Cristo nos dará la victoria completa



//Pr. Luis A. Núñez\\

Terminaron las festividades, los abrazos, el jolgorio, la emoción y todo está igual, terminó toda actividad por fin de año, un año lleno de luchas, de situaciones que jamás pensamos que viviríamos y comenzó uno nuevo, tenemos expectativas, tenemos esperanza y creemos en la bendición de Dios, pero ¿te has dado cuenta que todo está igual? es decir, nada cambió, sin embargo, la realidad es que nosotros somos los que debemos cambiar, cambiar nuestra manera de pensar, de ver las cosas.

“Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz” (Salmos 36:9)

Necesitamos ver a Cristo manifestándose en nuestras vidas, porque Él es la vida, la fuente de vida  y es a través de Él que debemos ver las cosas. Hay una historia muy interesante en la Biblia en la que en un momento difícil de la vida de los discípulos, en momentos de desánimo, de desorientación, de incertidumbre, la presencia del Señor resucitado los lleva a cambiar su manera de ver sus días.

“Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; más los discípulos no sabían que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado. Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos” (Juan 21:1-14)

Algo muy interesante en esta porción de la Palabra es que ellos tuvieron la iniciativa de contar los peces, fueron 153.  No tengas miedo de contar las bendiciones de Dios, ya sea en tu prosperidad o en el crecimiento de tu iglesia. Solo cuenta bendiciones quien está alegre, pues quien está desanimado ya no cuenta nada, pues nada lo anima, nada le da alegría, cuenta las bendiciones desde las pequeñas hasta las más grandes.

Aquí el Señor nos promete la victoria a través de su resurrección. Por eso Pablo dice:

Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1 Corintios 15:14)

Todo se centra en la victoria de la resurrección. Entonces les dijo que lanzaran la red a la derecha, es decir, este año todo lo que hagas hazlo confiando en la justicia de Dios que es Cristo:

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10)

“Como tu nombre, oh Dios, así tu alabanza se extiende hasta los confines de la tierra; tu diestra está llena de justicia” (Salmos 48:10)

Necesitamos comprender que después de experimentar la paz y la fe, que no depende de la vista, debemos estar cimentados en la justicia de Cristo. El resultado de esa confianza fue que capturaron tantos peces que fue algo realmente muy tirar de la red. Siete pescadores fuertes y experimentados no pudieron tirar de la red llena de peces.

Necesitas verte como el amado del Señor

Juan siempre se presenta en su evangelio como el discípulo amado de Jesús. Juan sabía que el Señor lo amaba, es cierto que el Señor ama a todos por igual, pero algunos saben, son conscientes del amor de Cristo y ponen su fe en ese amor. A esto llamamos practicar el amor del Señor. Suceden grandes cosas cuando confiamos y descansamos en este amor del Señor por nosotros. Nuestro amor por Él es inconstante, pero su amor por nosotros es inmutable.

Aquellos que son conscientes de que son amados tienen una percepción rápida y precisa de que Dios está con ellos. Juan fue quien se dio cuenta de que era el Señor quien estaba en la playa. El amor es rápido para percibir la presencia del amado.

Necesitamos estar cerca del Señor. No todos los discípulos están cerca de Él. Existían setenta, también doce, pero había un grupo de tres que estaban aún más cerca: Pedro, Santiago y Juan. De los tres, sin embargo, Juan era el más cercano, podemos saber eso porque en la noche de la Última Cena, Juan era el único que sabía quién era el traidor. No es correcto pensar que Juan tenía un favoritismo de parte del Señor, él solo estaba consciente del amor del Señor.

Cuando el débil ve al Señor se hace fuerte 

En el versículo 11 leemos que solo Pedro arrastró la red llena de peces hasta la playa. Esto es impresionante, porque momentos antes, todos los demás no habían podido sacarlo. Esto muestra que, en la presencia del Señor, en medio de la revelación que Él vive, los débiles se hacen fuertes, los enfermos se vuelven saludables.

Nunca pienses que hacer la obra del Señor nos consume, nos resta. En Juan 4:34, el Señor dijo que su comida consistía en hacer la voluntad del Padre, lo que significa que cuanto más hacemos su voluntad, más satisfechos, nutridos y fuertes nos volvemos. En presencia de Cristo resucitado no hay lugar para el agotamiento. No hay forma de ver la vida cristiana lejos de la obra, que este año puedas crecer en la obra. Somos llamados a estar firmes y perseverantes, pero también a crecer en la obra del Señor.

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”

(1 Corintios 15:58) 

En 1 Corintios 16:10, Pablo llama “obra del Señor” a la edificación de la iglesia, que era a lo que Pablo se dedicaba, por lo tanto, no sé como era tu posición antes de la pandemia frente a la obra del Señor, pero este año debes crecer en esta obra, eso habla de estar comprometido en el desarrollo de la vida de la iglesia. 

Él quiere estar siempre contigo 

Lo más sorprendente que vemos en el Señor después de la resurrección es que quiere estar con sus discípulos. Aquí lo vemos preparando el desayuno para ellos. Esto muestra la inmensa humildad del Señor. El Señor resucitado, que recibió toda la autoridad en el cielo y en la tierra, estaba haciendo algo tan simple y trivial por sus discípulos. El Señor les da a los discípulos pan y pescado. La palabra «pez» aquí en el original es «pez pequeño». La palabra «pan» también es un «pan único», en singular. Jesús vino, tomó el pan y se lo dio y también el pez (Juan 21:13). En otras palabras, el Señor les dio a siete hombres adultos un pequeño pez y un pan, casi nadie lo reconoce, pero fue un milagro. Fue la multiplicación de pan y pescado nuevamente. En presencia de Cristo resucitado, lo pequeño se vuelve mucho, lo pequeño se vuelve más que suficiente.

A pesar de la gran pesca, el Señor no les sirvió del pescado que pescaron, sino el que ya estaba listo. 

153 grandes peces

¿Por qué 153 peces? No hay detalles insignificantes en la Biblia. Incluso los números tienen significado en la Palabra de Dios. El número 1 simboliza la unidad, 2 es concordancia, 3 es resurrección o apunta al Dios trino, 4 apunta a la tierra creada, 5 es gracia, 6 es el número del hombre creado, el 7 representa la perfección o el descanso, 8 es el nuevo comienzo, el número 9 apunta a los dones y frutos del Espíritu, 10 es la plenitud del hombre y los otros números son múltiplos de estos.

El número 153 es, en realidad, el número triangular de 17. Entonces, oculto en 153 está el significado del número 17, pero ¿Qué es un número triangular? Es cada número que representa la suma de una secuencia que comienza desde el número 1. Por ejemplo:

  • 1
  • 1 + 2 = 3
  • 1 + 2 + 3 = 6
  • 1 + 2 + 3 + 4 = 10
  • 1 + 2 + 3 + 4 + 5 = 15
  • 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 = 21

Si sumamos 1 + 2 + 3 +… hasta el número 17, tendremos como resultado de la suma el número 153. Entonces decimos que 153 es el triangular de 17. Es el número 17 lo que tenemos que considerar. El número 17 es el número de victoria en la Palabra de Dios. El Arca de Noé posó el día 17, del séptimo mes, en las montañas de Ararat (Génesis 8:4). Este es exactamente el día en que el Señor resucitó de entre los muertos. Los judíos celebraron la Pascua el día 14 y sabemos que el Señor murió en la Pascua. Entonces, resucitó el día 17 y ese fue el día en que el Arca posó en la montaña. Ese fue también el día en que se celebraron las primicias, «Arar» en hebreo que significa «maldición», pero «Ararat» significa «maldición eliminada». Cuando el Señor se levantó de entre los muertos, fuimos puestos en una posición en la que se levantó la maldición. Estamos en un lugar de favor, un lugar de resurrección. En el Libro de Jeremías, encontramos que el profeta Jeremías oró 17 veces. La décimo séptima oración fue para la ocasión en que el Señor le dijo que comprara un terreno.

“Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anatot, y le pesé el dinero; diecisiete siclos de plata” (Jeremías 32:9)

El nombre «Hanameel» significa «Dios es misericordioso» y el lugar que compró se llama «Anatot», que en hebreo significa «respuesta de oración» y el precio que pagó fue de 17 siclos de plata, 17 es el número de la victoria perfecta. En el día de Pentecostés, había 17 naciones, representadas en Hechos 2, esto significa que esos 153 peces apuntan a una pesca que alcanzará a todas las naciones de la tierra. En Romanos 8, Pablo hace una lista de cosas sobre las que tenemos victoria y en total son 17.

“¿Quién nos separará del amor de Cristo?

  1. Tribulación.
  2. Persecución.
  3. Hambre

… como está escrito: Por vosotros, nos matan todo el día, fuimos considerados ovejas para el matadero. En todas estas cosas, sin embargo, SOMOS MÁS QUE VENCEDORES, a través de Aquel que nos amó. Porque estoy bastante seguro de que…

  1. Ni la muerte.
  2. Ni la vida.
  3. Ni los ángeles
  4. Ni los principados
  5. Ni las cosas del presente.
  6. Del futuro.
  7. Ni las potestades.
  8. Ni lo alto.
  9. Ni lo profundo.
  10. Ni ninguna otra cosa creada.

… podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:35-39)

La Biblia es un libro inspirado, inspirado por Dios mismo y se nos muestra 17 cosas sobre las que este año en adelante tendrás victoria. Este 2021, el Señor se manifestará en tu vida y en la iglesia a través de una victoria completa. Necesitamos cambiar nuestra forma de ver nuestra vida, a través de los ojos de Dios.

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