Ministros de la reconciliación (Parte III)

//Pr. Luis Alberto Núñez\\

Tres-Grandes-RevelacionesMiembros competentes de la EKLESIA

“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6)

La traducción del original griego dice: “el cual nos hizo ministros ideales, capacitados, de un nuevo pacto” es decir, no hay personas más ideales que nosotros. La Biblia dice que somos ministros “competentes” es decir, propicios para esto. Otra traducción dice “suficiente”, solo los que experimentaron la gracia pueden compadecerse de quienes están muertos o separados de Dios, porque ellos también estuvieron así.  Solo los que saben que no merecían nada y que ahora fueron hechos hijos por amor, son los ministros competentes, solo los que experimentaron el perdón son competentes para hablar de perdón, solo los que experimentaron el don sobrenatural de ser llamados hijos de Dios por gracia son competentes. Dios nos hizo ministros competentes y nos hizo miembros de su cuerpo, que es la iglesia.

“Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18)

¿Cómo actúa la Iglesia? 

Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será sido atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:13-19) 

Cuando Jesús dijo por primera vez que edificaría su Iglesia, la palabra usada por él fue eclésia (en griego ekklesia), pero ¿qué es la eclésia? Según algunos tratados de Tindale, uno de los traductores de la Biblia al inglés y otros datos históricos en el tiempo de Jesús, la eclésia estaba conformada por un grupo de ciudadanos romanos, escogidos entre el pueblo común para una misión especial entre los pueblos que querían conquistar, con el objetivo de implantar una cultura y establecer el reino que ellos representaban en el territorio hacia donde eran enviados. Su tarea era influenciar, hasta que la gente deseara ser ciudadano romano.

Filipo llamó al lugar Cesarea en honor al César, emperador romano. Jesús pasaba por esa región, era una gran ciudad que representaba el apogeo romano, su estructura social. El término ekklesia no era desconocido para sus discípulos. 

Por lo tanto, basado en el contexto de lo que era la ekklesia romana, Jesús habló sobre el establecimiento de la Iglesia, es como cuando habló de la higuera, Él usó la higuera para ilustrar lo que Él es y lo que nosotros somos en Él (Juan 15:1-6), así también cuando habló de la ekklesia, Él no estaba hablando sobre el establecimiento de un edificio, mucho menos de una reunión religiosa, Él estaba usando una figura existente para ilustrar,  estaba  hablando de un grupo de personas que tienen la función en la tierra de ser agentes de su Reino, para conquistar el corazón de otras personas, hasta el punto de hacerlas desear ser ciudadanos del Reino del Señor.

Etimológicamente la palabra griega “Ekklesia” está compuesta de dos raíces, ek que significa para afuera y klesia que significa llamados, es decir, técnicamente significa reunión de personas llamadas hacia afuera.

De ninguna manera estoy expresando que Jesús se inspiró en la ekklesia romana para levantar su iglesia, Él está usando este término para definir de manera ilustrativa lo que sería su iglesia, edificada sobre Él mismo que es la roca.

De hecho, para personas como nosotros que en un 90% no conocen la planta de la uva (la vid), la lectura de Juan 15 necesita una detallada explicación para ser entendida, sin embargo, los discípulos entendían perfectamente, porque sabían como era la vid, de la misma manera hoy tenemos que explicar un poco lo que era la ekklesia en el contexto histórico y estratégico romano, para asociar este concepto a la enseñanza del Señor Jesús sobre su eklesia, sin embargo, sus discípulos sabían a que se estaba refiriendo. 

Veamos cómo funcionaba la ekklésia romana.

Agentes secretos 

En primer lugar, los miembros de la ekklésia funcionaban como agentes secretos. Muchas veces el imperio romano enviaba a sus emisarios como agentes secretos a las ciudades conquistadas para infiltrarse en medio del pueblo y enviar información importante a Roma. Entonces esos hombres que formaban parte de la ekklésia se mudaban a esas ciudades y allí establecían negocios y actividades, como el comercio, prestación de servicios, educación y todo lo demás, con el objetivo de estar lo más cerca posible a la realidad del pueblo. El objetivo de Roma era tener miembros de la ekklésia en todas las actividades de la sociedad, actuando de manera discreta, pero buscando los intereses del reino.

Entonces cuando Jesús dijo que estaba estableciendo su ekklésia, también tenía en mente tener a sus agentes, que somos nosotros, infiltrados en cada actividad dentro de la sociedad.

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20)

Entonces ¿Cómo hacemos discípulos en todas las naciones? ¡enviando infiltrados! Por eso Cristo estableció su Iglesia y te llamó para ser parte de ella, porque Él necesitaba a alguien entre tus familiares, en tu lugar de trabajo, en el condominio donde tu resides, en tu barrio, en tu ciudad y en tu nación.

Fuimos enviados como agentes de la extensión de su Reino, infiltrados en todas partes. Esto debe llenarnos de emoción y de responsabilidad,  si no entiendes esto, te resignarás a tener solo un estilo de vida que te traiga paz o querrás vivir como te parece, como sucede con muchos. Estar infiltrado no significa vivir una vida mundana, significa estar mezclado en este mundo para influenciar en ellos y llevarlos a Cristo.

Este es el propósito de la ekklésia, influenciar e implantar la cultura, los valores del Reino de Dios aquí en la tierra y así predicar el evangelio de Cristo con poder y autoridad. Esta ekklésia trastornó el mundo (Hechos 17:6) y logró penetrar en la casa de César (Filipenses 4:22). Esta era la idea del Señor, establecer una iglesia que pudiera infiltrarse en la sociedad e implantar los valores y la cultura de su Reino.

Algo interesante que llegué a saber es que, en la iglesia de Corea, los hermanos se cambiaban a otro condominio con el propósito de abrir una célula. Al establecer su ekklésia, el objetivo del Señor es que esta ejerza influencia. Somos agentes de influencia, de luz, embajadores de Cristo, ministros de la reconciliación.

Descargar Audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio