//Pr. Eliud Cervantes\\
Sé un creyente victorioso como Abraham y no uno derrotado como Lot
Entre todos los creyentes que son justos por la fe, hay dos tipos de creyentes: los que son victoriosos y los que son derrotados. La palabra de Dios nos muestra que Abraham fue grandemente bendecido por Dios. Además de hacer justo a Abraham, Dios también lo bendijo con riqueza y salud. Abraham vivió una vida muy fructífera y plena y murió a la edad de 175 años y todo eso es nuestro también, ya que somos bendecidos con las bendiciones de Abraham (Gálatas 3:29, 4:7).
“y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos)” (2 Pedro 2:6-8)
La historia de Abraham y Lot es un ejemplo del que podemos aprender. Dios llamó a Lot “justo” tres veces en esta escritura. Lot fue justo de la misma manera que Abraham fue justo. Sin embargo, por la palabra de Dios vemos que, aunque Lot era justo, estaba derrotado y en un lugar donde el pecado lo rodeaba.
Tener un corazón para Dios te libra de un corazón para el pecado
Abraham no era un hombre perfecto ni justo por su conducta porque había mentido dos veces en su vida, primero a Faraón (Génesis 12:10–20) y luego a Abimelec (Génesis 20:1–18), que Sara era su hermana en lugar de su esposa. Sin embargo, cuando Dios lo rescató de ambas situaciones, no se quedó en su mentira ni siguió viviendo en pecado; por el contrario, estaba agradecido y apreciaba lo que Dios había hecho por él. A veces, puedes caer en pecado, pero tu alma justa no se sentirá cómoda. Querrás salir de allí, y cuando Dios te libere, no querrás volver a allá.
“Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro. Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová” (Génesis 13:1-4)
Después de que Dios hubo librado a Abraham y a Sara de las garras del rey de Egipto, Abraham subió de Egipto, de regreso al lugar donde había estado con Dios antes de caer en pecado. Regresó al lugar de buscar las cosas de Dios. A diferencia de Abraham, no encontramos a Lot invocando el nombre del Señor ni orando en ninguna parte de la Biblia.
Tener un corazón para Dios es un rasgo importante al momento de identificar líderes potenciales en la iglesia. Aunque pueden tener fallas o no ser elocuentes, un corazón para el Señor es lo más importante, ya que los dones y el llamado pueden seguir más adelante.
Cuando comparamos a Jacob y Esaú, vemos que Esaú no tenía un corazón para las bendiciones de Dios, por otro lado, Jacob tramó y manipuló a su padre para recibir las bendiciones. Aunque su método fue incorrecto, está claro que tenía un corazón para las cosas de Dios y finalmente Dios lo bendijo. Abraham tuvo una relación en la que invocó a Dios y tuvo un corazón para Él. Sin embargo, Lot no tenía corazón para Dios, aunque era justo por fe. En cambio, era materialista y de mente económica.
“Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro” (Génesis 13:10-11)
Cuando se trataba de elegir una tierra para ocupar, Lot siguió su vista natural y eligió a Sodoma y Gomorra porque las tierras parecían deliciosas y abundantes. Sin embargo, la verdad es que solo porque una inversión o decisión parezca buena en apariencia, no significa que realmente sea buena. Querido hermano, tómate tu tiempo y escucha la dirección interior del Espíritu Santo cuando tomes una decisión.
Sé sabio y mantén la excelencia moral en tu vida y no confíes en tu carne
“Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Génesis 13:12)
El hecho que Lot plantó su tienda hasta Sodoma fue el comienzo de su caída. Y ¿cómo se dio esto? Porque él decidió confiar en lo que veía naturalmente. De manera similar, cuando nos enfrentamos a situaciones que tientan a nuestra carne, elegir no confiar en nuestra carne es nuestra mayor seguridad. Ej: cita, no vayas a un lugar oscuro, ya que todo esto pone nuestra confianza en nuestra propia carne y habilidad. Cuando se trata de inmoralidad sexual, la Biblia nos dice que corramos y “huyamos de la fornicación” (1 Corintios 6:18), no “quedarnos allí y pelear”.
Es verdad que si caes en pecado, no hay condenación (Romanos 8:1). Pero no te quedes ahí y vivas en pecado. Estás llamado para cosas más grandes ¡No estás llamado a estar en las tierras bajas de Sodoma y Gomorra, sino que estás llamado a vivir en lo alto, en las montañas y en el aire fresco de la fe como Abraham! ¡Fuimos llamados a una vida moral elevada en el monte de la fe!
“Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente” (Génesis 13:13-14)
A diferencia de Lot, que eligió la tierra que quería con sus ojos naturales, Abraham miró la tierra con sus ojos espirituales. Esto se debe a que la tierra era tan vasta que requería una visión espiritual para verla en su totalidad.
Lot había elegido por su visión natural que era limitada y terminó tomando una mala decisión, eligiendo una tierra que pronto perecería. Sin embargo, Abraham confió en Dios como su porción y todo lo que vio hacia el norte, el sur, el este y el oeste le fue dado ¡Dios te bendice grandemente cuando eliges confiar en Él en lugar de seguir tu vista natural!
Poco después de esto, en Génesis 14, Lot descendió a Sodoma y Gomorra y junto con su población, fue llevado cautivo por cuatro reyes y sus ejércitos. Cuando Abraham escuchó que Lot se había metido en problemas, no culpó a Lot ni lo dejó pelear por sí mismo. En cambio, oró por Lot y peleó por él (Génesis 14:14). Elijamos convertirnos en hombres y mujeres justos como Abraham, sin juzgar a nuestros hermanos en la fe cuando enfrentan problemas, sino orando por ellos y apoyándolos. Pero, después de ser liberado por Abraham y su ejército, la Biblia nos dice que Lot regresó a Sodoma y Gomorra, optó por volver al pecado y a una ciudad destinada a la destrucción. Esto es lo opuesto a Abraham, quien en vez de quedarse en el pecado, volvió a las montañas a buscar a Dios y la excelencia moral.
No te detengas en los caminos del mundo, sigue al Señor que te da liberación
“Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba” (Génesis 19:12-14)
Aquí podemos ver cuán importante es hablar con tu cónyuge e hijos sobre el Señor en casa para que puedan estar acostumbrados con eso. Pero no vemos eso en la vida de Lot con sus yernos, la palabra del Señor nos dice que ellos se burlaron cuando escucharon a Lot, y por eso, finalmente, los yernos de Lot no lograron salir vivos de Sodoma y Gomorra. Si tan solo hubieran escuchado a Lot y los ángeles podrían haber sobrevivido.
“Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad” (Génesis 19:15-16)
Cuando los ángeles le dijeron que huyera de la ciudad, Lot quedó atrapado en todo lo que estaba dejando atrás y se detuvo. El Señor fue misericordioso con Lot e hizo que los dos ángeles lo arrastraran a él y a su familia a un lugar seguro. Incluso si Dios necesita sacarte de un apuro, lo hará porque es misericordioso y quiere ayudarte.
“Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas” (Génesis 19:17)
Los ángeles le dijeron a Lot que escapara a las montañas porque allí era donde Abraham había estado todo este tiempo. Las montañas hablan del alto lugar de la elevación moral. Sin embargo, ¿no hubiera sido mejor haber permanecido en las montañas todo el tiempo, en lugar de huir de la destrucción para llegar a ellas?
Aunque Lot era justo por la fe, perdió a su esposa cuando ella miró hacia atrás y se convirtió en una columna de sal (Génesis 19:26) porque no estaba donde se suponía que debía estar. Esto fue a pesar de que Dios hizo todo lo posible para ayudarlo. A menudo tenemos la tendencia a mirar hacia atrás en nuestro pasado y lamentamos haberlo dejado o sentimos que era mejor que nuestro presente. Los israelitas hicieron esto, recordando los melones, los puerros y las cebollas (Números 11:4-6) que habían dejado en Egipto cuando experimentaron algunas dificultades en el desierto. Sin embargo, se habían olvidado por completo de los látigos, los capataces y el hecho de que solían ser esclavos en Egipto.
A veces puedes sentir que antes de convertirte en cristiano, podías hacer muchas cosas que ya no puedes hacer. Pero no olvides que esas cosas terminan en frustración, derrota y muerte. ¡Ahora tienes gozo, paz, aceptación consciente de Dios y un sentido del favor divino! No olvides las cosas malas que has dejado atrás.
“Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno” (Génesis 19:27-28)
Mientras Lot escapaba de Sodoma y Gomorra en medio de la destrucción, Abraham estaba en un lugar de seguridad, comunión y amistad con Dios, observando todo lo que sucedía.
“Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba” (Génesis 19:29)
Dios se acordó de Abraham y aseguró que Lot escapara de la destrucción porque Abraham oró por él. Querido Radical Libre, ¿qué tipo de hombre o mujer justo quieres llegar a ser? ¿Quieres ser el que usa su posición para influir en Dios para el bien de los demás, o el que siempre ora por él? Que en estos días podamos vivir como creyentes vencedores en Cristo Jesús.

