La Verdadera excelencia

//Pr. Mauricio Vizcarra\\

1 Cronicas 13: 1-14

En el antiguo testamento Dios mandó a construir el tabernáculo (Habitación de Dios), allí existía un lugar llamado el lugar santísimo, donde se encontraba el arca del pacto que representaba la presencia de Dios. Esta arca media un metro por un metro y medio, hecho de oro, con madera de acacia.
Tiempo después hace su aparición David, quien fue llamado por el mismo Dios como un hombre conforme a su corazón ¿Por qué? Una de las razones más preciosas que encontramos en esta historia es que David tenía un deseo profundo por la gloria y la de presencia de Dios, él logró reproducir la manifestación de esa gloria aquí en la tierra, en Jerusalén de una manera asombrosa.

David se propone trasladar el arca del pacto desde el monte Moriab hacia el monte Sión, este recorrido era de más o menos 20 kilómetros. En la historia que leímos vemos en el versículo 12 que David queda frustrado porque en medio de ese viaje pasan por un valle arenoso y de pronto el carro donde estaba siendo transportado el arca empezó a inclinarse y uno de los mejores soldados de David, Uza, sostiene con su mano el carro y toca el arca, inmediatamente Uza es fulminado por la presencia de Dios. David entiende que no puede trasladar el arca de esa forma y tuvo mucho temor, entonces decide que el arca pase a alojarse en casa de OBED edom, donde se quedó 3 meses. Después de este tiempo David retorna pero esta vez con una dirección de Dios, el Arca solo podía ser transportado por los sacerdotes y los levitas.

Una característica maravillosa que David tenía era hacer las cosas con mucha pasión y excelencia, la Biblia dice que David transportó el Arca en un carro nuevo, “cero kilómetros”, pero aun así David tuvo que entender que la excelencia no está en hacer las cosas según nuestro criterio, sino es hacer las cosas a la manera del Señor, como para el Señor (Colosenses 3:23), eso es excelencia.

David después de su mala experiencia al intentar trasladar el arca no se quedó allí frustrado, él sabía lo que Dios anhelaba, Dios anhelaba morar en medio del hombre, David comprendió eso y con excelencia y la dirección de Dios pudo traer la gloria de Dios a su casa. Al intentar hacer las cosas de acuerdo a su criterio solo produjo muerte pero haciendo las cosas de acuerdo a la dirección de Dios logro hacerlo con excelencia, solo hay manifestación de la Gloria de Dios cuando hay excelencia en lo que haces.
El lugar donde repose la presencia de Dios siempre será bendecido, así como le sucedió a Obed edom, él y toda su casa fueron bendecidos. Obed significa Abad es decir adoración y edom significa sangre, entendemos entonces que solo podemos servir a Dios con una adoración excelente por medio de la sangre de Jesús. Cristo es nuestra excelencia, hoy tenemos el mayor privilegio al ser hijos de Dios, la excelencia vive en nosotros.

Muchas personas creen que pueden servir a Dios a su manera y no a la manera de Dios, por eso el resultado es como en el caso de  UZA, solo hay muerte en lugar de vida. Todo lo que hacemos para el Señor con excelencia tiene como resultado unción y así la Gloria  será manifestada, porque el centro de todo lo que hacemos es CRISTO.

2 Corintios 5:21 dice que tú y yo somos justicia de Dios en Cristo, la justicia de Dios está en Cristo, Jesús al estar en la Cruz llevó nuestras enfermedades, la muerte, la acusación, la condenación, deuda y la vergüenza (Romanos 5:17) y Él nos dio a cambio su justicia, nos dio su salud, vida, bendición, el ser llamados los hijos amados del Padre (Romanos 8:15), todo ese favor inmerecido está en nosotros.
¿Por qué no hay excelencia? Otro asunto importante a considerar es que Dios no mira las apariencias, el mira el corazón,  todas sus intenciones y motivaciones (hebreos 4:12).

Jesús se enojaba mucho con los fariseos (Marcos 3:2) porque ellos no creían en él favor inmerecido, creyeron más en su justicia propia que en la bondad y amor de Dios, no solamente debemos creer, tenemos que confesar y declarar aquello que tenemos, eso provoca excelencia.

Para que entiendas un poco esto, la Biblia dice que Dios habita en nosotros y gracias a eso podemos experimentar la excelencia de Cristo en todo lo que hacemos. Tu matrimonio en Cristo es excelente, tus estudios, tus relaciones, tu trabajo, el ministerio, todo lo que hacemos en Cristo es excelente.

Ya escuche a gente decir “maldita la hora en que nací “, aun a gente que es creyente, ellos miran sus errores del pasado y se resignan a un presente sin excelencia, matrimonios que se pelean por quien tiene la razón, hijos que son juzgados por sus padres,  entonces eres calificado de la siguiente manera “eres un vago, eres un borracho, eres un fracasado, eres una carga”. Qué terrible, gente así no tiene descanso, todo lo que hace le causa fatiga, mal humor, pero para aquellos que confiesan a Cristo como su JUSTICIA todo les cooperará para bien y sus días serán verdaderamente felices.

Tú puedes perdonar a un ladrón que te robo, pero es probable que él continúe siendo ladrón, la fuerza de voluntad no es suficiente para alcanzar la excelencia, pero por otro lado la Justicia de Dios que vino a través de Cristo trae cambio y transformación.

La palabra de Dios dice que Cristo asumió nuestra vergüenza en la cruz del Calvario, Jesús pagó nuestros crímenes, Él nos devolvió el ciento veinte  por ciento de lo que pudimos perder, de lo que nos robaron. Nuestra deuda ya fue pagada en la cruz, la Palabra dice que donde abundó el pecado sobreabundó la gracia maravillosa de Dios, ese es su favor, el favor que nos permite ser excelentes. Mantener esa excelencia solo es posible cuando nos mantenemos en Cristo, muchos estamos preocupados de cómo debemos comportarnos delante de Dios para hacer las cosas con excelencia, esto llega a ser algo gravoso y demasiado pesado pero eso no es determinado por nosotros eso es determinado por nuestra posición en Cristo. Somos los hijos de Dios.

La Justicia es la raíz y las ramas son nuestras obras, vivimos una vida de santidad y victoria sobre el pecado gracias a nuestra posición en Cristo. Por esta razón, este 2017 será tu año, un año lleno de excelencia, Él restaurará los años perdidos (Joel 2) ¡Aleluya!

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