Alimentándose del Señor en la Santa Cena

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//Pr. Eliud Cervantes\\

enlace-judio-ayuno1Dios es bueno, él te ama y desea lo mejor para ti. La voluntad de él es que tengas un corazón lleno de pasión y vida, un cuerpo saludable lleno de vitalidad, un espíritu renovado para adorarlo y tener comunión con él, una mente clara, llena del conocimiento de la gloria de Dios.
Nunca fue la intención de Dios que tuviésemos un cuerpo lleno de enfermedad y un alma deprimida y angustiada incapaz de cumplir su propósito. Dios no nos creó para vivir una breve existencia atribulada y pobre. Ni siquiera fuimos hechos para morir. Todas esas cosas son enemigas de Dios.
El Señor Jesús vino para redimirnos de la maldición que entró en el mundo por la caída del hombre. El primer Adán, por causa de la caída trajo al hombre la condenación, la enfermedad, la pobreza y la muerte, pero el postrer (último) Adán trajo redención, salud, victoria e inmortalidad. Como último Adán Jesús llevó a la cruz toda la maldición del pecado y como segundo hombre nos introdujo en una nueva creación, siendo él mismo la cabeza de una nueva raza. 1Co 15:45-48
Jesús hizo 33 milagros en los evangelios. De esos, 28 están relacionados con nuestro cuerpo, incluyendo comida, pan y peces siendo multiplicados y el agua transformada en vino. Pero 24 son sanidades físicas, y ahí incluimos la expulsión de demonios y la resurrección de muertos.
La más grande bendición que podemos recibir después de la salvación es la sanidad para nuestro cuerpo. Salud es la más grande riqueza. Fuimos creados para vivir eternamente, entonces la enfermedad no es parte del plan de Dios.
Muchos creen que Dios les mandó una enfermedad para enseñarles una lección, sin embargo ellos van al médico para deshacer lo que Dios mandó. Jesús nunca hizo que una persona se enferme para enseñarle una lección espiritual, para traerle más cerca de Él, o para aprender sobre el quebrantamiento. Él tampoco castigo a alguien con enfermedad en alguna ocasión. Él es el mismo ayer, hoy y eternamente.
Hoy me gustaría ministrar sobre el plan de Dios de darnos salud y vitalidad a través de la Santa Cena. Pero antes de todo recuerde de no tomar la cena de manera supersticiosa. No es el pan en sí mismo o el vino que tiene el poder, sino es tu unión con Cristo. No tomes la cena como un intento de recibir un milagro, sino tome la Cena en una actitud de confianza y seguridad en la promesa infalible de la palabra de Dios.
Necesitamos tener cuidado para que la Cena no se torne un ritual. Frecuentemente encuentro personas que están meses sin participar de la cena porque estaban enfermos. Y les pregunto por qué no pidieron que alguien les lleve el pan y el vino, pero ellos dicen que ni se les ocurrió esa idea. Eso sucede porque para ellos la Cenas es apenas un ritual. No sienten que necesitan comer del cuerpo del Señor.
La cena nos da salud y vida – 1Co 11:27-30.- Desde que Adán cayó el mundo está debajo de condenación y por eso sufre debajo de enfermedades, debilidades y muerte antes de hora. La voluntad de Dios es que no vivamos más así. El Señor vino para remover tales cosas en la vida de los que creen.
Pablo estaba sorprendido que hubiese tantos débiles, enfermos y personas que morían jóvenes dentro de la Iglesia de Corinto. La razón de ese problema era que ellos no discernían el Cuerpo de Cristo en la Cena.
Ellos estaban tomando la cena de forma irreverente e indigna. No significa que ellos eran indignos, sino que estaban participando de forma indigna. No es la persona que es indigna, sino la manera como ella está tomando la cena. Jesús murió por personas indignas y no existe nadie digno en la presencia de Dios (Ap 5:2-3).
El resultado de eso era debilidad y enfermedad. El acto de tomar la cena indignamente es apenas la señal de que ellos no discernían el cuerpo de Cristo. El verdadero problema es la falta de discernimiento. Eso significa que cuando tomamos la Cena sin discernir el significado del Cuerpo de Cristo dejamos de disfrutar de la bendición de la sanidad, fuerza y vida larga.
Pablo dice claramente: “Por lo cual…” Él dice que hay solamente una razón porque los creyentes de Corinto vivían enfermos, era porque no discernían el significado del Cuerpo de Cristo. Cuando ellos tomaban el pan, ellos no entendían porque el cuerpo había sido dado.
Es necesario discernir el cuerpo.-  La palabra discernir es “diacrino” en griego. Esa palabra significa hacer diferencia, separar, distinguir. En primer lugar, necesitamos distinguir el pan de la Cena de los otros panes comunes. Pero también debemos distinguir la diferencia entre la sangre y el cuerpo. Necesitamos saber para qué la sangre fue derramada y porque el cuerpo fue partido.
Los hermanos entienden más rápido el significado de la sangre. Ellos saben que sus pecados fueron perdonados y ellos ahora participan del Nuevo Pacto. Muchos, sin embargo, no entienden el significado del pan.
Es interesante que en los tres evangelios donde es descrito la ultima cena (que a la verdad es la primera), el Señor dice sobre el pan: “Tomad, comed; esto es mi cuerpo”. No dice nada sobre su significado. Pero sobre la copa él dice: “esto es mi sangre… que por muchos es derramada para remisión de los pecados”. Mt 26:26-28
¿Cuál es el significado del pan? ¿Por qué el cuerpo fue partido? Sabemos que la sangre es para remisión de pecados, pero ¿y el cuerpo partido? Creo que el cuerpo fue partido para sanidad de nuestro cuerpo.
Pablo no dijo que el problema de los corintios era porque no discernían la sangre, él dijo que el problema era no discernir el cuerpo. Porque no discernían el cuerpo estaban débiles y enfermos (vv.29-30).
Existen dos elementos en la Cena porque existen dos aplicaciones diferentes. El vino es para perdón, pero el pan es para sanidad.
La sangre es para perdón Col 1:13-14; Ef 1:7.- En relación a la sangre no hay ninguna confusión o problema para entender su significado. El Señor mismo tornó su significado claro. Cuando tomes el vino debes saber que tus pecados fueron perdonas y fuiste hecho justo delante de Dios por causa de la sangre de Jesús.
El cuerpo para la sanidad – Mr 7:26-28.- Aunque todos tengan discernimiento del vino, ni todos entienden el sentido del pan.
Cuando el Señor habló con la mujer siro-fenicia, Él le dijo que no era bueno tomar el pan de los hijos y darlos a los perrillos. ¿Qué significa el pan de los hijos? El pan de los hijos se refiere a la sanidad de la hija de la mujer. Los hijos son aquellos que participan del pacto y los perrillos son los gentiles que estaban fuera del pacto. Por tanto, la sanidad estaba incluida en el pacto de Dios con sus hijos.
La sanidad y la liberación es el pan de los hijos. La mujer creyó en el poder de las migajas y recibió el milagro, pero hoy nosotros participamos del pan entero, entonces podemos disfrutar de un poder mucho mayor.
Por tanto, cuando comas del pan recuerda que el cuerpo de Jesús fue partido para que tu cuerpo pudiese ser restaurado. Él tomó nuestras enfermedades y por sus pisaduras fuimos sanados. Is 53:4-5
En el día de la Pascua en Egipto el pueblo debía matar el cordero y aplicar la sangre en los umbrales de las puertas. Eso es para librarnos de la condenación de la muerte. Por la sangre somos salvos. Pero el cordero debía ser comido dentro de la casa. Ese acto de comer el cordero es nada más el pan que partimos en la mesa del Señor ahora (Ex 12:8).
El resultado de eso fue que no había ningún enfermo en Israel. Había cerca de 2,5 millones de personas saliendo de Egipto y ningún enfermo entre ellos. Ese es un cuadro de lo que la iglesia puede experimentar ahora. Sal 105:37
En el Salmo 103, David también coloca el perdón de los pecados junto con la sanidad de las enfermedades. Sal 103:2-3
No estoy diciendo que las personas quedan enfermas porque no disciernen el cuerpo o no participan de la Cena, estoy diciendo que ellos no necesitan permanecer enfermos si participan de la mesa del Señor con discernimiento.
El cuerpo es la verdadera comida Jn 6:49-58.- El Señor Jesús dijo que él es el pan que descendió del cielo. Eso ciertamente está asociado también a la Cena del Señor. Nosotros comemos del Señor en la Cena. Muchos están tan atemorizados de caer en el error de la transubstanciación que prefieren creer que se trata apenas de un símbolo. Pero necesitamos creer que es algo espiritual. Es el cuerpo del Señor en aquel pan. Claro está que el pan continua siendo un pan, pero en aquel momento adquiere un poder espiritual. Por la fe comes de Cristo.
En este texto de Juan, primeramente el Señor usa la palabra griega “phago” traducida como comer. Pero lo interesante es que la palabra usada en el griego para comer a partir del verso 54 es “trogo” que significa masticar, rumiar, triturar. Podemos hasta usar el verbo comer en el sentido metafórico, pero masticar nos habla de una experiencia bien física. Ciertamente el Señor está aquí refiriéndose al pan de la Cena.
Jesús dijo que la manera de permanecer en Él es participando de su carne y de su sangre. En esto vemos la importancia de participar de la cena, no como un ritual, sino como una experiencia de vida. Comemos del Señor al comer del pan por la fe. A la medida en que participamos de la mesa del Señor vez tras vez, recibimos gradualmente vida, salud y fuerza. No es un acto mágico, sino un alimento de fe.
En la Iglesia de los Hechos ellos partían el pan de casa en casa diariamente (Hch 2:46). Ese partir el pan es nada más que participar de la mesa del Señor.
Muchos hermanos no sienten necesidad de la Cena porque aun participan de la mesa del Señor de manera ritualística. Para ellos no es una experiencia, sino algo simbólico.
Jesús dijo: “este pan es mi cuerpo”. Él no dijo: “este pan es un símbolo de mi cuerpo”. El dijo: “esto es mi sangre del Nuevo Pacto”. No exagere en esa cuestión de simbolización. Hay una gran realidad espiritual en la Cena del Señor. A la verdad hay poder en la Cena, poder de sanidad.
El Señor odia la religión. Él no nos iría mandar celebrar un ritual simbólico vacío. El Señor ama la relación. Si Él ordenó la Cena es porque su poder y su vida estarán disponibles cada vez que participamos de ella.

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