Las cláusulas de una nueva alianza

//Pr. Luis A. Núñez\\

¿De qué tratan las cláusulas de la nueva alianza? ¿Por qué debemos conocer estas cláusulas? El apóstol Pablo oraba para que seamos llenos de todo conocimiento de su voluntad y tengamos inteligencia espiritual para ser “fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia (perseverancia) y longanimidad (paciencia)” (Colosenses 1:11).

Conocer su voluntad nos permitirá tener inteligencia espiritual y esto nos fortalecerá con todo poder, para tener perseverancia, firmeza o como dice en otras traducciones, tener aguante y reacción correcta ante las adversidades ¡Aleluya!

“Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer. Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres, el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel. Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8:1-13)

El propio Dios dice que la antigua alianza tiene un defecto, pero ¿Cuál es ese defecto? la ley era perfecta, pero Dios halló un defecto en un sistema perfecto ¿cómo es eso? es por causa del hombre. La ley no fue hecha para nosotros porque somos imperfectos, Dios hizo una alianza y en esa alianza el hombre tenía una parte, él tenía que obedecer. La ley era perfecta, pero el hombre es incapaz de cumplirla, entonces Dios hace una nueva alianza en la que Él mismo cumpliría las cláusulas y la única condición para el hombre sería creer. No estamos hablando mal de la ley, porque la ley del Señor es perfecta, el problema es cuando usamos la ley para una finalidad diferente para la que fue dada, la ley se creo con una finalidad, fue dada para mostrar el pecado.

“ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;  porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20)

Entonces la ley no fue dada para traer santidad o para justificar al hombre, la ley no tiene ese poder, cuando resuelves usar la ley para tener una vida santa estás usando mal la ley.

En esta nueva alianza Dios pone cláusulas que Él mismo las cumpliría. Veamos:

Primera cláusula 

“En su mente pondré (imprimiré) mis leyes Y sobre su corazón las escribiré” (Jeremías 31:33a)

Imagina a un padre que quiere introducir en el corazón de sus hijos el deseo de comer  verduras, pero no tiene ese poder, pero Dios si, Él puede hacerlo, Él colocó su ley en nosotros, colocó el deseo de hacer su voluntad. La ley es exterior, no tiene poder de cambiar al hombre, la ley solo toca lo exterior. Dios no está interesado en cosas exteriores, Él quiere algo genuino y eso es solo posible por la obra del Éspíritu dentro de nosotros.

Quiero plantearles un ejemplo, hablemos del matrimonio según el principo de la ley. Llegas a tu casa y le das a tu esposa los mandamientos de tu hogar. Primer mandamiento: “Amarás a tu esposo con todo tu corazón, con toda tu alma”. Segundo mandamiento: “Harás comida todos los días para tu esposo”. Tercer mandamiento: “Besarás a tu esposo”. Cuarto mandamiento: “Tendrás sexo con tu esposo”. Un día llegas y ves la cena lista en la mesa y por supuesto, estás muy contento y le dices a tu esposa: “Amor, hiciste la cena” y ella te dice: “Si, es el segundo mandamiento ¿recuerdas? En realidad yo no quería hacer la comida, pero debo cumplir el mandamiento para ser una buena esposa”. Te acercas a ella y le das un beso, ella te corresponde el beso, pero te dice: “Tercer madamiento cumplido”, entonces quedas un tanto confundido y le dices: “Amor ¿me amas?” y ella responde: “Claro, es el primer mandamiento”, qué situación tan incómoda.  Nadie quiere una esposa así, que hace todo, pero solo porque la ley lo manda, todos nosotros ansiamos ser amados ¿entiendes esto? la ley no satisface el corazón de Dios, porque es solo externa, es puramente exterior. En un matrimonio según la gracia, en lugar de darle un mandamiento, tú decides mostrarle cuánto la amas, decides hacer todo para que ella tenga lo que desea, entonces un día llegas a casa y la cena no está hecha y le dices: “Amor no conseguiste hacer la comida, pero no te preocupes, voy a tratar de coseguir algo y si no encuentro, compraré los ingredientes en el supermercado y yo mismo cocino”. Después de la cena le preguntas: “Amor ¿me amas? y ella responde: “¿cómo no amarte? si tú me das tanto amor, tanto cariño, tanta dedicación” ¿Estás entendiendo?

Esa es la diferencia entre la antigua alianza y la nueva alianza, en la nueva alianza el amor fue conquistado por Dios, en la antigua alianza, se dice “amarás al Señor tu Dios”, en la nueva alianza dice “nosotros le amamos porque Él nos amó primero”. Nuestro amor es solo la respuesta del amor de Dios por nosotros, por eso decimos que la ley está escrita en nuestros corazones.

Debemos entender una vez más que la ley no fue dada para ser cumplida, porque si fuera así, Dios sería un Dios cruel ¿Por qué? Porque la ley no era parte de la naturaleza del hombre, hasta hoy no lo es, es como si tú le exigieras a un gato que ladre, puedes hasta conseguir que lo imite, pero nunca lo hará espontáneamente, porque no está en su naturaleza, es crueldad obligar al gato a ladrar y eso es exactamente la ley, es forzar al hombre caído a ser celestial. La ley es tan perfecta que si te imaginas al mundo cumpliéndola sería un paraiso, no existiría mentira, no existiría robos, no existiría deshonra, no existiría adulterio, sería un mundo perfecto, pero el hombre no es perfecto, Dios sabia eso y le dio la ley, pero el hombre no entendió que era incapaz de cumplirla, y hoy muchos no saben que son incapaces de cumplirla.

Segunda cláusula 

“yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo” (Jeremías 31:33b) 

Es una afirmación poderosa porque todo lo que queremos es que Dios sea nuestro Dios. Si estás necesitado algo, todo lo que quieres es que Dios sea tu Dios, tu “Jehová Jireh”, es eso lo que queremos, pero lamentablemente esa no es la historia de muchos hermanos que viven todo el tiempo con miedo a Dios. La Biblia dice que el ángel que anunció el nacimiento del Señor Jesús dijo que Él sería el Salvador (Jeshua), Él no vino para enseñarnos un camino, el camino para ser salvos, Él vino para ser nuestro salvador, Él mismo es nuestra salvación. Las otras religiones enseñan caminos, pero el cristianismo no, porque la salvación es una persona, Cristo.

Cuando se predica la ley se le enseña a las personas lo que tienen que hacer, pero la gracia es lo que el Señor hizo, hace y quiere hacer por nosotros. Muchos cuando tienen una crisis en el matrimonio no piensan que necesitan un salvador, sino que alguien les enseñe siete pasos para resolver los problemas en el matrimonio, entonces ellos mismos lo resolverán.

Por eso es que la mayoría de los púlpitos no predican el evangelio, sino un tipo de autoayuda, algo asi como “si tienes problemas en tu matrimonio te voy ha enseñar seis pasos de cómo restaurar tu matrimonio y ser feliz”, pero vivir en la gracia significa, creer que Dios lo hará por nosotros, es creer que Dios nos sacará del hueco. Imagina a alguien que está ahogándose, tú estás pasando por alli y eres un instructor de natación, entonces le dices: “oye ¡te estás ahogando!” entonces le lanzas un manual que titula “aprende a nadar en cuatro lecciones”, te pregunto ¿es eso lo que está necesitando? No, lo que él necesita es un salvador, un rescatador, alguien que lo saque de allí, de la misma manera, es como si las personas que vienen al culto con la necesidad de salvarse, que se están ahogando en su matrimonio, en su vida financiera, solo recibieran información de cosas que tienen que hacer para salvar su matrimonio, ese es un gran error, lo correcto es mostrarles, de primera instancia, que el Señor es su salvador, para cada situación Él es su salvador, sin embargo, muchos les tiran “las diez lecciones para resolver su vida”, ese es el problema, por eso muchas personas están tras métodos y fórmulas, pero Dios nos da a Cristo ¡Aleluya! todo el mundo quiere aprender cómo hacer el milagro, todos quieren transformar el agua en vino, pero lo que necesitan es invitar a Cristo a la fiesta, Él va a hacer el milagro y no va a demorar.

El problema, es que muchos aun asocian salvación solamente con ser libres de la condenación del infierno, pero la palabra salvar es sozo, esto va más allá de la salvación o de la condenación eterna, esta palabra también es ser curado, significa ser restaurado, transformado de una vida miserable, Cristo te salva cambiando a tu cónyuge, cambiando tu vida.

Tercera cláusula 

“Todos me conocerán desde el mayor hasta el menor” (Jeremías 31:34a) 

El conocimiento de Dios es intuitivo, es para todos. En la Nueva Alianza no tienes que hacer un curso para conocer a Dios, para aprender a oir a Dios. Podemos tener comunión con Dios en nuestro espíritu, no importa la edad, puedes ser un niño o anciano, culto o iletrado, es maravilloso. Para quien es estudioso, la Palabra puede ser amplia y extraordinaria, por otro lado, para aquel que es niño la Palabra puede ser simple, de tal manera que él y cualquiera puede recibirla, esa es la belleza del mensaje del evangelio, Dios puede hablar con los niños, así como con los adultos. Por eso predicamos a los niños, porque no hay edad mínima, todos pueden reconocer la voz del Señor, ya vimos a muchos niños diciendo: ¡Dios me habló!. La Biblia dice: “mis ovejas oyen mi voz”.

Cuarta cláusula 

“Porque seré propicio a sus injusticias, (seré misericordioso) y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Jeremías 31:34b) 

Esta es la cláusula que hace que todas las demás sean posibles. En la vieja alianza, en Exodo 20:5, el Señor dice que visitará la iniquidad de los padres hasta la tercera y cuarta generación, Dios recordaba el pecado de alguien hasta la tercera y cuarta generación, pero  en esta nueva alianza dice que no recuerda más de nuestros pecados. Cuando Dios recuerda tiene que juzgar, pero ahora dice que nunca más se acordarará de nuestros pecados, eso significa que no hay más condenación sobre nosotros, ni sobre nuestra descendencia. En la antigua alianza la sangre de los sacrificios solo cubrían los pecados por un año y luego el proceso tenía que ser repetido todos los años, pero ahora dice que la sangre de Jesús removió los pecados, entendemos entonces que fueron pecados pasados, presentes y futuros, para siempre, de una vez por todas, entonces estás debajo de la sangre del Cordero.

¿Entonces cuál es la parte que nos corresponde en la nueva alianza? Porque aquí solo se habla de cosas buenas ¿cuál es la parte del hombre en la nueva Alianza? la respuesta es que EL HOMBRE NO TIENE NINGUNA PARTE EN LA NUEVA ALIANZA, solo creer, por eso la Biblia dice que el justo vivirá por la fe ¿entiendes por qué es que muchos no consiguen creer que la ley fue escrita en el corazón? ¿por qué es que muchos no creen que Dios es su Dios en medio de la necesidad? ¿por qué es que muchos no cosiguen conocer al Señor? ¿por qué no creen que Dios se olvidó de su pecado? es porque muchos siguen creyendo que su pecado está delante de Dios, entonces tienen expectativa del mal, expectativa del juicio, pero la buena noticia es que de tus pecados Dios no los recuerda más, fuiste declarado justo.

Hubo una ocasión en que El Señor Jesús contó una parábola, la del publicano y el fariseo, está en Lucas 18:9-14. El publicano era el peor tipo de pecador, en aquella época, el fariseo ni siquiera oraba, solo decía dentro de si, pero el publicano no osaba ni levantar los ojos al cielo. Entonces este texto no nos está enseñando cómo relacionarnos con Dios, sino nos está enseñando la manera cómo ser salvos ¿quién de estos dos es salvo hoy? solo aquel que ante Dios le dice: “Dios, ten misericordia de mi que soy pecador” pues él reconoce que es pecador y que necesita salvación. La pregunta es, después que eres salvo ¿continuas orando asi? ¡claro que no! ese es el problema, muchos después de ser salvos continúan orando como si estuvieran perdidos, ahora eres hijo.

Ahora debes orar diciendo: “Padre, soy tu hijo, justificado, lavado por la sangre del cordero. Por fe tengo la justicia de Cristo, mis pecados fueron cancelados” !Aleluya! esa oración es poderosa, tú eres hijo y heredero, no eres heredero porque te comportes bien, es porque eres hijo. No entender esta verdad es la razón porque hay personas que viven con miedo, miedo de la ira de Dios, no hay más condenación sobre ti, no hay más ira de Dios sobre ti, es una promesa.

“Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor. Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré” (Isaías 54:8-9)

Dios dice que ha jurado nunca más quedar airado contigo, nunca más enojado. Muchos pueden decir: “Pero pastor, no sabes lo que hice” no estoy diciendo que no va a existir corrección, pero Él no va a mandar plaga sobre tu casa, porque no está airado, no tienes que tener más miedo de la ira de Dios.

“Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí” (Jeremías 32:40)

El Señor no está solo prometiendo, Él está haciendo una alianza, dice que nunca dejaría de hacernos el bien, esa es la alianza eterna. Vive debajo de esa verdad, es la base del evangelio, el primer paso es saber que hay una antigua alianza y una nueva alianza, el nuevo testamento es la verdad presente, la verdad actual.

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