La justicia propia y las relaciones interpersonales


//Pr. Luis A. Núñez\\

En un tiempo de ayuno como en el que estamos es normal que afloren muchas actitudes de nuestra carne como ira, enojo, etc. Esto sucede porque hay una lucha espiritual, es allí donde la justicia propia se hace evidente.

La justicia propia es la fuente de los mayores problemas en nuestra relación con Dios y en nuestras relaciones inter personales ¿Cómo así?, simplemente porque la justicia propia lleva a las personas a sentirse merecedoras o simplemente a creer que lo que consiguieron fue en su esfuerzo propio, entonces se juzgan superiores o mejores que los demás o los lleva a la comparación (ejemplo: la parábola de los trabajadores de la viña). Incluso va a afectar la relación con Dios porque lleva a las personas a juzgar a Dios. Vemos en el Genesis cual fue, en realidad, como el maligno llevo al engaño a la mujer, en Génesis 3:1-7 veremos cómo fue el proceso de tentación:

  1. (v.1) Comenzó con el sarcasmo (con que Dios les ha dicho)

Esa es la estrategia que sigue usando el diablo en este mundo, usa a las personas a través del sarcasmo: “Ah ¿Es verdad que estás en una secta?”, “Ah ¿Dice que le das tu diezmo a tu pastor?”, “Ah ¿Dice te has vuelto hermanito?”, “Ah ¿Dice ya no vas a fiestas?”, “Ah ¿Dice ya no estás en el jueves de patas?”. La vergüenza es el arma de Satanás para detenernos, frente a eso el apóstol dice “Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios” (Romanos 1:16). El arma del maligno es la vergüenza, él quiere que sientas vergüenza de lo que eres.

  1. (v.4) Contradijo lo que dijo Dios (no moriréis)

Esta es la segunda fase en la que el enemigo confronta tu fe, lo sabes de la palabra para disminuirte, para hacer ver a Dios y a su palabra como algo ridículo, como absurdo, intenta mostrarte que Dios es una mentira, que es un engaño, que toda esta vida con Dios es un engaño. Allí el maligno pondrá ciertos argumentos, en el caso de la mujer (Eva) le dijo que Dios no era tan bueno como ella creía.

  1. (v.5) La llevo a la caída (serás como Dios)

La tentación no fue el fruto del árbol, ese fue el canal, la tentación fue la idea de ser como Dios, la llevo a creer que algo que ella haría (comer el fruto) la transformaría en alguien como Dios. Lo que no sabia Eva era que en la bondad de Dios y en su gracia, Dios ya había puesto su naturaleza en ella, nos hizo a imagen suya (Génesis 1:27), por eso dice la Biblia que Eva fue engañada (1 Timoteo 2:14), el hombre cedió a su mujer, pero Eva fue engañada.

Hoy es el problema de los que viven en la ley, ellos creen que algo que hacen los va a transformar a la imagen de hijo de Dios, ignorando que ya son hijos de Dios en Cristo. La tentación es llevarlos a querer conseguir la santidad a través de algo que van hacer, ignorando que ya son santos. Orar y ayunar no nos hacen más santos, porque ya somos santos, en lugar de eso, nos lleva a expresar lo que ya somos, por eso debemos orar y ayunar.

¿Sabes cuál fue el resultado terrible para Adán y Eva?  Cuando sus ojos fueron abiertos fue más bien para mirarse a sí mismos y allí comenzó la justicia propia, allí comenzó la fuente de los problemas, todo estaba bien mientras ellos contemplaban el deleite (Edén) en cual Dios los colocó, hasta que fueron llevados a mirar su desnudez (a sí mismos). Dios les preguntó ¿Quién les dijo que estaban desnudos? La justicia propia te hace centrar tu atención en ti y no en la gracia que es Cristo. La Biblia dice que Adán y Eva expresaron que tenían miedo porque estaban desnudos (Miedo y condenación).

LA JUSTICIA PROPIA EN LAS RELACIONES CONYUGALES.

La justicia propia es la mayor fuente de los problemas conyugales. Para entender, veamos lo que dice Romanos 14:10: “Pero tú ¿Por qué juzgas a tu hermano? O tú también ¿Por qué menosprecias a tu hermano? porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”. El capítulo 14 comienza exhortándonos acerca de nuestra actitud frente a los comportamientos errados de los más débiles, allí el Señor muestra que hay dos reacciones erradas que evidencian la justicia propia.

  1. JUZGAR – Quiere decir, básicamente, sentenciar, definir o determinar.
  2. MENOSPRECIAR – Quiere decir reducir a alguien a nada, es despreciar, reprobar a alguien,

¿Por qué juzgas?, ¿Por qué sentencias o defines que determinada persona nunca va cambiar? Es allí donde Jesús decía que no miremos la paja en el ojo de nuestro hermano, sino veamos la viga en nuestro propio ojo.  El juzgar es un acto del corazón que hace que tomes una actitud que no es de Dios, te lleva al resentimiento.

¿Por qué menosprecias?  Todo el que menosprecia es porque se cree mejor, algo que esta persona hace le hace creerse superior. No estoy diciendo que no debemos tratar los problemas, los errores deben ser tratados, a eso la Biblia lo denomina exhortación. ¿Cuántos de tus problemas conyugales están ocasionados por el carácter errado de tu cónyuge? tus reacciones están determinadas por juzgar y menospreciar.

¿Cuál es la diferencia entre exhortar a tu cónyuge por algún error que haya cometido y juzgarlo o menospreciarlo?  La diferencia se evidencia en la reacción hacia tu cónyuge, es tu corazón delante de Dios, pues allí es donde deberíamos orar y buscar sabiduría en Dios para confrontar el error y trabajar para corregirlo, lamentablemente lo que suele suceder es que entramos en la ley del merecimiento y eso nos lleva a creer que merecemos a alguien mejor. Adán le dijo a Dios: “la mujer que tú me diste” en otras palabras: “yo merecía algo mejor, no fue mi culpa, la culpa es de ella”. Esta actitud lleva al egoísmo, al odio, a estar constantemente viendo solo errores en el cónyuge, a una convivencia insoportable.

LA FALTA DE PERDÓN

Esta es una actitud de justicia propia, porque no reconoces varias cosas:

  • Que Dios te perdonó algo mucho más grave, algo por lo cual merecías la condenación eterna, estabas condenado a morir lejos de Él y en su infinito amor te perdonó y te hizo su hijo.
  • Que Él es justo, Él hará justicia, solo quien reconoce esto descanza en Él.

LA JUSTICIA PROPIA EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES

De la misma manera ¿Por qué juzgas? El juez es el Señor, tú fuiste llamado a exhortar, no a juzgar ¿Por qué menosprecias? Ese es uno de los mayores problemas de los hermanos en la fe, la justicia propia que los lleva a menospreciar, porque creen que son mejores, porque según ellos su madurez es el resultado de lo que hacen. Una vez más, no estoy diciendo que no debemos confrontar el pecado o los errores ¡Claro que debemos confrontar! pero menospreciar a alguien por su posición económica, apellido, titulo eclesial, todo esto tiene que ver con  justicia propia. Veamos a Caín y Abel ¿Por qué Caín mató a Abel? Todo comenzó cuando la ofrenda de su hermano fue aceptada por Dios y la de él no, entonces, él se enojó, pero ¿Por qué? porque, por alguna razón, se creyó mejor a su hermano, entonces abrió la puerta, primero, al resentimiento con Dios y luego, al odio a su hermano, para finalmente, dejar que la envidia corroa su corazón y terminó asesinándolo. La envidia es el mayor problema de quienes viven bajo la ley. Ese problema es el que sucede cada día en medio de las relaciones interpersonales, es decir, juzgar y menospreciar,

¿Qué debemos hacer?

¡Depender de Dios! eso nos lleva a pedir sabiduría. Santiago 1:2-6 dice: “Hermanos tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría pídala a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra

Debemos pedir sabiduría para tratar de manera correcta a nuestra esposa, sin embargo, algunos no piden sabiduría sino justicia.  1 Pedro 3:7 dice: “Vosotros maridos igualmente vivid con ellas sabiamente dando a la mujer honor como a vaso más frágil” Dios exhorta a los hombres que vivan con ellas sabiamente. La Biblia también dice en Proverbios 14:1: “La mujer sabia edifica su casa más la necia con sus manos la destruye” la mujer sabia edifica su casa, para edificar su casa necesita sabiduría. Acudir a Dios para pedir sabiduría es señal de quien vive en la gracia, pedir sabiduría trae paz, descanso, espera, nuevas fuerzas,

Cada día pide a Dios sabiduría para tratar, para aconsejar, para saber cómo decir, como hablar, a veces estás en los correcto en lo que quieres decir, pero no hay sabiduría en el cómo decir, es entonces que la sabiduría es imprescindible.

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