde se narra este momento trascendente, en el que Jesús haya reprendido al diablo ¿percibes esto? no hay evidencia narrada de que la victoria de Jesús sobre Satanás haya sido a través de la expulsión, no hay evidencia narrada de que Jesús haya reprendido al Satanás, como en otras oportunidades, cuando reprendió a los demonios, sino más bien vemos que en toda propuesta o tentación del maligno, el Señor Jesús manifestó su posición firme de fe y por último, expresó con autoridad: “escrito está, que al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás”, el diablo lo dejó ¡Aleluya! ayunó cuarenta días y cuarenta noches y al final su victoria fue firmeza de fe.

Jesus venció con una posición firme en la verdad, entonces el ayuno debe llevarte a creer, de tal manera que tendrás una posición firme en tu fe, tu posición será de firmeza en su gracia, en su favor, en su bondad, tendrás revelación de su amor y eso te dará victoria a través del hablar.  

Frente al pecado, frente a la condenación, frente a la acusación, frente a las circunstancias, frente a la adversidad, frente a la angustia, el apóstol Pablo decía “Yo sé en quien he creído…” él tenía certeza de su llamado y de las circunstancias que enfrentaba.

“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Timoteo 1:12)

Ahora ayunamos para eso ¡para creer! y por el creer hablamos y porque hablamos engendramos una circunstancia ¡un milagro!

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