//Pr. Luis A. Núñez\\

La semana pasada empezamos a hablar respecto a la honra a nuestro Salvador y dijimos que existe una manera de celebrarlo y honrarlo.
“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” (Mateo 2:11)
Los magos o sabios abrieron sus tesoros, le ofrecieron oro, incienso y mirra, estos eran regalos para los reyes. Ellos recibieron una revelación de que había nacido el Rey de los judíos y decidieron honrarlo con presentes ¿te imaginas a las personas diciéndoles: “Están locos, les han lavado el cerebro, que desperdicio”. El mundo dice creer en Jesús, pero cuando se habla de ofrendas para el Señor, ellos critican, pero en este acto hay un mensaje, el mensaje de la honra, la honra a quien nos dio la vida y esta honra es con presentes, es con lo mejor que tenemos.
“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y venid a sus atrios” (Salmos 96:8)
Fueron tres los regalos ofrecidos. Algunos dicen que el oroes honra para el rey, el incienso es reconocimiento de su divinidad y la mirra es la anunciación de su muerte por nosotros, pero veamos lo siguiente:
- La ofrenda de mirra
La mirra era un producto aromático (resina de un árbol), usado mucho en el hogar. También se hacían perfumes de mirra, el perfume no solo es agradable a nosotros, sino que es honra a alguien. Generalmente nos perfumamos para algún evento especial o para presentarnos ante alguien. Un ejemplo son las referencias en Cantar de los cantares, en las que se describe el uso de la mirra, que habla de la relación íntima que tenemos con Dios, representada en la vida conyugal. Otro ejemplo es Ester, quien tuvo que ser preparada seis meses con mirra para presentarse ante el rey, esta es la representación de la iglesia ante el Rey. El Señor dice que sin fe es imposible agradar a Dios.
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)
“Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:8)
“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:4)
Esto habla de una vida en su nueva expresión, en su nueva naturaleza, una vida de fe. Debemos comprender que una cosa es ser amado por Dios, amado incondicionalmente, que es por la gracia y otra es ser agradable a Dios. Quienes somos padres amamos a nuestros hijos incondicionalmente, pero no todos nuestros hijos tienen actitudes que nos agradan. La fe hace que cada uno de nosotros, no solo confiemos en Dios, sino que vivamos expresando nuestra nueva naturaleza y eso es olor fragante delante de Él.
En conclusión, la mirra es ser agradable a Dios por la fe, por el creer en lo que somos, por causa de la obra consumada, pues somos nuevas criaturas, con una naturaleza transformada. Expresar esta verdad es como una fragancia aromática delante de Él, la expresión de mi nueva naturaleza es mirra delante suyo.
- La ofrenda del incienso
El incienso es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que a menudo se añaden aceites esenciales de origen animal o vegetal, de forma que al arder desprenden un humo fragante. El incienso era encendido en un altar en el tabernáculo.
“Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás. Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos serán parte del mismo. Y lo cubrirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro” (Éxodo 30:1-3)
“Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará” (Éxodo 30:7)
Madera como material de construcción en el tabernáculo representa la humanidad y el oro la divinidad. Este altar sería de madera de acacia cubierto de oro, es decir, habla de la obra de Cristo, donde nuestra naturaleza humana fue cubierta por la naturaleza de Dios. Hoy delante de Dios somos oro. Él no nos ve a nosotros, sino a Cristo, esa es la “justificación”. En ese altar ardía el incienso todos los días.
“Porque para Dios somos grato olor de Cristo entre los que se salvan” (2 Corintios 2:15)
En otra traducción dice como “incienso aromático”, es decir, incienso son los que se salvan delante de Dios. Entonces el incienso son vidas de personas y esta es la manera de honrar al Señor, con vidas de personas. La Biblia muestra que las personas salvas son como olor grato (incienso continuo en el altar del incienso). Cada vez que predicamos el evangelio y ganamos una persona para Cristo, esta persona se convierte en olor grato delante de Él, es como el incienso.
- La ofrenda de oro
La ofrenda de oro es la representación de riqueza. Como hijos de Dios, sabemos que hay tres maneras de expresar gratitud a Dios por lo que nos da, por su sustento y cada una de ellas expresan una realidad espiritual.
- Las ofrendas: Son voluntarias y tienen que ver con momentos de gratitud. También involucran proyectos, como, por ejemplo, la construcción del templo o restauración de murallas, etc.
- Los diezmos: Son la décima parte de lo que Dios nos da y que tiene que ver con entregar todo lo que tenemos a Dios, es decir, consagramos todo a través del diezmo.
- Las primicias: Son el acto de fe por el cual santificamos todo lo que tenemos, es lo primero que damos al Señor cada año.
Todas estas expresiones son la manera como mostramos una actitud de reconocimiento de la gracia a través de nuestros bienes.
“Honra a jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos” (Proverbios 3:9)
“Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu Dios.No cocerás el cabrito en la leche de su madre” (Éxodo 34:26)
“Y que cada año traeríamos a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol” (Nehemías 10:35)
“Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas” (Romanos 11:16)
“Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente. Asimismo, se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo” (1 Crónicas 29:9-10)
“Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Crónicas 29:14)
Percibe que constantemente se habla de ofrenda voluntaria y se alegra por esa ofrenda voluntaria, pero ahora tiene una revelación, su alegría es mayor porque reconoce: “¿Quién soy yo? si de lo que es tuyo te damos”. Su alegría fue mayor porque entendió que no dio nada, solo recibió y cuando da, en realidad solo devuelve de lo que recibió. Su alegría fue a un nivel mayor porque entendió que solo recibió.

