Cuando el amanecer puede ser tarde

//Pr. Luis A. Núñez\\

“Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey”                   (2 Reyes 7:9)

Habían sido días duros, días de presión de incertidumbre, días en los que a veces se perdía la esperanza, hasta que una luz brilló, una esperanza se hizo realidad, pero esperar a que llegue el amanacer sería tarde, era tiempo de anunciar con fuerza, era tiempo de correr para dar las buenas nuevas.

¿Por qué debemos estar motivados para evangelizar?

Quiero hablar de 5 motivaciones del porqué debemos evangelizar:

  1. Hemos recibido mucho de Dios

Podemos compartir con todos y nunca va a faltar esta provisión. Tenemos que tener consciencia de lo que tenemos hoy: perdón, paz, alegría, provición, comunión y propósito; todo eso está disponible.

También tenemos que entender que todo cuanto tenemos nos hace responsables, quien quiere un trabajo asume una responsabilidad, quien tiene una casa asume una responsabilidad, quien quiere esposa o esposo debe saber que asumirá una responsabilidad, etc.

Nuestra mayor responsabilidad ahora es compartir, dar a conocer lo que hemos recibido. Hemos visto que estamos aquí para representarlo, pero ¿cómo? como padres y madres,  ese es el carácter de Dios, paternidad es parte de su carácter. El diablo ha destruido esa imagen a través del pecado del hombre y hoy nosotros estamos aquí para representar esa paternidad fiel, tanto como iglesia, así como hijos que se parecen a su Padre.

Representamos el caracter de Dios en esta tierra, representamos su amor por las personas, como embajadores.

“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:18-21)

Es como si Dios mismo les rogase, es decir, la actitud que debemos tener es de insistecncia. Esto involucra creatividad, recibir dirección y estrategias, porque la unción ya ha sido derramada ¡aleluya!

  1. Los últimos tiempos están por cumplirse y el infierno es una realidad

Jesús habló mucho sobre el infierno ¿Por qué? ¿Quería quizás asustarnos? ¡no! Él quería mostrarnos una realidad  (1 Juan 5:12, Juan 3:18, Lucas 16:19-31 la historia de Lázaro, el mendigo, Mateo 10:28, Mateo 23:23).

Existe mucha urgencia, las oportunidades pasan y no retornan más. La sociedad esta cambiando, cada vez más se cierran las oportunidades para predicar, por ejemplo, en EE.UU. ya no puedes predicar en las escuelas.  Muchos mueren sin Cristo y no hay tiempo que perder.

Nunca pensamos en la posibilidad que podríamos entrar a una pandemia como esta, donde por un tiempo se nos prohibió reunirnos, entonces necesitamos cambiar de formas, de estrategias. No predicamos cambio de religión, no predicamos un estilo de vida, no predicamos cambio de actitudes, predicamos el evangelio, buenas noticias, es decir, estás muerto y ahora puedes vivir por causa del amor de Dios a través de Cristo. La humanidad ha sido condenada desde la caída de Adán, pero tiene una oportunidad de salir de esa condenación por el creer.

“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18)

  1. Por que somos cooperadores de Dios

Somos testigos de Él (Hechos 1:8) ¿Quién es un testigo? alguien que vio y alguien que esta dispuesto a hablar ¿Quién les hablará que Él existe? ¿QuiÉn les hablará que Él salva?  ¿quién les dirá que Él es amor? ¿Quién?

Dios soñó con restaurar a la humanidad, “a lo suyo vino” (Juan 1:11). Él no sueña con una parte, Él sueña con toda la humanidad. Sobre nosotros pesa este encargo, un testigo tiene que hablar ¡esa es su responsabilidad! Tenemos que echar fuera la vergüenza, el temor al hombre, la pereza, la indiferencia, la auto-preservación.

  1. Somos responsables por las almas en las que tenemos influencia (Ezequiel 3:17-21)

Todos rendiremos cuentas delante de Dios un día. Somos levantados como atalayas para esas personas, somos nosotros los que tenemos responsabilidad por ellas, nunca olvides que el infierno es una realidad ¿Cómo oirán si no hay quién les predique? somos responsables por las personas de nuestro alrededor.

  1. Existe una promesa de recompensa

Pablo expresa en sus epístolas que los hermanos eran su alegría, su corona. No hay mejor satisfacción que estar haciendo la plena voluntad de Dios, esto trae paz, esa es la mejor recompensa (Lucas 15:7, 1 Tesalonicenses 2:19, Filipenses 4:1).

¿Cuál debe ser nuestra actitud con el evangelio? (2 Reyes 7:9)

¿Debemos Callar? ¿Debemos Esperar? ¡NO! Debemos anunciar ahora. Me gustaría lanzar un desafío para todos nosotros, que antes que acabe este año podamos compartir el evangelio con alguien y llevarlo a los pies de Jesús. Tú serás constituido como instrumento de salvación en las manos de Dios.

Descargar Audio

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba