Pastoreados por el buen pastor

//Pr. Eliud Cervantes\\

Nuestro Buen Pastor nos alimenta y lleva a lugares de descanso 

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:35–36) 

Hay momentos en la vida de los creyentes que se sienten dispersos, fatigados y descarriados en sus hábitos y estilos de vida, hacen esto porque no permiten que el pastor los conduzca.

“Jehová es mi pastor; Nada me faltará” (Salmo 23:1) 

No son nuestros amigos, educación o antecedentes familiares los que aseguran nuestro futuro y hacen que no tengamos necesidad o carencia. Es porque el Señor es tu pastor que no quedarás ni estarás en falta. Ahora, que el Señor sea tu pastor significa que le permitas que te alimente como un pastor alimenta a las ovejas.

Nosotros, como pastores y líderes, pastoreamos y cuidamos nuestro rebaño guiándolos a los pastos de la Palabra de Dios para alimentarlos y fortaleciendo a los débiles. Cuando hacemos esto, amamos mejor al Señor (Juan 21:15,17). 

En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará” (Salmo 23: 2 NKJV) 

La palabra hebrea para “reposo” es “menujá”, que significa “descanso”. Estas aguas no son turbulentas, son tranquilas y fáciles de beber. Ahora, observa que antes de que el Señor te lleve a descansar, Él te alimenta primero. Los pastos verdes son alimento para el rebaño, por eso, la necesidad número uno del rebaño es la comida, una imagen de aliento de la Palabra de Dios que brinda alimento. Lo más interesante es que, cuando alimentas a otros, encuentras tu propia nutrición y descansarás en el Señor.

En la casa de gracia (la Iglesia) hay provisión de parte de Dios 

Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos” (Juan 5:1–2) 

“Betesda” significa “Casa de Gracia” y los “Cinco pórticos” representan el número de gracia. La Casa de Gracia es la iglesia. ¡En la Casa de la Gracia, encontrarás abundancia de alimentos y suministros!

Nosotros cuando invitamos a alguien a unirse a nuestros cultos, ya sea online, le estamos haciendo la mayor bendición. ¡Esto se debe a que los estás trayendo, con todas sus necesidades y problemas, a la casa del Padre donde siempre hay más que suficiente suministro (Lucas 15:17)! Mientras comemos la comida en la iglesia (al escuchar la Palabra predicada), nos volvemos fuertes y completos.

Somos justicia de Dios en Cristo, por tanto ¡quédate en reposo en lugar de concentrarte en tus propios esfuerzos! 

En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.  Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese” (Juan 5:3–4)

Esta es una imagen de la ley porque la ley siempre exige fuerza de tu parte para ejecutar una acción antes de que puedas recibir una bendición. Los humanos son a menudo criaturas de laborioso esfuerzo, siempre tratando de merecer recibir bendiciones o ayuda de Dios. Dios sabía que nunca podríamos cumplir la ley. Él nos lo dio para exponer nuestra naturaleza pecaminosa para que viéramos nuestra necesidad del Salvador.

Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho” (Juan 5:5–10) 

La manera sencilla que recibimos de Dios hoy es descansar y creer. No puedes tomar tu cama y caminar a menos que estés de pie. Esta es una imagen de tu posición en Cristo. Ahora que eres la justicia de Dios en Cristo, toma tu descanso (representado por la cama) y no lo dejes atrás. Solo cuando caminas en reposo y realmente te das cuenta de tu posición de ser justo ante Dios, puedes tener el poder de caminar en el Espíritu, en santidad y en victoria.

Cuando descansas, Dios obra en tu vida 

El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo” (Juan 5:15–16) 

En el griego original, el tiempo que se usa es el tiempo imperfecto, lo que significa que Jesús tenía la costumbre de realizar curaciones en sábado. Esto demuestra el principio: “Cuando descansas, Dios obra en tu vida”.

Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:11)

Cómo Hijos de Dios, tu único trabajo es trabajar para entrar en el reposo. Estar en reposo no significa que no se haga nada. Tienes un Pastor, un Padre, que te cuida cuando descansas. Es por eso que Jesús realizó tantas curaciones en sábado: cuando el hombre está descansando, Dios puede tocar y sanar. Tu trabajo es simplemente descansar, creer y agradecer a Dios. Disfrutar de Su amor.

Tu Buen Pastor te ve, se preocupa por ti y hará todo lo posible para restaurarte. Toma el tiempo para leer la Palabra de Dios. Es la clave para estar y mantenerse saludable (Prov. 4:20-22). Una cosa es curarse, pero es aún mejor mantenerse saludable.

La Palabra de Dios te nutre y te prepara para cada desafío 

Lee la Palabra de Dios, especialmente cuando el Espíritu Santo nos impulsa para que busquemos algo. Al leer la Palabra de Dios, te sentirás renovado y nutrido. Si bien no hay nada de malo en ver programas de televisión, si te ocupan tanto de tu tiempo que no tienes tiempo para la Palabra, no son saludables.

La Biblia dice que lo más importante es “prestar atención” a las palabras de Dios.

“Hijo mío, está atento a mis palabras;  Inclina tu oído a mis razones” (Proverbios 4:20) 

La palabra “atender” indica que esta tarea es una prioridad y algo importante que debe hacerse. Al hacer esto, Su Palabra le traerá vida y salud.

“Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo” (Proverbios 4:22) 

Cada vez que tengas hambre y eres alimentado (recurriendo a la Palabra de Dios), serás nutrido, fortalecido, revitalizado y equipado para cada desafío. Cuando Dios quiera alimentarte ¡permítele que lo haga! Él es tu Buen Pastor.

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