Olvidando lo que queda atrás

//Pr. Eliud Cervantes\\

Estamos por entrar en un nuevo año y vamos a vivir una vida enfocada en Cristo. Es interesante que hay muchas personas que comienzan el año con muchas proposiciones en su corazón; sin embargo, conforme pasa el tiempo, no lo logran realizar. ¿Por qué? En este texto podemos ver, todo lo que Dios hace, primero lo produce dentro de nosotros.

“Los fariseos preguntaron a Jesús cuándo iba a venir el reino de Dios y él les respondió: La venida del reino de Dios no es algo que se pueda observar. No van a decir: “¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá!”. Dense cuenta de que el reino de Dios está entre ustedes” (Lucas 17:20-21)

Nada sucede fuera de ti sino es real dentro de ti. El reino de Dios se manifestará externamente, pero primero tiene que estar dentro de tu corazón. Muchos establecen metas y no las cumplen. Vemos en la palabra que muchos hombres de Dios tuvieron metas en sus vidas como José (fue formado por dentro por medio de las circunstancias), Moisés (mató porque aún no estaba formado), etc., pero aún no estaban preparados para sustentar esa prosperidad en su vida.

Tienes que aprender a ver por dentro todo aquello que Dios tiene para tu vida. Luego vendrá el tiempo de prueba y finalmente verás la promesa de manera concreta y eso se aplica a cada área de nuestra vida. Ej: Matrimonio, liderazgo, trabajo, etc. Pero para eso, hay cosas que tienes que dejar atrás. No puedes entrar a un nuevo año con cosas antiguas. El apóstol Pablo nos habla claramente sobre cómo él llevaba su vida.

“Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, 14 sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14)

Una cosa hacía el apóstol Pablo: OLVIDARSE lo que queda atrás. Y me gustaría hablar de 05 aspectos que debemos dejar atrás.

Dejar atrás la inmadurez

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño” (1 Corintios 13:11)

Hay gente adulta que aún vive como niño: vive pidiendo, hablando como niño, sintiendo como niño, etc. El adolescente, normalmente, es gobernado por los sentimientos. No podemos seguir viviendo de esa manera. Muchos son gobernados o usan como pretextos sus temperamentos, pero esos temperamentos deben ser trabajados por el Espíritu Santo. Muchos dicen: “yo soy así”. Los temperamentos no te pueden gobernar, debemos tener dominio propio. Eso la biblia lo llama de “hombre carnal”.

Crees que Dios te daría algo que te impida cumplir su propósito. Tu temperamento no puede interrumpirte. Muchas áreas de tu vida están detenidas por causa de eso. Un ejemplo claro de esto es Saúl y David en 1 Samuel 17. Saúl y el pueblo estaban paralizado delante de las amenazas de Goliat; sin embargo, David corrió a enfrentar el problema. David tuvo actitud de enfrentar el problema. Muchos están parados delante del enemigo año tras año.

No te quedes parado, 2026 es el año de la multiplicación. Entrega tu vida para aquello que es eterno. Las cosas más importantes es el propósito de Dios, no el dinero o amistades. Prepara tus maletas para el regreso de Jesús. ¡Él está volviendo!

Dejar las frustraciones

Pedro tuvo las más grandes decepciones: pensó que no negaría, debemos aprender a perdonarnos. Ej: pecaste en el pasado, prosigue para el objetivo,  cree en el perdón. Pedro quedó también decepcionado en la pesca. Muchas veces hacemos lo mismo, creemos que ya sabemos TODO, no confíes en tu carne. Debemos confiar en la fuerza de Dios. Ej: David no estaba preparado para la guerra, pero fue quien resolvió el problema. NO ES TU CURRICULUM WUE TE DA LA VICTORIA, ES EL FAVOR DE DIOS.

Dejar las relaciones que no tienen propósito

Hay muchas personas a nuestro alrededor que no contribuyen don el propósito de Dios. Solo tiene relaciones sin propósito aquel que no tiene propósito. En nuestra vida cristiana debemos considerar estos tres tipos de relaciones:

  • Pablo – es tu líder espiritual,
  • Bernabé – son amigos, hermanos, compañeros de ministerio.
  • Timoteo – es el hijo, el que recibe de Pablo para transmitir a los demás.

Recuerda:  La iglesia no es un lugar para ir, sino un lugar para pertenecer

¿Cómo tomas tus decisiones? ¿A quiénes rindes cuentas? Vemos que nuestro Señor Jesús lavaba los pies – con la palabra. Nosotros también tenemos que hacer eso entre hermanos. Presta atención a todo, involúcrate en TODO lo que implica el reino de Dios.

“Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo”   (Proverbios 27:17)

Dejar la mentalidad de escaces

“El noble, por el contrario, concibe nobles planes y en sus nobles acciones se afirma” (Isaías 32:8)

El hombre noble hace planes nobles. Vive como noble, Dios nos constituyó Reyes y Sacerdotes, vivamos en esa identidad. La palabra del Señor nos dice que fuimos llamados a reinar en esta vida (Romanos 5:17). Ora al Señor estos días para ver las grandes promesas de Él para tu vida. Camina en esas promesas. Cree en grandes sueños.

Dejar la insensatez

En proverbios encontramos esta palabra con mucha frecuencia y se refiere a alguien que confía en sí, se enoja fácil, desprecia el consejo, la corrección, palabras de contiendas. Es alguien que hace lo que no debería hacer. No seamos insensatos, sino entendidos de la voluntad del Señor.

“Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:17)

Nuestras metas tienen que comenzar en Dios, no en nuestros deseos personales o ambiciones personales. Que este tiempo puedas buscar en el Señor el conocer Su voluntad para tu vida. ¿Qué es lo que Dios te ha dicho?

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