El poder de la gratitud

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro ¡ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado” (Lucas 17:11-19) 

  1. La decisión de una vida de gratitud

¿Por qué es tan importante esto? Si vemos, el Señor Jesús pregunta por los que no vinieron a dar gracias. Para muchos en la vida cotidiana reclamar gratitud no se ve bien, es decir, si estás en una reunión y ofreces algo o das algo y luego mencionas que nadie te dio las gracias, inmediatamente aflora pensamientos como: “Hizo lo que hizo para esperar que le agradezcamos”, no se ve bien que reclamemos que no nos agradezcan. Con los niños funciona porque están en una etapa instructiva,  pero con los adultos no produce un buen ambiente, es porque la gratitud afecta y contradice a la justicia propia y el merecemiento. Por eso que Jesús hace esa pregunta. Jesús no esperaba gratitud porque la necesitara, Jesús esperaba gratitud porque  gratitud es la señal de quien reconoce la gracia y quien reconoce la gracia recibe favor de Dios y experimenta paz.

Incluso la palabra gracias viene del reconocimiento de que no mereces, por eso dices gracias (es gracia). Quien cree que merece no agradece; ya escuché de personas que dicen: “porque voy a darle gracias, es mi derecho o es su deber”. Jesús pregunta por los demás, porque eso definiría el tipo de vida que ellos llevarían después de su milagro.

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicesnse 5:18)

Casi en todas las epístolas de Pablo nos insta a ser gratos y no estamos hablando de un gracias cordial, de educación, sino de la revelación de aquella gracia que nos lleva al reconocimiento de su favor.

La gratitud produce: 

Paz y aliento

No hay nada mejor que una vida continua de paz, porque sabes que lo que estás viviendo proviene de Él. Quien reconoce que lo que vive y tiene es por su gracia tiene paz.

“De donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento” (Hechos 28:15)

Después de viajar días en barco llegó a Roma, tal vez cansado, tal vez con algunos temores y solo el dar gracias por los hermanos le dió animo, fuerza y paz. Has notado que cuando no expresas gratitud es porque no estás satisfecho y por eso no hay un estado de bienestar en ti, por eso es que una vida de constante gratitud a Dios produce también constante satisfacción y eso se manifiesta en nuestra alabanza (Salmos 100:4).

Censo de propósito 

La gratitud te recuerda que en Él tienes una nueva oportunidad y te lleva cada día al reconocimiento del perdón y te faculta a perdonar.

“Para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios” (2 Corintios 9:11)

Liberalidad es generosidad, es decir, cuando somos agradecidos se produce en nosotros generosidad. 

Censo de ser privilegiado

“Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Corintios 4:15-16)

La gratitud no está en los genes, tiene que ser aprendida, es el resultado de madurez, los niños no son agradecidos, ellos tienen que ser instruidos y enseñados para ser agradecidos. Un niño de dos años no te agradece expontaneamente, porque gratitud es el resultado de reconocer la gracia.

Infelizmente desde el Génesis el hombre se tornó en un ser ingrato ante Dios, el hombre no vio las bendiciones, el favor, el hombre creyó que merecía algo mejor, ser como Dios, sin saber que ya era semejante a Dios, entonces al ser engañado pensó que Dios les ocultó la oportunidad de ser “Dios”, entró en su naturaleza la ingratitud.

Hoy infelizmente las estadísticas nos muestran que son más los que deciden vivir una vida lejos del reconocimiento de la gracia, que los que deciden vivir bajo la gracia, cambiemos esa estadística, reconociendo cada día su amor y su misericordia. Que este próximo año 2023 seas un ministro de la gracia, de la justicia y sea el mejor de tu vida, que cada cosa que hagas, sea señal de gratitud en tu vida, que seamos conocidos la gente más agradecida a Dios.

Que la respuesta ante todo lo que haces sea: “Estoy muy agradecido a Dios”, allí no hay argumentos teológicos para refutar ¿quién podría cuestionar tu gratitud? Cuando te pregunten ¿Por qué eres líder? porque estoy agradecido a Dios ¿Por qué das tu diezmo? Porque estoy agradecido a Dios ¿Por qué eres pastor? Porque estoy muy agradecido.

  1. Gratitud trae multiplicación 

“Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud” (Mateo 15:36) 

Es interesante notar que el Señor tomó algunos panes y peces, pero no ordenó que se multiplicara, sino que Él dió gracias. Jesús pudo simplemente ordenar, pero nos enseñó que hay poder en la gratitud, que la gratitud antecede a la prosperidad.

  1. Diezmo es gratitud

La Biblia nos muestra que eran diez los leprosos y solo uno volvió, es decir, el diez por ciento de los leprosos volvió, el diezmo es la expresión de gratitud. Desde el inicio de los tiempos ya se habla de ofrendar a Dios, Caín y Abel, son una muestra de esto, escogieron lo mejor que produjeron ¿De dónde nace ese sentimiento? simplemente del reconocimiento de que su provisión es solo Dios y esto los lleva a la gratitud. Fue lo mismo con Abraham, él reconoció que la victoria se la dió el Señor, entonces se siente agradecido y presenta su diezmo, su ofrenda, a Melquisedec el rey de Salem.

Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros estarán colmados con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto” (Proverbios 3:9-10)

Siempre hablamos de honra hacia los demás, siempre enseñamos sobre honrar a los padres, pero ¿de qué manera podemos honrar a Dios? hay una forma de honrarlo, es con nuestros diezmos y primicias. Es con nuestros bienes.

“Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. Porque ¿quién soy yo y quién es mi pueblo, para que pudiéramos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos”               (1 Crónicas 29:13-14) 

Cuando David invitó a todo el pueblo a ofrendar para la construcción del templo, trajeron oro, plata y toda riqueza y luego dice ¿quiénes somos para decir que te hemos dado? solo te devolvemos lo que es tuyo.

  1. Las primicias son expresión de gratitud   

Ya vimos en  Probervios 3:9 que honra es gratitud, significa dar gloria. La manera como honramos a Dios es con las primicias, es con nuestros bienes, esto encierra un principio espiritual, las primicias al ser una expresión de gratitud, de fe, de confianza, santifican el resto de todo lo que tenemos. 

“Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas” (Romanos 11:16)

  1. La Santa cena es una expresión de gratitud

Su muerte nos dio vida y es la razón de estar aquí. La Santa Cena debe ser un día de gratitud, no de condenación, sino de fe, de creer en lo que Él hizo por ti. Su muerte te dio vida, vivimos en medio de una obra consumada (Hechos 20:7,  1 Corintios 11:23-26).  

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