//Pr. Luis A. Núñez\\

Tu destino es cumplir tu predestinación o en otras palabras, fuiste predestinado para cumplir un destino. La predestinación es lo que Dios determinó para ti y el destino es la oportunidad que Dios te da para cumplir ese propósito.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10)
“Para buenas obras” nos habla de destino, de cumplimiento de propósito y la frase “preparó de antemano” nos habla de que Dios predestinó todo ello. Por ejemplo, un martillo fue diseñado, creado (predestinado) para que un día clave un clavo; en ese momento funciona para lo que fue destinado. Hay una historia interesante en la palabra.
“Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos” (Marcos 11:12-14)
Betania significa “lugar de frutos” y fue un lugar de muchos acontecimientos. Jesús fue recibido en la casa de Marta, María y Lázaro, fue servido con afán por Marta, escuchado con pasión por María y además se produjo la resurrección de Lázaro. La historia continúa y dice que, saliendo de ese lugar, el lugar de los frutos, se encuentra con una higuera. La higuera fue diseñada para dar higos, pero su destino era un día satisfacer el hambre de Jesús. A propósito de esto veamos algunos puntos muy importantes:
- Jesús tuvo hambre
Si decimos que Dios tiene una necesidad, podemos entrar en una discusión teológica, por tanto, debemos comprender que hablar de la necesidad de Dios es apenas una expresión muy humana para comprender una actitud divina, en realidad, Dios no tiene necesidad de nada, esto es apenas para comprender el deseo de Dios, que es manifestado por su gran amor.
La Biblia nos muestra que aun a pesar de la caída del hombre, Dios manifiesta su amor. Por ejemplo, viste y cubre la desnudez de Adán y Eva (Génesis 3:21), es decir, les da la oportunidad de recomenzar una nueva vida, pero una vez más, la naturaleza pecaminosa del hombre lo conduce a corromperse y desviarse y fruto de eso viene el colapso y la decisión de Dios de raer al hombre de la tierra (Génesis 6:5-8), pero su amor hace que Dios le de otra oportunidad al hombre de comenzar una nueva generación a través de Noé, pero una vez más la naturaleza del hombre lo lleva a estar alejado de su voluntad.
“Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:12)
Sin embargo, aun por encima de esto, el amor de Dios es eterno y nunca acaba. La Biblia nos muestra lo siguiente:
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10)
Por ese amor vino el Señor. Dios mismo se hace carne y muere por la salvación de la humanidad, su deseo es que nadie se pierda (2 Pedro 3:9). Por lo tanto, vemos que Dios tiene un deseo, una necesidad ¡La salvación de este mundo! porque la salvación del hombre nos devolverá al cumplimiento del propósito original, porque Dios no creó al hombre para ser salvado, la salvación es la corrección de la caída de hombre. Entonces el deseo de su corazón, lo que está en el centro de su corazón es la salvación de las personas.
- La higuera estaba llena de hojas
Cuando se está por entrar al verano, la higuera comienza a llenarse de hojas y de brotes florales que van a dar el fruto. Esta era una higuera llena de hojas, la podemos comparar con nosotros, ya que por ejemplo en Jeremías 24 se hace una comparación de los higos con el pueblo de Dios, entonces podemos decir que esto habla de una buena apariencia, de una vida transformada, la vida fue activada en esa planta, pues hay verdor, hay hojas. Dios acude a hombres y mujeres llenos de vida, de verdor, Él no acude a plantas sin vida, Dios acude a personas que viven en santidad, que dan buen testimonio, pero Dios no quiere solo eso, sino que nuestra vida transformada se torne en frutos que satisfagan su deseo, su anhelo y eso es ¡almas! vidas de personas. Dios quiere personas que no solo sean santas, sino que estén consagradas ¿Por qué? porque una persona consagrada vivirá para el cumplimiento del sueño de Dios y este sueño es ¡Una humanidad redimida! Dios no solo quiere vidas cambiadas, Dios no quiere solo personas con un nuevo estilo de vida, Dios quiere encontrar en ellas frutos que satisfagan su deseo, su sueño.
- No era tiempo de higos
Esto habla de un “tiempo sobrenatural”. Naturalmente hablando no era tiempo de higos, pero su verdor, es decir, la nueva vida en esa higuera, mostraba que si podía dar frutos ¡Aleluya! Tal vez las circunstancias digan que no es tiempo de que des frutos, tal vez eres un nuevo brote y naturalmente se piensa que no es tiempo de que des frutos, pero este es el Kairos de Dios, el tiempo de Dios. Él vino a buscar en ti frutos que satisfagan su sueño, su anhelo ¡este es el tiempo! Los higos no dan fruto en invierno, cuando el clima es adverso para dar frutos, cuando todo dice no, este es el tiempo que Dios busca en ti, este es el Kairos de Dios, es una oportunidad única, un tiempo sin igual, esta es una oportunidad histórica y única en tu vida de hacer algo sobrenatural.
- Tu oportunidad es única
“Nunca más se coma fruto de ti”. Cada generación es visitada por Dios para buscar frutos en ellas, el problema es que cada generación solo mostró hojas. El Señor se ha acercado y no queremos que pase de nosotros esta oportunidad, no queremos ser una generación que solo quede mencionada en la historia, nosotros queremos ser una generación que haga historia. Este es el Kairos, este es el tiempo de Dios, este es el tiempo de responder al llamado.
Ejemplo Josías (2 Reyes 22:1-2)
Josías, Rey de Judá (639–609 a.C.), fue coronado por el pueblo a la edad de ocho años, después que su padre, Amón, fue asesinado. Fue el más recto de los reyes de Judá, pudo conquistar rápidamente las antiguas provincias del reino del norte y librarse en gran parte del tutelaje de los asirios. Josías extendió las fronteras de su reino hasta alcanzar los límites que el reino unido había tenido en tiempos de David.
Paralelamente con sus conquistas territoriales, Josías emprendió una reforma religiosa de grandes alcances e implicaciones políticas notables. Esta reforma tuvo como principal objetivo extirpar del pueblo de Judá las prácticas cananeas y la adoración de las diversas divinidades extranjeras.
Él envía a restaurar el templo y junto con todas las cosas que hallaron, encontraron el libro de la ley y aunque no se especifica que libro era, se cree que pudo ser Deuteronomio, pero la Biblia nos muestra que se produce una gran conmoción en su corazón. Mientras le leen este libro Josías se rasga sus vestidos, mostrando una actitud de dolor, arrepentimiento, indignación y humillación. Él entiende que sus padres y todo Israel habían fallado, que habían pecado contra Dios. Así que se propone hacer una gran reforma.
“Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado” (2 reyes 22:11)
Josías quiere cerciorarse que las palabras de ese libro realmente son de Dios ¿qué sería lo que decía ese texto? Personalmente, yo creo que era lo siguiente:
“He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres” (1 Reyes 13:1-2)
¿Sabes cuándo se profetizó esto? 300 años antes de que naciera Josías. Dios había planificado que un hombre nacería en el lugar cierto, en el tiempo cierto ¡Aleluya! No solo hay un “porque” (predestino), sino un “para que” (destino) ¿Para qué propósito estás dónde estás? para alcanzar a los que están a tu alrededor, para convertirte en un José en los tiempos de sequía, llevando alimento en los tiempos de hambre, llevando esperanza, para llevar el Reino de Dios a la vida de la gente. Fuiste engendrado para ser un vencedor.
Hasta aquí Dios estuvo embarazado de ti, hoy es tiempo de darte a luz en el propósito, en su plan, entonces toma una decisión. Dile a Dios: “Quiero ser el cumplimiento de tu sueño, de tu voluntad, quiero hacer todo aquello para lo que fui hecho”.

