Tenga victoria en el día de lucha

//Pr. Eliud Cervantes\\

Quizás estés atravesando días difíciles, con ataques espirituales en diferentes
niveles y en muchas direcciones. En momentos como este, guarde una palabra de
seguridad de la victoria. Hoy quiero liberar esa palabra sobre tu vida. Incluso si estás
navegando con vientos en contra, el Señor mismo se encontrará contigo en el momento
más difícil.
Para caminar sobre las aguas, necesitamos entender el milagro de la multiplicación
“En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en
la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud y después que los hubo
despedido, se fue al monte a orar” (Marcos 6:45-46)
El acto de subir a la montaña para orar nos muestra dispensacionalmente que Él
ascendió al cielo y hoy está intercediendo por nosotros como nuestro sumo sacerdote.
Sin embargo, al mismo tiempo, impulsó a sus discípulos a embarcarse. El texto
da la impresión de que ellos mismos no quisieron, sino que se vieron impulsados. Hoy
navegamos en las aguas de este mundo.
“y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles
remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de
la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles” (Marcos 6:47-
48)
Una vez navegando, la Escritura dice que remaban contra los vientos. Los vientos
eran contrarios. Es como la imagen de la iglesia que camina en el mundo de hoy.
La Biblia dice que no debemos dejarnos ser llevados de un lado a otro por
cualquier viento de doctrina. Desafortunadamente, sin embargo, esta ha sido la historia
de muchos mientras navegan por este mundo, son llevados por todo viento de doctrina
(Efesios 4:14).
El problema con esto es que una doctrina incorrecta produce una creencia
equivocada. Una creencia incorrecta, a su vez, produce una vida incorrecta. Siempre que
tenga una emoción equivocada, es una clara señal de que ha tenido un pensamiento
equivocado antes.CREÍ, POR ESO HABLÉ – 21 DÍAS PARA LIBERAR FE
PASTOR ALUÍZIO A. SILVA
El problema es que a veces ni siquiera nos damos cuenta de lo que estamos
pensando, pero nuestras emociones son el barómetro que nos indica que estamos
siguiendo vientos en contra.
Cuando tengas miedo, cuando estés preocupado, cuando estés repentinamente
ansioso, deténgase un momento y pregúntese: «¿En qué estaba pensando? ¿Qué
pensamientos cruzaron por mi mente?» Haga esto, ya que los pensamientos son el
resultado de su fe.
La cuarta vigilia era la hora más oscura. En la hora más oscura de la vida de los
discípulos, Jesús no los dejó solos, sino que se acercó a ellos caminando sobre el mar.
Llegó caminando sobre el mismo problema que amenazaba con dominarlos (Marcos
6:48). Es como caminar sobre la cabeza de Satanás que se dirige hacia ti, caminar sobre
tu problema financiero que va en tu dirección, caminar sobre tu enfermedad que va a tu
encuentro.
“Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron;
porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo:
¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Marcos 6:49-50)
¿Sabes el motivo por el cual cuando Jesús caminó sobre el agua los discípulos no
pudieron darse cuenta de que era Él? Quizás puedas decir: «Es porque estaba oscuro». Sí,
estoy de acuerdo. Era la hora más oscura de la noche, llamada cuarta vigilia y creyeron
ver un fantasma. Sin embargo, cuando dice: «Soy yo, no tengan miedo ¡Tengan buen
ánimo!», la Biblia dice que el miedo que tenían no se debía a los vientos y las olas, tenían
miedo de verlo. Marcos 6:51 dice: «Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y
ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban».
Ahora mire el versículo 52: » Porque aún no habían entendido lo de los panes, por
cuanto estaban endurecidos sus corazones». No consideraron, no meditaron, ni
comprendieron. No meditaron en el milagro de los panes porque sus corazones estaban
endurecidos.
¿Por qué se endureció su corazón? Porque no meditaron en el milagro, en el poder
milagroso de Dios. Cuando tu corazón se endurece, tienes miedo, estás asombrado,
piensas solo en la autopreservación. Este es el resultado del miedo, pero el miedo es el
resultado de un corazón endurecido. Eso es lo que dice la Biblia. Esto es sorprendente, el
milagro había sucedido solo pocas horas antes. No había razón de que se sorprendieran
al ver al Señor caminando sobre el agua, pero la Biblia dice que se sorprendieron mucho.
El versículo 51 dice que estaban horrorizados y asombrados. Esto puede significar
que estaban admirados, pero también puede significar que estaban confundidos,
desorientados, estupefactos, espantados, asombrados y perplejos.
Cuando Dios hace lo suyo, no deberíamos sorprendernos. Por supuesto, debemos
alabarlo y cantar lo maravilloso que es, pero no debemos escandalizarnos ni
sorprendernos, porque después de todo, Él es Dios.
Por lo tanto, el problema con los discípulos es que no consideraron ni meditaron
sobre el milagro de la multiplicación. La razón por la que tenían miedo es porque sus
corazones se endurecieron al no considerar y meditarar en el poder de Dios liberado en el
milagro de los panes.
El evento de la multiplicación de los panes está íntimamente relacionado con el
milagro de caminar sobre el agua. Estos dos milagros se cuentan juntos en tres de los
evangelios.
El milagro más mencionado
La multiplicación de los panes es el único milagro que se relata en los cuatro
evangelios (Lea Marcos 6:30-44; Lucas 9:10-17; Mateo 14:13-21; Juan 6:1-14). Esto
ciertamente nos muestra su importancia espiritual y es una forma en que el Espíritu Santo
nos dice que debemos prestar atención a este evento. Hay algo muy significativo sobre él
que el Señor quiere que sepamos.
Como el único milagro relatado en los cuatro evangelios, se convierte en un
estándar espiritual a través del cual el Señor nos señala una serie de verdades espirituales.
Con solo cinco panes y dos peces pequeños, el Señor pudo alimentar a más de
cinco mil personas. El pastor del Salmo 23 que nos hace descansar en verdes pastos es el
mismo que allí alimenta a cinco mil y todavía quedan doce cestas llenas.
Rechazo antes de la multiplicación
A lo primero que debemos prestar atención en el milagro de la multiplicación del
pan es que sucedió después de que el Señor Jesús fue rechazado. En Mateo 14 tenemos
la narración del milagro, en Mateo 13 tenemos las parábolas del reino, pero en Mateo 12
hay un relato del rechazo al Señor por parte de Israel.
Tenga en cuenta que este milagro de alimentación a cinco mil personas se
menciona en los cuatro evangelios, no solo en los evangelios sinópticos, sino en los
cuatro, inclusive en Juan ¿Por qué ese milagro, entre todos los que el Señor hizo es
descrito en los cuatro evangelios? Debe haber algo muy significativo que el Espíritu Santo
quiere que sepamos, y creo que es para este tiempo en el que vivimos. El milagro del
Señor caminando sobre el agua siempre se menciona después de la multiplicación de los
panes. Estos dos milagros siempre se cuentan juntos. La alimentación de los cinco mil y
Jesús caminando sobre el agua tuvo lugar después del rechazo al Mesías por parte de
Israel.
En Mateo 12, el Señor se presenta a sí mismo como aquel que es mayor que
Salomón. Este es el primer nivel de rechazo, ya que muestra que el Señor no fue
reconocido en su autoridad.
“La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará;
porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí
más que Salomón en este lugar” (Mateo 12:42)
Luego, en el mismo capítulo, se refiere a sí mismo como el mayor sacerdote. De
hecho, se declara mayor que el templo mismo. Aquel que es mayor que el templo también
es mayor que el sacerdocio y todos los sacrificios que se ofrecen allí.
“Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí” (Mateo 12:6)
Después de eso, lo rechazaron como el profeta, el que Dios le había prometido a
Moisés. El Señor dijo que enviaría a un profeta como Moisés, y si alguien no escuchaba
su voz, sería condenado.
“Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras
en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere
mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta” (Deuteronomio
18.18.19)
Ese profeta vino, su nombre es Jesús y lo rechazaron como profeta, la voz de Dios
para la nación de Israel. En el mismo capítulo, el Señor dice que alguien más grande que
Jonás estaba allí y lo rechazaron. Así que rechazaron al Señor en toda su triple gloria:
como rey, como sacerdote y como profeta (Mateo 12:41).
Después de eso, en Mateo 13, por primera vez, el Señor comenzó a hablar en
parábolas. Él usa parábolas no para revelar y ayudar a las personas a comprender mejor
la enseñanza, sino para esconder u ocultar verdades maravillosas.
El Señor no arrojó perlas a los cerdos. Las perlas son las verdades profundas
reservadas para las personas que quieren conocerle más íntimamente. Son para que los
hambrientos sigan sus caminos. Entonces, dice que a ellos no les es dado saber, sino a sus
discípulos, los que lo valoran, los que caminan con él, los que lo siguen, a estos se les da
a conocer el significado de estas parábolas. Todo esto está registrado en las siete parábolas
del reino, en Mateo 13.
Luego llegamos a Mateo 14, donde el Señor multiplica el pan y el pescado y
alimenta a más de cinco mil personas. Miremos este evento, porque necesitamos
entenderlo proféticamente. Todo esto sucedió para nuestra edificación e instrucción en
estos días.
La multiplicación es la base de tu ministerio
Al observar la secuencia de eventos en Mateo 14, entendemos por qué este milagro
se menciona cuatro veces en los Evangelios. Muestra nuestra vida personal, pero también
muestra proféticamente la obra del Señor entre el rechazo de los judíos y su segunda
venida.
Mientras que regrese el Señor ¿qué está haciendo? Alimentando a su pueblo. Él
está protegiendo a su pueblo, caminando sobre el mar y calmando la tormenta.
Creo que estamos a punto de vivir una época de multiplicación en todos los
niveles; pero así como fue con el Señor, así será con nosotros. Este tiempo de
multiplicación y provisión milagrosa estará precedido por mucho rechazo y persecución.
Ya lo estamos experimentando hoy. Eche una mirada profética a toda esta situación.
Desde el punto de vista dispensacional, podemos decir que este tiempo de gracia
es el tiempo de la multiplicación de los panes, de la provisión del Señor. Vivimos en el
tiempo entre el rechazo del Señor por parte de Israel y su regreso en las nubes.
Esta misma secuencia se puede ver en los Salmos 22, 23 y 24. El Salmo 22 muestra
el sufrimiento del Señor en la cruz. Podemos ver claramente, en los versículos 1, 8, 15,
16 y 18, menciones de la crucifixión.
Sin embargo, después del Salmo 22, se nos presenta la experiencia del Salmo 23.
Hoy vivimos el Salmo 23. El buen pastor nos cuida y nos alimenta en verdes pastos junto
a las tranquilas agua y mientras experimentamos la multiplicación estamos descansando
sobre la hierba verde, esperamos el Salmo 24, que muestra al Rey de Gloria entrando por
los portales eternos. Ese será el tiempo de su retorno.
En el milagro de la multiplicación, el Señor ordena a la gente que se siente en la
hierba en grupos de cincuenta. La imagen que vemos es la del pastor cuidando y
alimentando a sus ovejas (Juan 6:10).
La Escritura dice que el Señor les dio pan tanto como quisieron. La Palabra de
Dios no dice que el Señor nos suple de acuerdo a nuestros recursos limitados. La promesa
es que Él nos proveerá de acuerdo a Su riqueza en gloria. La provisión es de acuerdo a su
riqueza (Filipenses 4:19).
El Salmo 22 muestra el sufrimiento de Jesús en la cruz. De hecho, el primer
versículo dice: «Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado?» Es el mismo clamor
de nuestro Señor en la cruz. A esto lo llamamos “las siete palabras de Jesús en la cruz”,
pero creo que, en la cruz, Él recitó todo el Salmo 22.
Estamos viviendo días oscuros, pero después de esta oscuridad, habrá un
avivamiento sin precedentes en La Vid como aún no hemos visto. No será como lo que
hemos experimentado en el pasado, esta vez, la manifestación será mucho mayor. 
El Señor se está moviendo de manera extraordinaria entre nosotros para que
tengamos un contacto personal con Él, una relación personal con Él basada en la gracia
del evangelio.
Creo que todas las iglesias locales se levantarán con poder. Todos los que
proclamen el evangelio con valentía caminarán sobre las aguas de las circunstancias.
Todo depende de comprender el milagro de la provisión. Si desea caminar sobre
las aguas de las circunstancias, primero debe comprender el milagro de la multiplicación
del pan. El Señor dijo que cuando no entendemos el milagro de la multiplicación, nuestro
corazón se endurece. Este es un momento de provisión milagrosa en tu vida ¡Ven y come
el pan multiplicado

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