//Pr. José Ignacio Galdós (La Vid – Chile)\\

Existe un pasaje extraordinario en la Palabra, unos de los milagros más extraordinarios, pero a la vez, más extraños. Quisiera mostrarte la resurrección de Lázaro desde un punto de vista sincero y personal. En realidad, todos nosotros tenemos un Lázaro, algo que enterramos, pero como Jesús dijo, no está muerto, solo está durmiendo.
Texto: Juan 11:1-44
En los 5 primeros versículos, vemos que todo camina con normalidad, pero a partir del versículo 6 la temperatura comienza a subir y comienzan a suceder cosas no programadas en la mente de cualquier humano.
Dios no es programable
En el versículo 6 dice que Jesús, intencionalmente, decide demorar, eso aunque su amigo Lázaro estaba por morir.
Lo primero que necesitamos saber es que Dios no es programable. Nosotros tenemos una lista en nuestra vida de cómo deben de suceder las cosas, pero la vida con Dios no funciona así querido hermano. No digo que no hagamos planes, solo te muestro que caminar con Jesús implica entrar en episodios que muchas veces no entenderemos, no tienen sentido, pero aún así Él tiene el control y nos ama.
Muchas veces Él coloca en nuestro camino gente diferente a nosotros, aunque nos gusta gente parecida a nosotros, en otras permite cosas que en un inicio no tienen ningún sentido. Hay otros momentos en los que parece que se olvidó de nosotros, pero no podemos confundir su amor con: “Jesús tiene que alinearse con mi agenda”. Él es el ser más estable que existe, pero a la vez el menos programable. Solo lee tu biblia y me entenderás.
No coloques un punto donde Dios coloca un paréntesis
Con Jesús no podemos poner un punto donde el coloca un paréntesis. Muchas personas en esta historia pensaron que era el fin, que la muerte de Lázaro era un evento que no tenía marcha atrás. La vida con Jesús es así, llena de sorpresas, de historias de resurrección y diferentes áreas de nuestra vida que creíamos que estaban muertas ¿Cuál es tu Lázaro? Quiero decirte que no es el fin, en algunos su Lázaro está tan enterrado que ni lo recuerdan. Proyectos, sueños, fuerza, coraje, fe y alegría fueron reemplazados por cosas que asumimos en nuestras vidas que Jesús nunca quizo que las asumamos.
Una oración sincera
La conversación que Marta y María tuvieron con Jesús fue muy sincera. Ellas mostraron su molestia por la “tardanza” de Jesús, pero esa oración sincera no impidió el milagro de resurrección ¿Sabes cuáles son las oraciones más poderosas? Son las oraciones sinceras, en las que exponemos nuestro corazón a Jesús. Jesús no se ofende con nuestra sinceridad, cuando le decimos que estamos molestos o que algo nos duele mucho. No permitas que la religiosidad te impida disfrutar de una relación sincera con Jesús.
Finalmente el milagro sucedió. Jesús gritó y Lázaro salió de la tumba.
Amado y amada, no es el fin, que el poder de resurrección se manifieste hoy en tus Lázaros, que ellos puedan ser desenterrados por el poder del Espíritu y que puedas vivir una vida sorprendente.

