La casa de la bondad

//Pr. Luis A. Núñez\\

La célula es un lugar donde todos deben ministrar, todos deben compartir, es un lugar para hablar, para compartir lo que recibiste y esta es la manera en que la Palabra es impregnada en ti. Me gustaría explicar esto a través de un ejemplo: cuando los artesanos acaban de pintar una taza de porcelana esta tinta puede ser retirada si se le aplica un solvente, cuando oyes la Palabra existen muchas formas como esta Palabra puede ser removida de nuestras vidas, al igual que la pintura en la porcelana, pero cuando esta pintura es expuesta a alta temperatura la tinta pasa a ser parte de la taza de porcelana, después de este tratamiento no existe nada que lo pueda borrar. Cuando solo oyes la Palabra existe el peligro de que el mensaje sea removido, pero cuando en las células compartes el mensaje, entonces el mensaje es impregnado en ti. Ya no solo es el pastor quien comparte la Palabra, en las células tú también eres el canal para compartir esa misma Palabra y ella es amalgamada a ti. Es por eso que las células son tan importantes.

Por favor leamos Juan 5:1-7.

Había una multitud de enfermos que estaba alrededor del estanque de Betesda (Que significa casa de la bondad) para ser sanados. La tradición decía que cuando el agua del estanque se agitaba es porque un ángel había descendido y el primer enfermo que se metía al estanque era sanado, sin embargo, esta la veracidad de este milagro no estaba comprobada. La arqueología actualmente estudia un fenómeno en este tipo de estanques, llega un momento en que de pronto brotan burbujas muy grandes, pareciera que el agua hierve, es más, aquí en el Cusco existen lugares con esas características (las pozas de Minas mocco en Calca). Probablemente, podemos especular, que en aquellos días alguien vio este fenómeno y dijo: “¡Es un ángel!”, otro dijo: “Si, es un ángel y cada vez que baja al estanque viene para sanar”, otro dijo: “Pero solo sana al primero que se mete al estanque”, así funciona el misticismo y lo impresionante es que muchos erradamente creen.

A este estanque llegó el Señor Jesús, de manera oculta, por causa de las multitudes. Esa multitud estaba esperando que sucediera alguna cosa, tenían esperanza, tenían fe, pero ¿fe en qué? No, en Dios, no en Jesucristo, sino en lo que alguien más habló, confianza en que algún momento sus fuerzas les permitan disfrutar del milagro, eso es justicia propia. Por eso el estanque de Betesda simboliza a la religión.

El texto dice que en el estanque había alrededor, cinco pabellones, cinco espacios, donde las personas esperaban que el agua se agite, el hombre de la historia ni siquiera estaba en el espacio más cercano al estanque y eso sumado a su enfermedad lo descalificaba para recibir su milagro ¿Cuántos han vivido la misma experiencia de la religión? Colocando su esperanza en lo que alguien dijo, en sus propias fuerzas, en lo que puedes o no puedes hacer. En este caso no eran pocos, era una multitud, nosotros no estamos siguiendo a esa multitud, nuestra confianza está en Jesús y en aquello que Dios es capaz de hacer, eso es gracia. El cristianismo es la relación con Dios a través de Cristo, no a través de métodos (Hebreos 10:19-22).

  1. El mérito humano (v.4)

Estos enfermos esperaban que el ángel moviera el agua y el que tenga la capacidad de entrar primero era sanado, eso es mérito humano. La religión justamente muestra eso, las bendiciones solo son para el más talentoso, para el más aprobado y eso obviamente descalifica a todos, esa es la gran diferencia entre religión y cristianismo, en la religión solo es bendecido el primero, el que es calificado, pero con Cristo eres bendecido por estar cerca de Él, no por tus calificaciones. En el v. 14 el Señor le dice al paralítico “no peques más”, es decir era un pecador acusado por su enfermedad pues según la ley decía que era maldito, pero en Cristo toda maldición y acusación es quebrada. Por favor, entiende que nada de lo que recibimos de Dios es por mérito propio, todo es gracia. Ahora tú decides, vivir en el esfuerzo propio o vivir en la gracia.

Todo lo que haces es definido por lo que está en tu corazón. Leemos en Lucas 10:38 que Marta tenía en su corazón agradar a Jesús a través de su afán y esfuerzo, pero María tenía en su corazón disfrutar aquello que Jesús traía, recibir ese favor. Dios no quiere que vivas para agradarlo, Él quiere que vivas para disfrutar lo que ya te dio. No quiere que seas un buen padre para agradarlo, Él quiere que disfrutes de tu paternidad, Él no quiere que seas una buena esposa o un buen esposo para agradarlo, Él quiere que disfrutes tu vida conyugal, Él no quiere que seas líder para agradarlo, quiere que disfrutes tu liderazgo, Él no quiere que te congregues para agradarlo, quiere que disfrutes el congregarte, todo lo que nos da es por su gracia y para nuestro disfrute, entra en la posición de María y no de Marta.

  1. La dependencia humana (v.7)

Frente a la pregunta del Señor Jesús, el enfermo respondió “no tengo quien me meta al estanque”, es decir, los ricos tenían alguien que podía cargarlos, pagaban para que los lleven y los coloquen primero, eso era favoritismo. Las personas que viven a través de la religión dicen “yo no consigo nada porque nadie me ayuda, nadie ora por mí, ni mi pastor, no me impone sus manos”. Sin embargo, el que cree en Dios sabe que no hay más intermediarios ¡Solo cree! A veces, esa religiosidad está impregnada en nosotros y nos lleva a pensar equivocadamente: “quiero liderar, pero no tengo quien me enseñe, quien me discipule”. El religioso siempre atribuye a los demás su condición, si le va mal es porque nadie lo ayudó, lo dejaron solo, muchos están siempre culpando a otros. Solo imagina al paralítico ¿Cómo vivía ese hombre? Vivía molesto, sumido en la conmiseración pues no había quien lo ayude y esa es la condición en la que muchos se han resignado a vivir. Existe una verdad que todo hijo de Dios necesita entender ¡Tú tienes acceso al trono! no eres víctima del mundo, la gloria se manifestará cuando reconozcas que Jesucristo ya lo hizo, eres más que vencedor en Él ¡Sal de ese hueco de auto piedad! Dios te levantará donde estés, si el favor de Dios está contigo nadie te puede detener. No fue un ángel el que movió tu agua ¡Fue el Señor, Él te escogió! ¡Aleluya!

  1. La espera (v.3)

Una característica de la religión es la pasividad. Muchos confunden el esperar en Dios con tener una actitud pasiva. Nota la actitud de algunos personajes en la Biblia que recibieron algo de parte del Señor Jesús, Bartimeo tuvo que gritar, Zaqueo era bajito y tuvo que subir a un árbol para ver a Jesús, la mujer con flujo de sangre tuvo que atravesar la multitud para llegar a Jesús, todos ellos abandonaron la conmiseración, dejaron de pensar en que no recibieron ayuda de nadie, en que los dejaron solos y decidieron ir hacia Jesús pues Él tenía el poder para bendecirlos. Quien quiere recibir no se permite ser pasivo.

“pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)

Dios te oye y eso sucede gracias a la gracia, no es por algo que hagas, solo necesitas creer en la provisión sobrenatural de Dios. Josué 1:3 dice que la tierra prometida era para el pueblo de Israel, pero ellos tenían que pisarla con la planta de sus pies, el acto de pisar es el acto de apropiar ¿entiendes eso? la parte de Dios es dar y nuestra parte es apropiarnos. Esto no se contradice a lo que enseñamos, todo lo contrario, tú no haces algo para conquistar, tú haces porque Él ya lo conquistó por ti e hizo de ti un conquistador.

  1. Frustración (v.7)

Si te relacionas de manera religiosa con Dios cosecharás frustración. Observa el caso de Marta, ella estaba enojada con Jesús y reclamó frustrada. La religión te lleva a pensar: “Siempre los demás son bendecidos, pero yo soy olvidado” “Este es nuevo y mira donde estoy” Algunos piensan que existen preferencias personales de parte de Dios, pero las buenas noticias son que en Dios tú eres bendecido no por tus obras, sino por lo que Él hizo, no hay más deuda, tú fuiste declarado justo en Cristo Jesús. ¡Sal de la orilla de este tanque! el Señor no podía curar a todos porque era un ambiente religioso, escogió curar al peor, porque si no todos atribuirían esos milagros al supuesto poder de ese estanque. 38 años de sufrimiento fueron utilizados como argumento de Satanás para convencer a este hombre que su sufrimiento era consecuencia de su pecado y además fue convencido de que Dios se había olvidado de él, esa era una gran mentira. A veces escuchas una voz que te dice que no vas a recibir porque eres el peor, en esos momentos solo tienes que recordar que la gracia ha llegado para bendecirte, no por tu condición, sino por creer ¡Todo es posible para aquel que cree!

  1. La ceguera espiritual (v.6)

La respuesta a la pregunta de Jesús fue: “cuando yo me arrastro otro entra en mi lugar”, las circunstancia, su justicia propia lo volvió ciego. Yo me imagino a los ángeles del cielo escuchar su respuesta y gritar: “! Oye ¿No te das cuenta con quién estás hablando? Es Jesús!” Esta es la oportunidad para disfrutar de tu posición, nota que este milagro sucedió en medio de la celebración de una fiesta, no sabemos exactamente cuál, pero lo cierto es que estaban de fiesta y Jesús llegó a su vida para llevarle esa alegría robada por 38 años. Puedes estar en medio de la iglesia, pero sin disfrutar de tu relación con Dios y eso es triste, sin embargo, Jesús está delante de tuyo para devolverte tu verdadera posición como hijo de Dios, quiere cambiar tu forma de pensar, pues si tú crees ¡Vas a recibir! Amén.

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