Madurez cristiana – parte III

//Pr. Luis A. Núñez\\

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“Dad gracias en todo, porque esta es la …

Somos hijos de Dios, llenos de su vida y de su unción, pero necesitamos mantener nuestra fe, porque sin ella actuaremos como seres naturales en nuestra vida cristiana. Cuando actuamos como seres naturales, vemos todo desde una perspectiva puramente humana. Dios puede hacer todas las cosas por nosotros, pero nosotros muchas veces lo limitamos. Muchas veces lo limitamos por causa de lo que escuchamos de otras personas, que nos lleva a dejar de creer y tomamos decisiones basados en lo que estas personas dicen. Lo limitamos debido a falsas doctrinas que se han infiltrado en la iglesia, que nos llevan a no ver a Dios como en realidad es. En conclusión, lo limitamos por la perspectiva natural y humana. 

No limites a Dios 

“El Señor estaba con Judá, y él despobló las montañas; pero no expulsó a los habitantes del valle porque tenían carros de hierro” (Jueces 1:19)

El texto dice «El Señor estaba con Judá» ¿No es maravilloso saber que el Señor está con nosotros? Eso es exactamente lo que quiere decir el nombre Emmanuel “Dios está con nosotros”. Sin embargo, en esta historia leemos que no pudieron expulsar a los residentes del valle porque tenían carros de hierro. Si el Señor está con nosotros ¿qué significan para Dios los carros de hierro? Pues para Dios es como si estuvieran hechos de papel. Goliat estaba vestido con una armadura de bronce, pero fue derrotado con la piedra de un joven que tenía fe en Dios. Para entender por qué sucedió esto, debemos volver al comienzo del capítulo.

“Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos? Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado, y peleemos contra el cananeo, y yo también iré contigo al tuyo. Y Simeón fue con él” (Jueces 1: 1-3)

El Señor dijo que Judá debería salir a la batalla primero. En todos tus desafíos, lo primero que debes hacer es siempre alabar a Dios, porque «Judá» significa alabanza, «Judá» es «Yehuda» que significa alabanza. Entonces ¿quién sube primero? Judá, la alabanza. Esta es la llave de David, pues lo que David hacía primero al enfrentar toda lucha, toda crisis era alabar, entonces el Señor le traía la victoria. Vemos a través del libro de Jueces que el Señor confirma que ya le entregó la victoria, el Señor dice que entregó la tierra en manos de Judá. El siguiente versículo menciona que Judá le dijo a su hermano Simeón: “Sube conmigo a mi territorio, para que podamos luchar contra los cananeos; y también iré contigo para luchar por tu territorio. Entonces Simeón fue con él”. Sin embargo, Dios no le dijo que llevara a Simeón, Dios le dijo: «Los entregué en tus manos», pero limitaron al Santo de Israel, porque todos queremos el apoyo de la carne, el apoyo de los hombres. Todos queremos personas a nuestro alrededor, Judá no sintió seguridad en lo que Dios afirmó, él quería sentir seguridad en el apoyo de su hermano. El Señor te llamó, pero tú quieres que venga alguien más para sentirte seguro, esto también le sucedió a Moisés, cuando Dios lo llamó por primera vez, se suponía que debía hablar con el Faraón, pero repetidamente, dijo: “No puedo hablar, no puedo hablar” y Dios le dijo: ¿Quién hizo la boca del hombre? Entonces, finalmente Dios dijo: “Toma a Aarón, tu hermano, será tu portavoz”, sin embargo, esto no fue la voluntad inicial de Dios, su deseo era que Moisés fuera el portavoz. Cuando Dios nos llama, nos equipa. Entonces ¿qué importa si tienen carros de hierro? pero Judá llamó a su hermano para que lo ayude. «Pelearás por mí y yo pelearé contigo», dijeron. Entonces Judá subió y el Señor derrotó a los cananeos. Al principio hubo victoria, hasta que llegamos al versículo 19, no pudieron expulsar a los residentes de las montañas debido a los carruajes de hierro, en otras palabras, cuando limitas a Dios, tu victoria es limitada, todo depende de la fe. No estoy diciendo que no debamos recibir ayuda de otros en medio de la dificultad, lo que digo es que primero debemos hablar con el Señor. Pídele a Dios dirección antes de pedirle consejo al hombre. Pregúntale a Dios antes de pedirle la opinión a alguien más. No estoy diciendo que no pidas consejo, sino que consultes primero al Señor, ora al Señor primero. Ten cuidado de limitar el poder de Dios, el Señor quiere hacer grandes cosas, pero todo depende de la fe, de la confianza que tenemos en Él.  

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)

Debemos creer en su carácter, en quién es Él, no lo que tú crees que es Él ¿recuerdan a Gedeón en su primera fase de fe? él creía que Dios le trajo la desgracia, a él y a su pueblo. Nota que este mensaje, de primera instancia, fue dado a los Hebreos, quienes fundamentaban su fe en el Dios de la ley, basaban su relación con Dios en el cumplimiento de la ley y el Señor quiere llevarlos a entender cual es la fe que le agrada y esa es aquella que nos permite mirarlo como Él es, la Biblia nos dice, en el Nuevo Testamento, quién es Él.   

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”                    (1 Juan 4:16)  

¡Dios es amor! y la fe es permanecer en ese amor, es decir, es creer constantemente en ese amor, que es la gracia, el favor de Dios sobre nosotros. Las aflicciones de este mundo pretenden desestabilizar esta firmeza, pero debemos vencerlas basados en la victoria de Cristo. Jesús dijo: “yo he vencido al mundo”, esta verdad nos llevará al segundo entendimiento de lo que Dios es para nosotros ¡Un galardonador de los que lo buscan! no es un castigador, es un galardonador. Siempre encuentras en Dios una bendición, cada vez que te acercas a Él, siempre sales bendecido, por su amor, por su perdón, por su paz, por su dirección ¡aleluya! Por eso nuestra fe debe crecer, cuanto más conocemos de Él, mas crecemos en nuestra fe. Hebreos 11 es el capítulo de los héroes de la fe y el texto comienza con una pregunta:  “¿Y qué más voy a decir? Ciertamente, no tendré el tiempo necesario para mencionar lo que hay sobre Gedeón, Barak, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. quienes, por fe, sometieron reinos, practicaron la justicia, obtuvieron promesas, cerraron la boca de los leones, extinguieron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, de la debilidad sacaron fuerza, se hicieron poderosos en la guerra, se pusieron en escapan ejércitos de extranjeros” (Hebreos 11:32-34)  No hay detalles insignificantes en la Biblia, cuando leo y veo la mención de Gedeón y Barak, lo primero que me sorprende es el orden cronológico, pues cronológicamente hablando ¿quién vino primero? Barak vino antes que Gedeón, pero aun así se menciona primero a Gedeón. Luego leemos sobre Sansón y Jefté, una vez más, Jefté estuvo antes que Sansón. Sansón es colocado al final, fue el último juez mencionado en el libro, sin embargo, Samuel fue oficialmente el último juez, pero Sansón fue el último juez descrito en el libro de Jueces y vemos que Sansón es mencionado antes que Jefté. Ciertamente aquí hay un sentido profético, recuerda que Sansón, el último juez, murió ciego, por otro lado, el tiempo de los reyes terminó con la llegada de Nabucodonosor y el último rey de Judá, Sedequías, también fue cegado. En Apocalipsis, la última iglesia era Laodicea y sobre ella el Señor dijo: «He aquí, estás ciego …» (Apocalipsis 3:17). Es decir, todo lo que el hombre hace, olvidando que el Señor es el primero, ya sea a través de los profetas, los reyes, los sacerdotes o la iglesia, si olvidamos que el Señor es el primero, resulta en ceguera. Sansón vino después de Jefté, pero su nombre se menciona primero ¿Qué hay de David y Samuel? ¿Quién vino primero? Samuel fue quien ungió a David como rey, Samuel vino antes que David, pero aquí se menciona primero a David ¿Cuál es la razón de esto? observa algo, cuando Dios pone a un hombre primero, Él nos muestra su prioridad, la secuencia no es cronológica, se basa en la calidad de la fe, se basa en la excelencia de la fe, la fe más grande viene primero. La fe debe crecer como el grano de mostaza, que es pequeña, pero crece hasta tornarse en el arbusto más grande.

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