La multiplicación fluye en su presencia

//Pr. Eliud Cervantes\\

Estamos viviendo días de mucha incertidumbre en el mundo en todos los aspectos: economía, salud, guerra, etc. y delante de eso, como hijos de Dios debemos creer y confiar en el cuidado de nuestro Padre. Sin embargo, en la vida cristiana, también creemos que son días de grandes desafíos, hay un tiempo de gran cosecha y multiplicación delante nuestro antes del regreso de nuestro Señor Jesús. Hoy quiero ver, a través de la Palabra del Señor, en el milagro de la multiplicación de los panes y peces, algunos principios que nos ayuden a poder confiar en el Señor en días como éste.

“Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas” (Lucas 9:16-17 NVI)

A través de este milagro en el que Jesús alimentó a los 5000 con cinco panes y dos peces, nos está mostrando cómo su provisión más que suficiente llega a nuestras vidas, ya sea en el ámbito natural, cómo también el ámbito espiritual y ministerial. Observando las acciones de Jesús, hubo cinco cosas que hizo:

  1. Recibió los cinco panes y los dos peces 

Si queremos ver la multiplicación o provisión en nuestras vidas, lo que tenemos que hacer es colocar en las manos del Señor lo que tenemos. Comenzando por nuestras vidas. No hay forma de vivir una vida abundante si nuestra vida no está en sus manos. Es por esa razón que el Señor Jesús nos dice en Juan 15:5:

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer 

  1. Miró hacia el cielo 

Jesús nos enseña que delante de las circunstancias y necesidades que podamos enfrentar, nuestra mirada tiene que estar en el cielo, porque es allí donde se encuentra la provisión para todas nuestras necesidades.

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19) 

En el reino de Dios no falta nada, solo es invisible, pero que sea invisible no quiere decir que no exista o no sea real. En realidad lo que es invisible es lo que es eterno. Ej: aire, ondas. Lo que ves es temporal, envejece y muere.

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18) 

  1. Bendijo y dio gracias a Dios 

La tercera actitud que vemos en Jesús es que Él bendijo y dio gracias a Su Padre por lo que tenía. La gratitud es la clave para ver la multiplicación. Un corazón agradecido es aquel que reconoce que todo es por Su gracia.

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18) 

  1. Partió los panes y los peces 

Nuestras vidas son como esos panes y peces. Debemos estar en las manos del Señor. Pero esos panes necesitan ser partidos. ¿De qué nos habla eso? De poder morir para que otros vivan. Jesus dijo lo siguiente:

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (Juan 12:24-25) 

En la vida cristiana, sólo ganamos cuando morimos. Solo podemos ganar más vidas, muriendo. Muchos creen que al servir al Señor como líderes, discipulando, haciendo los cursos, etc., están perdiendo su vida, pero no es así, tú la estás ganando. No aceptes las mentiras del enemigo a través de tus familiares o amigos que te dicen que es una pérdida de tiempo lo que haces. Tú estás inmerso en una obra eterna.

Como iglesia estaremos entrando en un tiempo de ayuno y oración, donde vamos a morir a nuestra carne y deseos porque queremos más vidas para el Señor. Te desafío a que puedas disponer tu vida para estar juntos en este propósito.

  1. Repartió la comida 

¡Jesús proveyó tanta comida para la gente que sobraron hasta doce canastas llenas! Esa es la provisión celestial. ¡Aleluya!

La multiplicación es en su presencia

Pero la pregunta es: ¿Cuándo multiplicó los panes y peces nuestro Señor Jesús? Muchos creen que eso sucedió mientras los discípulos repartían. Observemos la Palabra.

Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco” (Juan 6:5-7) 

Cuando los discípulos vieron por primera vez a la multitud, su primera solución fue comprar comida para esta gente. Sin embargo, al ver la multitud, todavía pensaban que la comida que podían comprar no sería suficiente. Tenían una mentalidad de escasez. Pero Jesús tenía una solución mejor y más elevada: multiplicó la comida.

Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró hacia el cielo y los bendijo. Luego, a medida que partía los panes en trozos, se los daba a sus discípulos junto con los pescados para que los distribuyeran entre la gente” (Lucas 9:16 NTV)

Y tomando los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a la gente” (Lucas 9:16 LBLA)

Fíjate cuando ocurrió la multiplicación. ¡No en las manos de los discípulos, sino en Sus manos!

“Los iba dando…” Esto nos muestra que los discípulos tenían que seguir volviendo al Señor para llevar más comida para dársela a la multitud. Por tanto, la clave para recibir nuestra provisión es seguir volviendo al Señor porque Él sigue dando.

¿Cuántos días que no has conversado con el Señor? Él es la fuente que permanece dando y tú no lo estás buscando. La respuesta es: permanece buscando en Él.

La provisión que necesitamos seguramente vendrá, pero debemos estar en una posición en la que podamos recibir del Señor ¡Debemos ir delante del Señor para recibir nuestra provisión! En muchas porciones de las Escrituras, vemos que cada vez que alguien llegaba a la presencia de Jesús, recibía el suministro que necesitaba. Los que eran débiles fueron fortalecidos. Los que estaban enfermos fueron sanados. Los ciegos volvían a ver. Alguna cosa sucedía. La provisión la recibimos cuando estamos en la presencia de Jesús.

Muchas veces creemos que nosotros es que le damos algo, pero es Su gracia la que suple. Nadie le gana al momento de dar ¡Porque el Señor sigue dando, tenemos que seguir volviendo a Él! Nada toma al Señor por sorpresa. Si bien hay mucha inestabilidad en los tiempos que vivimos, el Señor todavía está presente con nosotros. ¡Incluso frente a estos problemas, no debemos preocuparnos y solo tenemos que estar en Su presencia para recibir de Él!

La provisión del pasado ya no sirve para hoy, por lo tanto, permanece buscando. ¿Por qué el Señor no nos da todo completamente? Porque ya no volverías a Él. Qué éstos días que queremos ver su provisión y la multiplicación de la obra que estamos haciendo, volvamos todos los días a la fuente de nuestras vidas. Él te está esperando.

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