Señales de los que aman a Dios

 

//Pr. Luis A. Núñez\\

Nuestro amor por Dios se produce como resultado de reconocer el amor de Dios por nosotros

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10)

“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19)

“y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5) 

Todo aquel que tiene revelación del amor de Dios en su vida tendrá una respuesta de amor hacia Dios, le amamos porque Él nos amó primero.

bla sus rodillas, ora para que tengamos revelación de la profundidad, anchura, longitud y la altura del amor de Cristo por nosotros, porque solo así podremos alcanzar la plenitud de Dios, es decir, para alcanzar la abundancia de la manifestación completa de Dios en nuestra vida; a esto le llamamos “favor”. Esto es confirmado en Efesios 6:24: “La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén”

Ese amor inalterable, incorruptible, auténtico, es el resultado de la revelación del amor de Dios, esta nos capacita para tener victoria y actitudes correctas frente a circunstancias y produce una conducta real en cada cristiano.

Si amamos a Dios fruto de esta relación, el resultado será que seamos conocidos por Él; esta expresión habla de relación, es decir, no solo somos sus amados sino sus conocidos. 1 Corintios 8:3 dice: “Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él”. Esta expresión nos habla de un acercamiento mayor con algunos quienes aman a Dios con sinceridad.

Veamos algunas de estas señales:

  1. No aman al mundo (1 Juan 2:15-17)

Si amas al mundo “el amor del Padre no está en ti”, no dice que Dios no te ama, sino se está refiriendo esencialmente a la revelación de su amor, es decir, cuando tienes revelación de su maravilloso amor la evidencia en ti es la pérdida de amor por el mundo, pero ¿qué es el mundo? definitivamente no solo se refiere a las personas, sino al sistema que rige este mundo, que no necesariamente se presenta como algo desagradable, feo u horrendo como el pecado, sino se presenta como algo lindo y que no tiene apariencia de mal.

El mundo también puede ser definido como aquellas personas, cosas y hasta actividades que nos apartan de Dios, todo aquello que nos quita el celo de orar, que nos quita el interés por su Palabra y de dar testimonio ante los hombres. ¿De qué manera se manifiesta el mundo? Cuando Dios deja de ser nuestra fuente de provisión, protección y placer, todo lo que quita a Dios del lugar que le corresponde en nuestras vidas es el mundo. 

  1. Amor por los hermanos (1 Juan 4:20-21)

Esta es otra señal de la revelación del amor de Dios y de que amamos a Dios. ¿Quién ama a Dios? aquel que tuvo revelación de su amor. Este texto no habla de que debemos amar solo a los hermanos bondadosos y amables, sino también a los hermanos difíciles, pero ¿cómo es posible esto? cuando tenemos revelación del amor de Dios por nosotros y cuando expresamos amor por Él, somos inundados de su gracia para amar a los otros. Dios decidió mostrar amor para quien no lo merecía, así es Dios, Él nos amó aun cuando nuestra condición era de muerte en nuestros delitos y pecados, percibe que esa revelación nos permitirá amar a quien no lo merece.

3.​ Quien ama a Dios lo obedece (1 Juan 5:2-3)

Esta es una señal impresionante de quien ama a Dios y es que no hay manera de decir que lo amamos si no le obedecemos. Para quien ama a Dios no es una angustia seguir su Palabra, sino es un privilegio. Obedecer es una forma de retribuir su amor, un día Él te perdonó de todos tus pecados, pero no solo eso, sino te trajo a su casa y aun más, te hizo su hijo, resolvió tomar la herencia de su único hijo para compartirla contigo. Tal vez quieres hacer algo para retribuir ese amor, pero recuerda, Él lo tiene todo, entonces ¿qué puedes hacer? El solo le dice: “Si me amas, si tienes gratitud, entonces guarda aquello que está en mi corazón”. Lamentablemente, hoy la óptica de muchos creyentes es obedecer por temor a las consecuencias, sin embargo, la obediencia debería ser por amor a Él.

Todo aquel que tiene un ser amado jamás, en términos normales, querrá hacer algo que sabe que no le gustará a esa persona. La gracia no es no obedecer, sino más bien obedecer por que amamos, eso hace más fuerte nuestra obediencia.

  1. Quien ama soporta y persevera en las pruebas (Santiago 1:12)

La fuerza del amor por Dios nos permite resistir todo embate maligno y toda prueba, la revelación de su amor será la inspiración para vencer, por amor y por gratitud a Él venceremos. Nuestra inspiración para resistir y vencer es el amor que tenemos por Dios. Veamos la siguiente porción de la Palabra:

“Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a Ia mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:7-9)

José pregunta ¿cómo haría tal cosa contra mi Dios? La explicación a su firmeza parece ser su gratitud a Potifar, pero su mayor amor era Dios. Ese amor lo hizo vencer, mantenerse firme.

  1. Quien ama a Dios vence el temor (1 Juan 4:16-19)

Aquí se aclara que quienes han conocido el amor de Dios le aman, esta es la revelación de su amor y quien disfruta de ese amor echa fuera el temor, quien ama a Dios vive seguro porque sabe que El amor de Dios nos constriñe (2 Corintios 5:14-15) Cuando se usa la palabra “constriñe” significa que nos deja perplejos. El temor es desechado por el amor, por la confianza en su amor. El miedo es una de las armas que el diablo usa para traer incertidumbre desconfianza, inseguridad y opresión en la vida de las personas, pero el que tiene revelación del amor de Dios sobre su vida ese amor echa fuera todo temor porque descansa en Él.

  1. Quien ama cuida de sus ovejas (Juan 21:15-17)

Cuando lideras una célula no es como respuesta a una estructura, sino al amor a Dios, es una manera de mostrar amor por Él. Apacentar a sus ovejas a través del liderazgo en las células debería ser una de nuestras metas y anhelos.

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