Una vida victoriosa por la resurrección

//Pr Eliud Cervantes\\

(VICTORIA SOBRE EL MIEDO, LA INCREDULIDAD Y LA INFRUCTIFICACIÓN)

Este fin de semana podemos decir: ¡Feliz día de la resurrección! Y este es el acontecimiento más grande de la historia: la RESURRECIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESÚS. Él fue crucificado en la cruz, pero venció la muerte y resucitó de entre los muertos.

Sabes, nunca fue el plan de Dios que el hombre muera, Dios odia la muerte, la Biblia lo llama como un enemigo. Dios había hecho al hombre a su imagen y semejanza; pero el hombre pecó contra Dios y el resultado final es la muerte. Dios odia el pecado, pero ama al pecador. Y, ¿Cómo solucionar eso? La respuesta estuvo en la Cruz. La cruz resuelve el problema del pecado y el amor hacia el hombre.

es interesante todavía observar que de los 89 capítulos que hay en los Evangelios, 04 hablan de su nacimiento y niñez, y 85 de los 3 años y medio del ministerio de Jesús; pero de eso 27 hablan de sus últimos 08 días. Puedes ver que el énfasis del Espíritu Santo está en su muerte, sepultura y resurrección.

En 1 Corintios, el apóstol Pablo nos muestra que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, pero resucitó al tercer día y se apareció a más de 500 hermanos, lo cual es una prueba de la resurrección de nuestro Señor.

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. 1Co 15:3-6

Ahora, vayamos al pasaje que habla de la resurrección del Señor Jesús en Juan:

El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Jn 20:1-8

Aquí podemos ver a una María que tenía amor por Jesús, pero no tenía fe para creer en las palabras que Jesús les había dicho que iba a resucitar. Cuán importante es cultivar una vida de fe.

Todavía, posteriormente vemos tanto a Pedro como a Juan usando la palabra “vio” tres veces en este pasaje. Sin embargo, estas tres palabras en el griego son diferentes, lo cual nos lleva a poder creer.

En el v.5 está el primer “ver” que en griego es “blepo”, lo cual nos habla de ver de manera superficial, apenas con los ojos físicos. Luego en el v.6 tenemos a “theoreo”, que es ver con razonamiento lógico. Hay muchas personas que siempre están queriendo razonar las cosas del Señor. Sin embargo, hay una última palabra en el v.8 que es “eido” que es ver intuitivamente, es por el Espíritu Santo, como dice en Hebreos: “todos me conocerán.”

“Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos.” He 8:11

Juan fue el primer hombre en ver y creer en la resurrección. Dios quiere que podamos no apenas ver, sino que creamos en su palabra.

La resurrección nos da la victoria:

VICTORIA SOBRE EL MIEDO

19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos. Jn 20:19-23

Los discípulos, luego de la muerte de Jesús, estaban todos llenos de miedo. El v.19 dice: “por miedo de los judíos”. Es posible que al igual que ellos tengas miedo en alguna área de tu vida: miedo al futuro, estar solo, salud, etc. El miedo en realidad es pecado, es la madre de todos los pecados. Lo primero que le pasó al hombre después de la caída fue el miedo. Y Jesús vino a tratar ese asunto, no a acusar por tus pecados.

Lo primero que Jesús hizo con sus discípulos al presentarse fue decirles: “Paz a vosotros”, esto quiere decir: bienestar a ustedes. Jesús vino trayendo la provisión. Por tanto, no dejes que tu corazón se llene de miedo.

Jesús ha resucitado y por medio de eso podemos vivir una vida sin miedo. El quiere que vivamos en paz, cuando tienes paz, tu conciencia descansa y el gozo viene por ver al Señor. La palabra del Señor dice que los discípulos se regocijaron.

VICTORIA SOBRE LA INCREDULIDAD

24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Jn 20:24-29

Aquí podemos ver un segundo punto que Jesús está tratando en la vida de un discípulo. Se trata de la incredulidad. Tomás no estuvo la primera vez que Jesús se les apareció y por causa de eso dejó de creer.

La vida cristiana se trata justamente de poder vivir una vida de fe, de creer inclusive aunque nuestros ojos naturales no lo vean. La respuesta de Jesús a Tomás, es también valida para nosotros delante de cada circunstancia que vivamos: “no seas incrédulo, sino creyente”.

Y ¿Cómo podemos vencer la incredulidad? Porque Él ha resucitado. Su palabra se cumplirá

VICTORIA SOBRE LA INFRUCTUOSIDAD (FALTA DE FRUTO)

Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Jn 21:1-6

La voluntad de Dios es que seamos creyentes llenos de fruto. Que hayan frutos en todas las áreas de nuestra vida. Pero para eso es necesario aprender a depender de Dios.

Y recuerda, que Jesús siempre estará cerca de ti en tu momento de mayor necesidad. Pedro y los demás estaban frustrados, toda la noche habían pescado y ciertamente habían aplicado toda su experiencia y técnicas para pescar y no lograron conseguir nada; pero Jesús estaba allí y está allí también contigo en todo momento, puedes estar seguro de eso.

Ahora, arrojar la red a la mano derecha nos habla confiar en Su justicia y no en nuestra capacidad. El lado derecho tiene un significado, es como “Benjamín”, el “hijo de la mano derecha”. La justicia es la diestra de Dios, Él nos sustenta con su justicia.

Por tanto, ahora que eres hijo de Dios, aprende a confiar siempre en la justicia de Dios. No confíes en tu CV o tu capacidad, confía en Su justicia. Él ha resucitado y te ha hecho victorioso delante de todas las circunstancias.

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