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¿Tú sabes que puedes deshacer las obras del diablo? ¿Sabías que el diablo no tiene alternativa sino de obedecerte? ¿Sabes cuál es el secreto? A la verdad, no existe ningún secreto, porque es una verdad revelada hace dos mil años: a través de la cruz tú has recibido la autoridad para pisar sobre serpientes, escorpiones y deshacer las obras del enemigo. ¡Qué privilegio! ¡Recibiste autoridad! Y ahora puedes usar esa autoridad.
La gran estrategia del enemigo es aprovechar tu ignorancia o incredulidad. “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.” (Os 4:6). Si el enemigo te impide de descubrir quién eres en Cristo, cuál es tu posición, tu poder y autoridad, entonces no serás un peligro para él, pero si sabes, la otra estrategia es llevarte a la incredulidad, afirmando que estos privilegios son para “súper creyentes”.
Para que no te intimides delante del enemigo y disfrutes lo mejor del Señor, necesitas conocer los fundamentos de donde proviene tu autoridad. Existen por lo menos cuatro fundamentos de nuestra autoridad tanto en la vida natural como en la espiritual.
- Autoridad por Posición – Ef 1:20-22; 2:6
¿Tú sabes dónde está ahora Cristo? Sentado en los lugares celestiales. Él está por encima de todo principado, potestad y poder. Es una posición tremendamente elevada – de mucha autoridad. No fue en vano que Jesús dijo: “…Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt 28:18). Esta es la posición de Cristo. ¿Y tú dónde estás? Tú estás donde Cristo está. “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.” (1Co 6:17). ¡Tú fuiste unido al Señor! De la forma como el cuerpo está unido a la cabeza, así también fuiste unido a Él. Ésta es tu posición: por encima de todo principado, potestad y poder. Ésta es tu autoridad en el mundo espiritual, que las huestes malignas no tienen otra salida que someterse a ti.
Cuando tú des una palabra de orden en el mundo espiritual, nunca mires hacia arriba, sino hacia abajo, porque el diablo esta debajo de tu posición, ¿sabes por qué? Tú fuiste incluido en Cristo. Pero recuerda de una cosa: para usar de esa autoridad, tú necesitas de revelación y rectitud. “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1Jn 2:6). En esto vemos cómo la autoridad está profundamente ligada a la rectitud. Podemos estar en una posición elevada, pero si no honramos esa posición nadie nos respetará. Ej: Rey que anda con borrachos, ladrones.
- Autoridad por Filiación – 1Jn 3:8
Existen personas que se glorían de su linaje: son miembros de la realeza y de la nobleza. Esa descendencia reviste a estas personas de autoridad. Tú también eres un noble de sangre azul, celestial. Tú eres hijo del Rey de Reyes, dentro de ti reside la misma naturaleza de Dios, fuiste engendrado por el Espíritu Santo de Dios.
Cada simiente engendra según su especie, y la simiente de Dios engendra hijos de Dios, no somos dioses, sin embargo tenemos la naturaleza de Dios – somos hijos de Él. Por fuera no hay diferencia con las otras personas. Es como la zarza que llamó la atención de Moisés en el desierto. La diferencia era el fuego, eso es lo que importa, dentro de ti hay algo que quema – el fuego de la vida de Dios.
Como hijos del Rey, gozamos de una tremenda autoridad. ¡Qué privilegio! Todo lo que se dice de Dios, en su naturaleza, puede ser dicho con relación a ti. “porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”. (1Jn 4:4). Esa es la garantía de tu autoridad como hijo. Otro aspecto de los hijos es que pueden usar el nombre del padre. En la vida natural es así y también en lo espiritual, tú puedes usar el nombre de tu padre y tienes derecho a todo lo que le pertenece. Todo lo que es de Él es tuyo también. La autoridad que el nombre de Dios representa también te pertenece. Los poderes del infierno saben de eso, por eso están obligados a respetarte.
- La autoridad por el Poder – Hch 1:8
El poder de Dios es el mismo Espíritu Santo. Este poder no está apenas dentro de nosotros, tornándonos hijos, sino también sobre nosotros. El poder de Dios es como una ropa sobre ti. “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”. (Ga 3:27). Estamos revestidos de Cristo, y ese revestimiento nos da poder y autoridad. Cuando Dios nos ve no nos ve a nosotros sino a Cristo en primer lugar y es lo mismo que pasa con las fuerzas del enemigo. Ej: Policía tiene autoridad por la ropa.
Tú eres un soldado revestido de poder y autoridad. A tu disposición tú tienes el arma más poderosa del universo: la Palabra de Dios. Con ella tú puedes atar y desatar (Mt 18:18) en el mundo espiritual. Tú tienes el poder y la autoridad para decretar la voluntad de Dios.
- Autoridad por Representación – 2Co 5:20
El más alto nivel de representación es la del embajador. El bajador representa a su nación, y en el lugar donde se encuentra, es la más grande autoridad de su país. Tú también eres un embajador de Dios. Tú estás aquí para representar los intereses de Cristo, y en esa posición, tú estás revestido de una gran autoridad.
Como embajador de Cristo, tú has recibid un llamado del Rey de reyes para representarlo aquí en la tierra. Toda la autoridad que estaba en Jesús, está sobre el nombre de Él y sobre aquellos que recibieron la autoridad para usar ese nombre. Y al tornarte en una nueva criatura, tú has recibido la autoridad para usar ese poderoso nombre de Jesús.
Cuando enviamos a alguien en nuestro nombre, es como si nosotros mismos estuviésemos yendo. Si el presidente manda a alguien a representarlo, si lo deshonramos es como si lo estaríamos haciendo al mismo presidente. El cielo, la tierra y el infierno reconocen lo que Jesús hizo y todo lo que Él hizo, toda la autoridad, todo el poder están concentrados en el nombre de Jesús. Y el nombre de Jesús, en los labios de quien lo representa es eficaz para realizar todo aquello que el poder de Jesús puede operar. Por eso comienza a usar la autoridad que Dios te dio donde tú vayas.
Preguntas para compartir:
- ¿Cómo obtenemos la autoridad de Dios en nuestras vidas?
- ¿Cómo has aplicado esa autoridad en tu experiencia?
- ¿Qué beneficios me pueden dar el conocer la autoridad de Dios en mi vida?
Pr. Eliud Cervantes

